Derechos Humanos

25 octubre, 2016

La Iglesia publicará los archivos de la dictadura

El anuncio estuvo a cargo de Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y Carlos Malfa, obispo de Chascomús, en nombre de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y responde a una encomienda del Papa Francisco. «No le tenemos miedo a los archivos», dijo Poli.

El anuncio estuvo a cargo de Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe y Carlos Malfa, obispo de Chascomús, en nombre de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y responde a una encomienda del Papa Francisco. «No le tenemos miedo a los archivos», dijo Poli.

El pasado 24 de abril el Papa Francisco le había dicho a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto que podían contar con él para abrir los archivos eclesiásticos de la última dictadura militar y colaborar en la búsqueda de los nietos de desaparecidos y desaparecidas que aún no conocen su identidad. Aunque desde 2012 venían trabajando en ello, seis meses después del pedido desde El Vaticano, los jerarcas de la Iglesia Católica Argentina anunciaron la conclusión del proceso de clasificación y digitalización de los documentos.

A los mismos, según sostuvieron al leer un comunicado en la mañana del martes, tendrán acceso «las víctimas y familiares directos de los desaparecidos y detenidos y, en el caso de religiosos o eclesiásticos, también sus superiores mayores”. El protocolo para poder indagar en los materiales será determinado en los próximos días.

Malfa argumentó que “el acceso será por expresa solicitud de las víctimas y los familiares de las víctimas”, e indicó que la restricción se debe a que se trata de material sensible”. “Hemos privilegiado la relación entre la documentación que se dispone, el material de archivo, con las víctimas, con un sentido de reparación. Esto tiene un alto sentido de reparación, para la búsqueda de su verdad y de su historia, además de la historia nacional”, agregó.

«La Iglesia no le tiene miedo» al contenido de los archivos, dijo Poli, «siempre la verdad ilumina, aunque duela». El titular de la CEA también afirmó que no hubo «ocultamiento ni selección de materiales”.

El material de pronta difusión incluye los documentos conservados en los archivos del Episcopado argentino, en la Secretaría de Estado de la Santa Sede y en la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires. Se trata centralmente de cartas de familiares pidiendo ayuda para ubicar el paradero de sus hijos y las eventuales respuestas que dio la Iglesia. Arancedo aclaró que buena parte de la información ya se encuentra en manos de organismos de derechos humanos y otras instituciones, al ser solicitada para juicios por delitos de lesa humanidad.

«La Iglesia hizo lo que tenía que hacer», sostuvo Poli ante la pregunta acerca de los elementos que podrían descubrirse sobre el rol del Episcopado durante la dictadura. «No está ausente el mea culpa y el pedido de perdón por lo que no se hizo”, agregó el prelado.

Vale recordar que la Iglesia argentina se pronunció públicamente por primera vez respecto a los hechos de la última dictadura en 2000, cuando pidió perdón «por los silencios responsables y por la participación efectiva de muchos de sus hijos en tanto desencuentro político, en el atropello a las libertades, en la tortura y la delación, en la persecución política y la intransigencia ideológica, en las luchas y las guerras, y la muerte absurda que ensangrentaron nuestro país».

 

«La verdad y la justicia son un camino a la reconciliación», dijo Arancedo. Para el arzobispo de Santa Fe, la Iglesia pudo haber hecho más pero que tuvo «estrecho margen; se habían suspendido las garantías constitucionales». «Pero no es que no haya hecho nada. La Iglesia va a aparecer con más luces que sombras», concluyó.

Foto: La Nación

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