Economía

19 octubre, 2016

Argentina y el cambio del régimen de importaciones ¿OMC friendly?

Argentina organizará la 11° Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2017. En este sentido el secretario de Comercio argentino, Miguel Braun, resaltó los cambios realizados respecto a las importaciones. ¿Cómo evolucionó la balanza comercial?

Hace unos días se comunicó públicamente que Argentina organizará la 11° Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2017. El secretario de Comercio argentino, Miguel Braun, celebró este suceso haciendo una comparación del cambio que tuvo la Argentina entre el régimen de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) para importaciones extrazona, que finalizó en diciembre del 2015 por propia disposición de la OMC, y el régimen actual con el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI).

En materia de política comercial exterior se celebra ese cambio, la “apertura” del comercio argentino. Pero la realidad marca otra dirección.

Nivel de aranceles extrazona

El nivel de aranceles en Argentina ha subido gradualmente durante los últimos años. En este caso se puede hacer referencia puntualmente a aquellos aranceles extrazona Mercosur. Algunos ejemplos claros son la escalada en el sector del calzado y los juguetes, los cuales rondan, en promedio, en un 30%.

A pesar de existir una quita del sistema de DJAI, las importaciones no tuvieron un incremento tan grande. La base sigue siendo, en cierta medida, un intento de protección a sectores industriales que son sensibles y vulnerables a una apertura irrestricta ante mercancías importadas de otros países. Aunque en este último caso la protección no se basa en una propuesta de largo plazo que intente mejorar o reforzar la industria nacional, sino que el gobierno actual no quiere hacer más frágil su estabilidad política.

El costo político y social de una abrupta apertura comercial es enorme y llevaría a un quiebre en el entramado industrial en varios sectores, más aun en el contexto económico internacional y nacional. La misión central del gobierno actual, similar al anterior, pareciera ser proteger la balanza de pagos a toda costa y evitar de ese modo la restricción externa.

En su búsqueda por estabilizar la economía, el gobierno ha recorrido un camino de ajuste y recortes que marcan las nuevas reglas de juego. Ese intento por favorecer las exportaciones de materias primas y de aquellos productos en los cuales se tiene una competitividad mayor con el fin de mejorar la balanza comercial.

¿Aumentaron las importaciones post DJAI?

La evolución de las importaciones luego del año 2010 marcó una fragilidad en la balanza comercial argentina. Sumado a ello cabe destacar la baja del precio internacional de varios de los productos que el país exporta en calidad de gran competidor internacional, lo que llevó a un doble golpe: bajó el precio de las exportaciones y aumentaron las importaciones. Ante el peligro de déficit externo, la política comercial exterior se centró en proteger y mantener un superávit externo a toda costa.

En el siguiente cuadro se muestra la evolución de las importaciones un año antes de la imposición de las DJAI, los años posteriores y el 2016 nuevamente sin ese sistema:

tabla-1

A continuación se puede visualizar la evolución de las importaciones post régimen DJAI:

tabla-2

Las importaciones no han aumentado significativamente luego de la quita del régimen DJAI, al menos en estos ocho meses. Asimismo cabe aclarar que una parte sustancial se debe a la importación de gas y energía, lo que supone otra fragilidad extra para la balanza comercial. Los otros rubros que ocupan gran parte de las importaciones son los bienes intermedios y bienes finales.

A pesar de estos datos, es aún muy temprano para dar un diagnóstico. Lo cierto es que se han quitado las trabas burocráticas más importantes (cambio de las DJAI por el SIMI), se ha liberalizado el Mercado Único Libre de Cambios (MULC), se liberó el cepo cambiario y se volvió a instalar el régimen “Puerta a Puerta” para consumo personal.

¿Ser o no ser OMC Friendly?

En su etapa más OMC friendly, que fue la década del ’90, el desempleo en Argentina trepó aproximadamente a un 25% y la desigualdad social se intensificó de manera drástica.

En segundo lugar, retomar ese lazo, implica un descenso de los niveles arancelarios en varios sectores industriales. A pesar que la agenda de la política comercial externa encare un camino de querer integrarse comercialmente con países que son más competitivos en ese aspecto, el costo social y político que conlleva es demasiado alto.

La OMC alienta a la liberalización del comercio, así como otros organismos internacionales. Pero hoy en día la Argentina no se encuentra en condiciones económicas de «abrirse al mundo» como lo plantea el gobierno actual.

Por último, ser OMC friendly implica tener una fortaleza económica significativa. Una apertura comercial supone un desbalance de la cuenta corriente nacional si la producción local no puede competir con los precios y la calidad de los bienes importados. En un contexto internacional donde los precios de los commodities están a la baja o estancados, y en donde las cuentas nacionales son deficitarias, el costo de apertura es grande.

Para profundizar la cuestión habría que incluir el costo social de la apertura, la sensibilidad del entramado industrial frente a esta y el hundimiento que provocaría en las economías regionales, entre otras cuestiones.

Natanael Contreras*

* Licenciado en Comercio Internacional (UNQ), Maestrando Procesos de Integración Regional (UBA-FCE)

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