América del Norte

28 septiembre, 2016

Obama designa un nuevo embajador de Estados Unidos en La Habana

A menos de cuatro meses de dejar la presidencia, Barack Obama nombró a Jeffrey De Laurentis como el nuevo embajador de Estados Unidos en Cuba luego de más de medio siglo sin una representación estadounidense de ese rango en la isla. El nombramiento aún debe ser ratificado por el Senado, donde la mayoría republicana intentará bloquear cualquier avance en las relaciones con la isla.

A menos de cuatro meses de dejar la presidencia, Barack Obama nombró a Jeffrey De Laurentis como el nuevo embajador de Estados Unidos en Cuba luego de más de medio siglo sin una representación estadounidense de ese rango en la isla. El nombramiento aún debe ser ratificado por el Senado, donde la mayoría republicana intentará bloquear cualquier avance en las relaciones con la isla.

De Laurentis es diplomático y jefe de la misión norteamericana en la isla desde agosto de 2014, cuando ambos países iniciaron las primeras conversaciones con el objetivo de reestablecer el diálogo. En julio de 2015 se reabrió la Embajada de Estados Unidos en La Habana y De Laurentis asumió como Encargado de Negocios, cargo que ostenta hasta el momento. Anteriormente, entre 2011 y 2014, formó parte del cuerpo diplomático de Estados Unidos en las Naciones Unidas. Entre 1991 y 1993, De Laurentis fue funcionario consular en Cuba tras la desintegración de la Unión Soviética.

El 17 de diciembre de 2014 los gobiernos de Cuba y Estados Unidos anunciaron el inicio de los diálogos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas y económicas entre ambos países, luego de más de medio siglo de congelamiento. En julio de 2015 se reabrió la Embajada de Estados Unidos en La Habana y en el mes de septiembre de ese año, Cuba nombró a su nuevo embajador en Washington, José Ramón Cabañas. En marzo de 2016, Obama visitó la isla siendo el primer presidente de Estados Unidos en viajar a Cuba desde 1959.

Sin embargo, la reactivación de estos lazos no ha implicado hasta el momento el cese del bloqueo económico que Estados Unidos le impone a Cuba desde 1962 ni la devolución del territorio ocupado por la base militar de Guantánamo desde hace 114 años, donde además lleva adelante prácticas violatorias de los derechos humanos de los presos.

Lo llamativo del nombramiento que realiza Obama es el momento en que lo hace: en menos de cuatro meses deberá dejar la presidencia de Estados Unidos. El próximo 8 de noviembre los votantes norteamericanos deberán elegir un nuevo presidente, cargo que se disputan entre Hillary Clinton, ex secretaria de Estado de Obama, y el magnate republicano Donald Trump.

Pero el nombramiento de De Laurentis aún debe ser ratificado por el Senado norteamericano, donde la bancada republicana anticubana es mayoritaria. Entre esos senadores se destacan Ted Cruz, senador por Texas, y Marco Rubio, senador por Florida, ambos pertenecientes a familias norteamericanas de origen cubano que desarrollaron su poder económico en Estados Unidos luego del triunfo de Fidel Castro. Desde estos grupos, familias ricas cubanas que se establecieron en el sur de Estados Unidos desde hace medios siglo, se han sostenido no solamente el bloqueo económico y diplomático al país caribeño, sino que además se planificaron ataques militares y terroristas que afectaron a la población cubana. Este mismo grupo de interés, que hoy ostenta precandidatos presidenciales y un gran poder económico, es uno de los principales centros de operaciones contra los gobiernos independientes de América Latina que no se alinean con la política regional impuesta desde el norte.

Cruz, ex precandidato a la Presidencia, manifestó en reiteradas ocasiones que se opondrá a cualquier tipo de decisión que implique avanzar en el reestablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

En la tarde del 27 de septiembre desde la Casa Blanca, Obama dijo: «Estoy orgulloso de nombrar a Jeffrey De Laurentis para ser el primer embajador de EEUU en Cuba en más de 50 años. El liderazgo de Jeff ha sido vital a lo largo de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y el nombramiento de un embajador es un paso adelante hacia el sentido común en una relación más normal y productiva entre nuestros dos países».

Y manifestó que «no hay ningún servidor público más adecuado para mejorar nuestra capacidad de comprometernos con el pueblo cubano y promover los intereses de Estados Unidos en Cuba que Jeff».

Y en referencia a la posición adoptada por sectores republicanos, advirtió: «Tener un embajador hará que sea más fácil abogar por nuestros intereses, y se profundizará nuestra comprensión, incluso cuando sabemos que vamos a seguir teniendo diferencias con el Gobierno cubano», agregando que Estados Unidos «solo se perjudica no siendo representados por un embajador».

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