América Latina

27 septiembre, 2016

México volvió a gritar por Ayotzinapa en el peor momento de Peña Nieto

Más de 30 mil personas se movilizaron en México D.F. en reclamo de verdad y justicia por los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos hace dos años. Mientras Peña Nieto baja en los índices de popularidad, la hipótesis de participación directa de las fuerzas del Estado en la desaparición y encubrimiento de los estudiantes es cada vez más sólida.

Más de 30 mil personas se movilizaron en México D.F. en reclamo de verdad y justicia por los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos hace dos años. Mientras Peña Nieto baja en los índices de popularidad, la hipótesis de participación directa de las fuerzas del Estado en la desaparición y encubrimiento de los estudiantes es cada vez más sólida.

La movilización partió a las 16.30 del 26 de septiembre desde el Ángel de la Independencia, al igual que en el 2015. La encabezaron los padres, madres y familiares de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, que fueron seguidos por los compañeros estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidoro Burgos” de Ayotzinapa. Detrás se ubicaron las organizaciones estudiantiles, gremiales y sociales que engrosaron la enorme columna de más de 30 mil personas que marchó hasta el Zócalo, en el centro del D.F.

En la marcha podían verse banderas de México que en lugar del color verde eran negras y carteles con la consigna “Fuera Peña Nieto”. La columna de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) era muy grande y tuvo bastante centralidad debido a la lucha de los docentes que fue agraviada por el asesinato de más de 13 docentes oaxaqueños por parte de las fuerzas de seguridad durante una protesta en junio de 2016.


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Durante el recorrido se pasó por el “antimonumento”, una gran escultura roja de tres piezas “+43”. Allí los padres y madres dieron algunas declaraciones y colocaron un cartel con la consigna “43 motivos de lucha”.

Unas cuadras antes del Zócalo la presencia policial comenzó a aumentar. A la altura del Palacio de Bellas Artes la avenida se encontraba cerrada y la movilización debió continuar por una calle normal, más pequeña. A los costados se apostaron dos hileras de policías que marchaban junto a los manifestantes, en una actitud provocadora donde la más mínima hostilidad hubiera generado una nueva descarga de violencia uniformada sobre los manifestantes, como ocurrió en 2015.

Al llegar al Zócalo, la concentración debió ubicarse a un costado de la gran explanada frente al Palacio Nacional debido a que en el centro las autoridades gubernamentales instalaron un carpa gigante para otro evento. Este tipo de práctica es frecuente en México en los últimos años, y tiene el objetivo de diezmar a las personas que se movilizan y no poder dar cuenta de la gran concentración que protesta contra el gobierno. De la misma manera, existe una prohibición para la realización de movilizaciones en esta zona y la concentración de manifestantes en el Zócalo.

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En uno de los costados de la plaza se ubicó un escenario donde los padres y madres junto a los normalistas de Ayotzinapa brindaron algunas palabras. El acto estuvo plagado de emoción, generada a partir del dolor y la fortaleza que imprimieron las palabras de los padres y madres de los estudiantes de Ayotzinapa. Son ellos y ellas quienes han encabezado esta lucha y han logrado que se expanda por todo el mundo.

El centro de las críticas fue Peña Nieto, a quien le ordenaron que se vaya, “pero que se vaya preso, él y todo su gabinete». Recordaron que aunque su lucha es por los 43 estudiantes normalistas, en México hay mas de 27 mil personas desaparecidas.

Uno de los padres tomó el micrófono y se refirió a la hipótesis planteada por la Procuraduría General de la República (PGR), que vinculaba a los estudiantes desaparecidos con un enfrentamiento con el cártel narco “Guerreros unidos”. “Nosotros como padres de familia somos desprestigiados. Dicen que nuestros hijos son de ‘Los Rojos’ y los otros son ‘Guerreros unidos’”, dijo con bronca. “Pero aquí estamos con la frente en alto. Porque no tenemos nada que esconder los 43 padres de familia, ahí están las 43 familias que pueden ser investigadas a la hora que quieran”, afirmó.

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“Lo único que nuestros hijos quieren es ser profesores, tener una educación mejor a la que tenemos nosotros, sus padres. Pero desgraciadamente, este gobierno se las quiere truncar”, agregó, al mismo tiempo que agradecía la ayuda y el acompañamiento de las decenas de miles de personas que los acompañaban.

“Aquí vamos a estar los 43 padres de familia luchando, vamos a seguir hasta donde toque, por encontrar a nuestros hijos. Porque es lo único que es nuestro, de nosotros los pobres: nuestros hijos, carajo. Lo único que queremos es encontrarlos. Muchas gracias. Que Dios los bendiga”, concluyó, mientras se avivaba gritos de “¡Ayotzinapa vive! ¡La lucha sigue!”.

Una madre tomó la palabra y dijo: “Nosotros queremos que sigan con las investigaciones. Saber dónde están nuestros hijos. Porque cada día que pasa es un sufrimiento más para nosotros. Ya no queremos sufrir, señores. Ese dolor que sentimos no queremos que lo sienta otra madre”.

“El gobierno de Guerrero dice que sigue la paz. ¿Cuál paz, si a diario al menos hay 10 muertos? ¿Y dónde está la justicia para los guerrerenses? ¿Y para otros estados? No somos los únicos”.

“Nosotros no nos vamos a cansar de cruzar a Peña Nieto porque sabemos que fueron fuerzas policíacas las que se llevaron a nuestros hijos. Tenemos la esperanza de que a nuestros hijos los tengan por ahí, en algún lado. Hoy estamos en esta lucha y no nos vamos a cansar. Vamos a seguir, toque donde toque”, sentenció.

“Les está hablando una madre adolorida. Cuarenta y tres padres desesperados por no saber nada de sus hijos. Eso es lo que les estoy pidiendo señores. La unión hace la fuerza, para poder encontrar verdad y justicia. ¡Porque vivos se los llevaron!¡Vivos los queremos!”, concluyó.

Peña Nieto comienza a caer

Por su parte, Enrique Peña Nieto se refirió al caso de Ayotzinapa desde Cartagena de Indias, Colombia, donde se encontraba para presenciar la firma del Acuerdo Final de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP.

«No hay otro interés. El único que el Gobierno de la República ha puesto por delante, con total apertura y transparencia, es precisamente saber qué fue lo que ocurrió ahí, en Ayotzinapa, Iguala», señaló a los periodistas, sin referirse con más detalles sobre el tema.

Peña Nieto enfrenta el periodo de impopularidad más álgido desde que asumió el gobierno en diciembre de 2012. Según un encuesta de la la consultora GEA-isa publicada el 21 de septiembre, siete de cada diez consultados, es decir, un 69%, desaprueban la gestión del mandatario y sólo el 26% la aprueba.

La visita de Donald Trump pareciera ser una de las razones, pero sin dudas, el caso de Ayotzinapa ha constituído el episodio más sombrío del gobierno de Peña Nieto.

La vinculación directa del Estado en la desaparición de personas, la manipulación de los procesos de investigación y la difusión que tuvo el caso a nivel internacional, sin duda influirá sobre el fin de su período presidencial en 2018 y marcará el recuerdo de su gestión. Aunque actúe o no la Justicia, Peña Nieto es el responsable por la desaparición de los 43.

Juan Martín Gastiazoro y Micaela Ryan – @LaMicaRyan

Fotos: Juan Martín Gastiazoro, desde México D.F.

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