Batalla de Ideas

20 octubre, 2016

Macri y los medios ante el #NiUnaMenos

Por Micaela Ryan. Las reacciones de Macri y los medios oficialistas tras el masivo paro de mujeres evidenciaron el intento de manipulación del mensaje #NiUnaMenos. La medida de fuerza alertó y dejó en minoría a los gobernantes y mediáticos que reaccionaron con violencia, mensajes difusos o abruptos cambios de discurso.

Por Micaela Ryan. Las reacciones de Macri y los medios oficialistas tras el masivo paro de mujeres evidenciaron el intento de manipulación del mensaje #NiUnaMenos. La medida de fuerza alertó y dejó en minoría a los gobernantes y mediáticos que reaccionaron con violencia, mensajes difusos o abruptos cambios de discurso.

El paro de mujeres del miércoles 19 de octubre tuvo un impacto inusitado que empujó a todos los sectores políticos a tomar posición. Las miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans que se movilizaron en la calle y en las redes sociales durante casi toda una jornada -a lo largo y ancho de la Argentina y en más de quince países del mundo– fueron el centro de atención de los medios de comunicación, quienes suelen abordar la violencia de género como una agenda de casos aislados.

Esta manifestación torció doblemente la dinámica habitual de construcción discursiva de la opinión pública. En primer lugar, los medios de comunicación no pudieron evitar salir a la calle y mostrar la contundencia de la convocatoria. En segundo lugar, los funcionarios públicos o políticos mediáticos no son tomados como referentes legítimos de estos reclamos.

La desconcertación, el silencio y la reacción violenta de muchos varones del poder frente al paro de mujeres radica en el hecho de ser ellos mismos señalados como responsables. Políticos, jueces, sindicalistas, policías, empresarios son apuntados dentro de una larga lista de complicidades y silencios que están siendo quebrados bajo el grito de #NiUnaMenos.

En este contexto, fue Mauricio Macri, una vez más, quien menos pudo disimular su incomodidad e improvisación sobre la agenda que se le impuso. Tal vez porque sabe que sus opiniones machistas todavía resuenan en los oídos de muchas mujeres, como las desafortunadas declaraciones que realizó en 2014, cuando afirmó que “no puede haber nada más lindo, por más que esté acompañado de una grosería, que te digan qué lindo culo que tenés, está todo bien”. O por el recuerdo palpable de la foto en que Juliana Awada y él aparecen junto al proxeneta y ex agente de la SIDE Raúl Martins, quien aportó al financiamiento de una de sus campañas electorales.

El hecho central es que el ajuste económico impulsado bajo el gobierno de Cambiemos afectó de manera directa a las mujeres, empeorando su situación. Y en esta convocatoria Macri fue el centro de las denuncias. La distancia que mantuvo el presidente con respecto el reclamo así lo demostró.

El impacto del paro de mujeres obligó al mandatario a realizar un rápido giro discursivo entre el 19 y el 20 de octubre, demostrando que las mujeres lograron marcar el debate. Los asesores del presidente tomaron rápida nota de este hecho que se condensó con la masiva convocatoria en cientos de ciudades del país y del mundo.

En horas de la tarde del miércoles 19 de octubre Macri fue entrevistado por periodistas uruguayos quienes le preguntaron sobre el paro de mujeres. «Hoy fui a visitar una escuela y hablaba de la importancia de la prueba de calidad para ver dónde estamos parados, porque la educación pública lamentablemente retrocedió mucho en los últimos años y décadas. Y decía que el elemento central que tiene la educación es aprender a vivir en la diversidad, lejos de la violencia”, respondió el presidente, en una confusa respuesta en la que aprovechó a promocionar el cuestionado Operativo Aprender.

“Yo diría que la peor violencia debe ser la violencia de género, la violencia doméstica, la violencia infantil”, enfatizó. “Son todas cosas que se ve que hemos fallado en cómo hemos educado a nuestros chicos para que se entienda cuáles son los límites en la convivencia», agregó, relacionando la problemática de la violencia de género a la juventud y omitiendo mención alguna sobre la responsabilidad del Estado.

Bajo libreto, Macri resaltó que este tema “existió durante muchos años, décadas, siglos, y que culturalmente se toleraba, se tapaba. Ahora está sobre la mesa. Es algo muy positivo. Cuando uno enfrenta la realidad, dice la verdad, mejora”. Y agregó: «Hay que dejarle en claro a los jueces que no pueden tener subjetividades en el tratamiento y en el análisis de lo que sucede. El ‘por algo le habrá sucedido’ no puede existir más. Es un debate muy constructivo el que estamos teniendo en la Argentina y espero que eso traiga resultados concretos. El #NiUnaMenos va en serio». Remató, en su desgastado juego de frases-slogan.

El presidente calibró su discurso con respecto a lo que había formulado más temprano ese mismo día. Mientras decenas de miles de mujeres se manifestaban, el presidente decía: “Todo tipo de violencia es algo de lo cual nos tenemos que alejar, especialmente de la violencia de género, que hoy nos está pegando y afectando mal”. Al mismo tiempo, el bloque de Cambiemos votaba contra la adhesión al paro en la Cámara de Diputados.

Es que Macri forma parte de un núcleo de opinión que promovió la consigna “nadie menos” y “derechos masculinos” por las redes sociales. Este mensaje busca explícitamente competir con el de #NiUnaMenos, distrayendo la atención sobre un hecho muy concreto: en Argentina una mujer es asesinada cada 30 horas sólo por su género. Esta reacción busca invisibilizar el machismo como práctica sistemática introyectada en el seno de las instituciones. Que eso se comience a develar pone nerviosos a muchos.

Muchos medios de comunicación, al unísono, se encargaron de abonar a esta línea separando a los femicidios del poder político. Infobae tituló una nota sobre la marcha: “Un grupo que insultaba a Mauricio Macri obligó a interrumpir la entrevista a una mujer que contaba el crimen de su hija”. De esta manera el «grupo que insultaba a Mauricio Macri» queda contrapuesto a «la mujer que contaba el crimen de su hija».

La reacción mediática más violenta fue la de Eduardo Feinmann en el programa televisivo «Animales Sueltos» que conduce Alejandro Fantino. El periodista descalificó la movilización porque, a su juicio, se había «politizado» y embistió contra las mujeres de los partidos de izquierda y de las agrupaciones que exigen la libertad de Milagro Sala: «Son oportunistas, hacen una política barata, berreta. No representan a las mujeres del dolor. Las detesto. Sinceramente, no entendieron nada». En su mensaje, Feinmann degrada a la mujer que hace política. Su hipocresía radica en enfrentar a la mujer que sufre con quienes disputan poder desde un sentido colectivo, violentándolas.

Estos medios de discurso oficial quisieron establecer una distinción entre las mujeres que tienen derecho a manifestarse y las que no. La contundencia y la diversidad de esta convocatoria los descoloca y los empuja a construir un mensaje retorcido y minoritario. Por ello, muchos medios debieron adaptarse al claro reclamo de las mujeres en contra de su habitual línea editorial.

El paro de mujeres demostró que ocurrió un avance social a contrapelo del gobierno de Cambiemos, los medios masivos y las instituciones. Que el macrismo ha venido a agudizar la problemática desde lo simbólico y lo material, ya es una verdad a voces.

@LaMicaRyan

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