Nacionales

12 octubre, 2016

Renunció el secretario de Agricultura Familiar

El secretario de Agricultura Familiar del Ministerio de Agroindustria de la Nación, Oscar Alloatti, renunció al cargo que había asumido en diciembre de 2015. Quedará momentáneamente a cargo de dicha Secretaría el actual jefe de Gabinete, Guillermo Bernaudo.

El secretario de Agricultura Familiar del Ministerio de Agroindustria de la Nación, Oscar Alloatti, renunció al cargo que había asumido en diciembre de 2015. Quedará momentáneamente a cargo de dicha Secretaría el actual jefe de Gabinete, Guillermo Bernaudo.

La comunicación oficial del Ministerio de Agroindustria, a cargo de Ricardo Buryaile, informó que “por el momento, la dirección de la SAF estará a cargo del jefe de Gabinete, Guillermo Bernaudo”. Sin embargo, extraoficialmente trascendió que quien ejercerá provisoriamente las funciones concretas que antes cumplía Alloatti será Santiago Hardie, actual secretario de Coordinación y Desarrollo Territorial.

El comunicado del organismo no da a conocer las causas oficiales de la renuncia y habla de un “cambio de autoridades” al darse “por cumplida una primera etapa (de la Secretaría) en la que sus directivos llevaron adelante un gran trabajo”. Y continúa: “Es importante resaltar que se continuará con los enfoques productivos, de acompañamiento y políticas para el desarrollo para los pequeños productores familiares”.

Hay algunos rumores que traspasaron las puertas del Ministerio de Agroindustria como posibles causas de su renuncia. La más importante es la falta de presupuesto para implementar políticas para el sector de la agricultura familiar, campesina e indígena. Las acciones en territorio se vieron limitadas durante todo 2016 por la falta de fondos e iniciativa política de las autoridades del Ejecutivo nacional, y eso había causado malestar en las provincias y en el propio Alloatti, que había sido funcionario provincial en Santa Fe y miembro de Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA).

Uno de los mayores logros de la gestión anterior había sido la implementación del Monotributo Social Agropecuario, que garantizaba aportes jubilatorios y obra social para productores del sector rural más postergado. Esa política se vio trabada este año varias veces por falta de fondos y sólo fue actualizándose en partes insuficientes en la medida en que diferentes sectores fueron reclamando con acciones públicas. Nunca se llegó durante 2016 a la ejecución necesaria de la misma. Alloatti no contaba casi con presupuesto para ejecutar su función principal.

Otro de los rumores es de una “interna” entre el ex secretario y el subsecretario de Ejecución de Programas para la Agricultura Familiar, Patricio Quinos, y sus directores (la mayoría provenientes de la gestión anterior de Emilio Pérsico), a quienes les habría pedido la renuncia y, ante la negativa de los mismos, decidió dejar el cargo. Si bien el organismo no confirmó esta información a nivel oficial, el diario La Nación publicó hoy que junto a él se irán otros once funcionarios de la Secretaría.

Un dato a tener en cuenta es que cuando a Alloatti le propusieron asumir el cargo, en diversas reuniones con las nuevas autoridades el funcionario había manifestado su desacuerdo con los despidos de empleados del organismo. Quien asumirá informalmente la función hasta la designación definitiva de otro secretario, Santiago Hardie, es uno de los funcionarios que forman parte de la Fundación Pensar y fue el representante del PRO en la nueva gestión del Ministerio de Agricultura.

El 10 de diciembre de 2015, Hardie fue designado a cargo de una Secretaría que previamente estaba muy ligada a la conducción de la ex presidenta Cristina Fernández, y fue él quien estuvo a cargo de la ejecución de los primeros despidos en el organismo, que involucraron persecución política e ideológica de empleados y empleadas. En varias oportunidades, se supo que Hardie (y su colaborador Matías Mink) fueron los funcionarios “puestos ahí por la Presidencia para hacer limpieza ideológica”.

Contexto y políticas orientadas a la agricultura familiar, campesina e indígena

El contexto que enmarca la renuncia es el recorte presupuestario que está sufriendo el sector destinado a ejecutar políticas públicas para el sector agropecuario. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sufrió un achicamiento de su presupuesto de 1.200 millones de pesos, por un lado. Por otra parte, el presupuesto 2017 para el Ministerio de Agroindustria fue aumentado en sólo un 2,8%, número que, comparado con un índice de inflación de casi un 40%, es una disminución considerable del presupuesto para las políticas destinadas al sector. En términos reales, significa una baja de alrededor del 30%.

Más grande es la disminución si se tiene en cuenta que el porcentaje destinado a salarios es relativamente estable. Es decir, que esta modificación en el presupuesto afectará principalmente a la producción agropecuaria. Cabe recordar, además, que la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar nunca recibió el presupuesto para poder empezar a implementarse. Por último, el recorte presupuestario afectó también a todas las áreas de innovación y programas que financian diferentes proyectos de investigación vinculados al sector agropecuario y agroindustrial.

Leticia Garziglia – @letigarziglia

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