Batalla de Ideas

3 octubre, 2016

La Plata: inauguran Refugio de abordaje integral para víctimas de violencia de género

Por Jessica Murphy. El pasado lunes 26 de septiembre, el gobierno municipal de la ciudad de La Plata inauguró una casa refugio, en convenio con la ONG Casa María Pueblo, para el abordaje y contención a víctimas de violencia de género. Un análisis de las políticas públicas vinculadas al tema en la gestión de Julio Garro y el rol del Estado.

Por Jessica Murphy. El pasado lunes 26 de septiembre, el gobierno municipal de la ciudad de La Plata inauguró una casa refugio para el abordaje y contención a víctimas de violencia de género. Encabezaron el acto de apertura, el intendente de La Plata, Julio Garro; el ministro de Justicia de la Provincia, Gustavo Ferrari; y el presidente de la ONG ‘Casa María Pueblo’, Darío Witt.

El refugio fue construido en tierras donadas por el Arzobispado de La Plata y la ejecución de este proyecto implicó una transferencia de 25 millones de pesos por parte del Estado Nacional, sumado a otros aportes provenientes de la provincia y del municipio hacia “Casa María Pueblo”, la ONG encargada de dirigir el desarrollo de esta iniciativa. En ese sentido, el intendente de la ciudad, apuntó: “El Municipio colaborará bimestralmente con este espacio para que pueda asistir de la mejor manera a las personas más vulnerables”.

La iniciativa se enmarca en el Plan Nacional de Acción para prevenir, asistir y erradicar la violencia hacia las mujeres para el período 2017/2019 que el gobierno nacional lanzó por decreto hace menos de dos meses y que contempla, entre sus puntos más destacados, la creación de 36 nuevos hogares de protección. Sin embargo, desde el lanzamiento del Plan, diversas organizaciones del movimiento de mujeres y feministas como así también organismos públicos han dado cuenta de la gran cantidad de deficiencias que este posee, tanto en el diagnóstico y el planteo general como en las acciones concretas que propone.

En ese sentido, la creación y funcionamiento de las casas refugios presentan una serie de nudos problemáticos. En primer lugar, que el Estado en vez de desarrollar, como política pública, la creación de las casas esté más bien generando un desvío y tercerización de fondos públicos a sectores privados y ONG’s. Esto refuerza y contribuye al desmantelamiento de programas estatales, como así también el desfinanciamiento y la subejecución  presupuestaria.

Como ejemplo de tercerización existe el caso de la línea 144 de atención telefónica a mujeres víctimas de violencia, que ahora está a cargo de una empresa, Provincia Net. El Estado nacional puso en manos de una compañía la línea más difundida a nivel nacional para que las mujeres puedan pedir ayuda ante situaciones de violencia.

En segundo lugar, otro aspecto problemático es que no se detalla cuál será el seguimiento que realizará el Estado respecto del uso de los fondos, como así tampoco en lo que relaciona al abordaje y trabajo específico que pretende llevarse adelante desde la ONG.

Y por último, otro punto son las barreras de accesibilidad con que se topan las mujeres en relación a este tipo de políticas. En un contexto nacional donde sigue creciendo la escalada de violencias cabe preguntarse ¿qué mujeres llegan a los refugios? ¿Mediante qué mecanismos y derivaciones? ¿Cuán eficientes son las medidas de protección hacia las mujeres denunciantes por parte del poder judicial y el Estado?

Los refugios como soluciones provisiorias

Desde Notas conversamos con Laurana Malacalza, Coordinadora del Observatorio de Violencia de Género de la Defensoría del pueblo de la Provincia de Buenos Aires (OVG), quien planteó que “los refugios y albergues representan soluciones provisionales y de emergencia destinados a paliar una situación de urgencia». «Desde el Poder Ejecutivo provincial se posibilita el acceso a hogares transitorios o refugios, no sin dificultades operativas y restricciones dado que por la especificidad de la Ley Provincial de Violencia Familiar 12.569, sólo quedan comprendidas para el acceso a hogares aquellas mujeres víctimas de violencia familiar (mayores de 18 años y con niños/as menores de 18 años) y no las que resultan víctimas de otras violencias, en otros ámbitos», afirmó.

Además, Malancalza agregó: “Dada la accesibilidad limitada y por su carácter transitorio, no es posible considerar la creación o el acceso a refugios como una política pública que resuelva los problemas de la vivienda y las violencias contra las mujeres. Puede ser útil para atender la emergencia pero no permite a la víctima y a su entorno desarrollar su vida y sus relaciones interpersonales de manera estable y autónoma, ni tomar definiciones en torno al desarrollo de un proyecto de vida”.

En el caso de la capital bonaerense, cabe destacar que desde la Dirección de Políticas de Género (DPG) de la municipalidad de La Plata, las trabajadoras que acompañan y asesoran a mujeres a víctimas de violencia de género vienen denunciado desde el 2014 la subejecución presupuestaria por parte del municipio y exigiendo la reapertura de una casa refugio en la ciudad de La Plata.

Además, según ha transmitido la directora de la DPG, Valeria Venturin, en la mesa local, en el nuevo refugio habrá cupos para mujeres que se encuentren en una situación de grave riesgo. La pregunta que surge es ¿quién hará la evaluación de riesgo? ¿Cambió la modalidad de ingreso de las mujeres a María Pueblo? Hasta la fecha esta ONG nunca ha tenido en cuenta la evaluación de riesgo y el acompañamiento a las mujeres que se llevaba adelante en las diferentes dependencias estatales que abordan la problemática, por lo tanto, se revictimizaba a las mujeres haciéndolas relatar nuevamente su historia.

Por otro lado, luego de 10 meses de la nueva gestión, la Dirección de Políticas de Género del municipio, lugar privilegiado de derivación para la atención de mujeres por la línea 144 en lo local, continúa vaciada y sin recursos para que las mismas tengan las posibilidad de salir de la situación de violencia.

Esta situación evidencia que sin la participación de profesionales y organizaciones que desde hace años trabajan integralmente en los territorios con las mujeres víctimas de violencia, no hay Plan Nacional de Acción para prevenir, asistir y erradicar la violencia que pueda ser debidamente ejecutado e implementado. Por otro lado, la violencia de género no es simplemente un problema doméstico, es un problema social y estructural y, como tal, requiere de transformaciones estructurales e integrales para las cuales hace falta más y mejores políticas que casa refugios.

Los aportes del OVG dan cuenta de la urgente necesidad de desarrollar estrategias integrales para abordar la problemática de la violencia de género y visibilizan la desarticulación que presentan las políticas municipales y provinciales en este terreno.

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