El Mundo

28 septiembre, 2016

«No es lo mismo una mirada geopolítica distinta a Occidente que estar a favor de Rusia»

Mirko Petersen es un historiador y politólogo alemán que, como investigador de la universidad de Bielefeld, Alemania, se especializó en la relación entre Rusia y América Latina. Entrevistado por el programa radial L’Ombelico del Mondo analizó la situación política en Rusia y el panorama internacional. En esta primera parte, hace foco en Moscú, el rol de Vladimir Putin y el crecimiento de «populismos» de derecha en Europa.

Mirko Petersen es un historiador y politólogo alemán que, como investigador del Center of Interamerican Studies, de la universidad de Bielefeld, Alemania, se especializó en la relación entre Rusia y América Latina, en términos históricos, simbólicos y geopolíticos actuales. Entrevistado por el programa radial L’Ombelico del Mondo (FM Radionauta) analizó la situación política actual en Rusia y el panorama internacional. En esta primera parte, el foco está en Moscú, el rol de su presidente Vladimir Putin y el crecimiento de «populismos de derecha» en Europa.

-¿Cómo podrías definir la situación política en Rusia? Muchos la definen como una autocracia, otros como una dictadura directamente…

-Rusia es un tipo de dictadura con cara de democracia. Hay un apoyo muy fuerte para Putin y es sobre todo para su persona, los partidos políticos en Rusia no tienen un papel muy importante y las votaciones parlamentarias no son tan importantes.

Sobre todo fue la presidencia de Putin, que empezó en el año 2000, la que cambió la situación económica y política en Rusia porque los ’90 fueron desastrosos para el país. Y en la opinión de mucha gente en Rusia el entonces nuevo presidente mejoró muchas cosas y de ahí entonces su popularidad. Eso existe hasta hoy en día, aunque ya no tan fuerte como hasta el 2008, porque la crisis económica mundial también impactó mucho a Rusia y eso causó también que bajara un poco la popularidad del gobierno. Pero sigue siendo muy popular, también porque tiene un aparato propagandístico enorme, controla muchos medios de comunicación y además no hay una verdadera oposición en el país. Hay también otros partidos que simplemente buscan imitar la política de occidente y eso tiene una muy mala imagen porque se vincula con la política de los años 90 en Rusia.

-Rusia tiene abiertos múltiples frentes como Siria y todo lo que es Medio Oriente, por un lado; Europa y las regiones del Donbass en disputa con Ucrania, por otro; y, en tercer lugar, su histórica contienda con China por ver quién es el gigante de Asia, ¿Putin podría tratar de conseguir aliados en América Latina para reforzar su rol en esas peleas? ¿O juegan en otro plano?

-Estratégicamente América latina claramente no tiene el mismo papel que las zonas fronterizas de Rusia, como por ejemplo China o el lado Europeo. El conflicto con los Estados Unidos es quizás la cuestión clave para Rusia. Creo que los países occidentales cometieron muchos errores porque no respetaron para nada los intereses de los rusos y pensaron que podían hacer cualquier cosa. Y entonces muchos de los conflictos que tenemos hoy son el resultado de esta política, porque la política rusa en muchos casos es solamente una reacción a la agresiva política exterior de los países occidentales después de la caída de la Unión Soviética.

Sin embargo, esto no implica que lo que hace Rusia en su política exterior sean medidas legítimas. Pero son reacciones y hay que buscar un nuevo entendimiento con Rusia. Y creo que eso es también lo que desea Rusia, buscar un entendimiento sobre todo con los países de la Unión Europea, porque prefieren tener buenas relaciones comerciales y políticas con la Unión Europea, pero todavía no pudieron encontrar el mismo idioma o las soluciones necesarias para tener este tipo de relaciones.

Lo vimos con las sanciones económicas contra Rusia por parte de los Estados Unidos y de la Unión Europea cuando las relaciones con América latina se hicieron un poco más importantes, porque pudieron mandar más alimentos -por ejemplo- a Rusia. Pero las relaciones no tienen la misma importancia. Y si las relaciones con la Unión Europea no se desarrollan de una manera favorable, es más probable que China se vuelva un socio más importante para Rusia.

-Mientras en Argentina y en América latina hubo un ascenso de lo que se dado en llamar «populismo latinoamericano”, durante los últimos 15 años más o menos, se dio el momento de mayor fluidez de la relación con Rusia. Si aquí los populismos son de izquierda, en Europa se caracteriza así a la gente de Alternativa para Alemania, este grupo prácticamente neonazi, de la extrema derecha, que hace unas semanas ha tenido una gran actuación electoral en Berlín. ¿Cómo se está viendo en Europa este ascenso del populismo, teniendo en cuenta también la relación tan conflictiva con Rusia y con América latina en los últimos años?

-El término de populismo es muy complicado. Mi opinión es que se usa de una manera muy mala en Europa porque ya no se usa solamente para los movimientos de la derecha sino también para el gobierno de Syriza en Grecia y para el partido Podemos en España. Entonces es un poco como esta teoría del totalitarismo que en el siglo XX se usó para la derecha y para la izquierda. Y así ya no se ven las diferencias entre los dos, que son muy importantes.

El así llamado «populismo de derecha» no ofrece ninguna alternativa al neoliberalismo dominante y las únicas respuestas que dan son exclusión y racismo, como en el caso de Alemania. Y, claro, es un desarrollo muy preocupante para muchos. Pero creo que este uso del término populismo cuenta mucho sobre la falta de autocrítica de los partidos socialdemócratas y en general de los partidos del así llamado centro en Europa porque se usa también de una manera despectiva para Putin, por ejemplo, y también contra los gobiernos latinoamericanos.

Ahora están todos muy felices de que acabó esta oleada de izquierda en América latina. Pero creo que hace falta una autocrítica, es decir, preguntarse de dónde surge el populismo en Europa. Y surge sobre todo del neoliberalismo, de las desigualdades que existen dentro de la Unión Europea y eso es sobre todo resultado de la política alemana sobre todo contra los países del sur de Europa, y esta dictadura de austeridad que surgió en los últimos años. La reacción, en los mejores casos, es un movimiento más fuerte de izquierda, pero lamentablemente en muchos casos es más de la derecha.

Para vincular esto con la discusión sobre Rusia, hay un par de gobiernos y movimientos de derecha que ven un aliado en Putin por esta tendencia al autoritarismo. Y eso hace también un poco complicado posicionarse frente a las cuestiones geopolíticas, porque así surge este argumento de que cuando uno está defendiendo a Rusia en cuestiones geopolíticas uno es automáticamente también de derecha, porque hay estos grupos que expresan opiniones favorables a Rusia. Toda esta situación es muy complicada y hay que diferenciar bien entre lo que es el populismo de izquierda y el populismo de derecha y lo que es una opinión favorable sobre Rusia y un pensamiento un poco diferente sobre la geopolítica y el papel de Occidente en las relaciones con Rusia.

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