Nacionales

13 octubre, 2016

Un gestito de IDEA: Macri, entre la coyuntura y el mediano plazo

Después de 15 años un presidente argentino participó del Coloquio de IDEA. En un clima de camaradería Macri elogió a los gerentes pero les pidió “compromiso”. Además, destacó la “madurez de la mayoría de los líderes sindicales” -un guiño al triunvirato de la CGT, que postergó de vuelta el llamado a un paro nacional- y anunció la convocatoria a una mesa de negociación entre gremios y empresarios.

Después de 15 años un presidente argentino participó del Coloquio de IDEA, un evento en el que el establishment económico plantea su visión del país y sus principales puntos de agenda. En un clima de camaradería Macri elogió a los gerentes pero les pidió “compromiso”. Además, destacó la “madurez de la mayoría de los líderes sindicales” -un guiño al triunvirato de la CGT, que postergó de vuelta el llamado a un paro nacional- y anunció la convocatoria a una mesa de negociación entre gremios y empresarios.

Esta vez, Mauricio Macri cumplió una promesa de campaña. En octubre del año pasado, en el cierre del 51º Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), había asegurado que si resultaba electo presidente concurriría junto a todo su gabinete al próximo encuentro para “poder acordar la política” con los empresarios.

Efectivamente, un año después se presentó en el mismo salón del Hotel Sheraton de Mar del Plata. Ante 500 empresarios Macri contrastó la situación de 2015 con la actual, planteó temas recurrentes en su discurso pero también introdujo elementos nuevos.

Afirmó que el año pasado existía un clima “raro” entre los empresarios. “Había ganas de creer, pero la incertidumbre pesaba, el miedo, la angustia de que las cosas no iban a cambiar”, consideró, y reprochó que “salvo algunas pequeñas minorías la mayoría pensó que eso no iba a suceder”.

Luego repasó las principales medidas de sus diez meses de gobierno, como la eliminación de las restricciones a la compra de divisas extranjeras, el acuerdo con los fondos buitre, las leyes PyME y de reparación histórica a jubilados, la extensión de asignaciones familiares y asignación universal por hijo, la cobertura universal en salud, devolución del IVA para beneficiarios de planes sociales, el acuerdo federal de lucha contra el narcotráfico y el lanzamiento del que denominó el “plan de infraestructura más grande la historia” argentina.

En este marco destacó un “cambio de clima” y el “compromiso del empresariado local e internacional con esta nueva de etapa de la Argentina” que, según Macri, se comprometieron a invertir 48 mil millones de dólares de aquí a 2019.

En tanto, señaló que “el mundo se presenta lleno de desafíos”, y presenta dificultades pero también “oportunidades” para el país. En este tramo Macri defendió la inserción de Argentina en la economía mundial como exportador de productos primarios. Sostuvo que existe un consenso generalizado para “duplicar la producción de alimentos” y “agregar valor, marca, sofisticación, para encontrar nichos”.

Además, opinó que Argentina debería seguir el “ejemplo de Chile” con respecto a “la minería sustentable” y triplicar la cantidad de turistas extranjeros en el Mercosur para competir con Australia.

Después pidió a empresarios y sindicalistas que tengan “obsesión” por la productividad. Vinculado a esto, el presidente sostuvo que “el primero que tiene que dar el paso es el Estado, que no tiene que ser un obstáculo sino un facilitador”. Esto implica reducción de impuestos, obras de infraestructura en asociación con privados. Pero también dejó entrever que la integración al mundo que proyecta el gobierno nacional implica la apertura de importaciones y una competencia creciente para muchas empresas locales, que deberán adaptarse, reconvertirse o cerrar.

Acto seguido Macri anunció que firmó un decreto para convocar la semana que viene a una mesa tripartita entre Estado, gremios y empresarios. Una iniciativa en sintonía con lo propuesto por la Unión Industrial Argentina (UIA) y otras cámaras empresarias, que defendían negociaciones por rama de actividad, como una forma de fragmentar el reclamo gremial. El jefe de Estado señaló que hay “madurez en la mayoría de los líderes sindicales” y caracterizó que existe espacio para dialogar “sector por sector”.

Al finalizar, responsabilizó a la pesada herencia y como un par solicitó a los empresarios: “Todos tenemos algo que aportar, y ustedes muchísimo más. Tienen talento, capacidad de generar riqueza. Les pido en nombre todos los argentinos entusiasmo, compromiso. Ustedes como líderes tienen que transmitir ese mensaje, poner ingenio, solidaridad y corazón”.

Color esperanza

Hasta el próximo viernes empresarios, economistas y políticos debatirán proyecciones de mediano plazo de la Argentina y el mundo.

El Coloquio está organizado por IDEA, un organismo que, según afirma en su página web, tiene como objetivo “ser el ámbito de integración y desarrollo de empresas y empresarios más importante del país, constituyendo la voz activa del empresariado en defensa de valores y la difusión de su rol en la sociedad, con capacidad de influencia en la agenda pública”.

Este año el Coloquio cuenta con el patrocinio de distintos grupos empresarios locales y multinacionales, como Barrick, Bayer, BBVA Francés, Coca-Cola, Coto, Danone, General Motors, Clarín, HSBC, ICBC, Latam, Microsoft, Monsanto, Odebrecht, Panamerican Energy, Techint, Telefónica, entre otros.

Tradicionalmente el Coloquio es una tribuna en la cual los CEOs de la cúpula empresaria plantean su agenda con respecto a, por ejemplo, el tipo de cambio, el sistema impositivo y la legislación laboral.

El presidente del evento, Ignacio Stegmann, reconoció en el discurso de apertura que los empresarios están “esperanzados”. Las raíces de ese sentimiento son, por un lado, “la desilusión” por la pobreza, los déficits en infraestructura productiva y el funcionamiento institucional y, por el otro, la emergencia de “nuevos liderazgos, no sólo a nivel nacional”, sino también en las administraciones locales y en el mundo empresario.

Haciendo referencia al lema del 52º Coloquio, identificó tres ejes de “puentes hacia el futuro”: el institucional, el económico y el social. Estos implican -de acuerdo a Stegmann- “la división de poderes, el federalismo, la independencia de la justicia, construir capital social a través de ética y valores”, además de “generar integración social” y “empleo formal, privado y competitivo”.

Este Coloquio de IDEA tiene para los empresarios un sabor especial, ya que es el primero desde el recambio político y encuentran en la Casa Rosada una administración mucho más amigable que los gobiernos anteriores. En efecto, el último presidente que había participado del Coloquio de IDEA antes de Macri fue Fernando de la Rúa, en 2001.

Sin embargo, la relación entre el gobierno y la cúpula empresaria -al menos en su conjunto- no es armónica. Desde el macrismo caracterizan que el “círculo rojo no entiende de política”, retacea inversiones y exige un ajuste mayor al tolerable social y políticamente. En tanto, desde el empresariado demandan más señales y ubican las legislativas de 2017 como el momento que clarificará cuán efímero es el experimento macrista. En ese camino, el Coloquio de IDEA puede ofrecer algunas claves sobre los acuerdos y diferencias entre ambos.

Mariano D’Arrigo – @mdarrigo

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