América del Norte

22 septiembre, 2016

Estallido social en Estados Unidos tras el asesinato policial de un afroamericano

La Guardia Nacional de Estados Unidos desembarcó en la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, tras casi tres días de manifestaciones y represión policial. Los disturbios comenzaron el martes, horas después de conocerse la muerte en manos de la policía de Keith Lamont Scott, un ciudadano de origen afroamericano de 43 años. Un mapeo de la violencia policial y crisis social que atraviesan al país del norte.

La Guardia Nacional de Estados Unidos desembarcó en la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, tras casi tres días de manifestaciones y represión policial. Los disturbios comenzaron el martes, horas después de conocerse la muerte en manos de la policía de Keith Lamont Scott, un ciudadano de origen afroamericano de 43 años.

El gobernador Pat McCrory, del Partido Republicano, declaró el estado de emergencia y convocó a la Guardia Nacional para controlar las masivas manifestaciones que se produjeron en Charlotte desde el asesinato de Scott. La policía se niega a difundir el video de los hechos y alega que el hombre portaba un arma. La familia niega esa versión y afirma que se trata de otro caso de violencia policial racista.

El miércoles las protestas reprimidas con gases lacrimógenos terminaron con 44 detenidos y 9 civiles heridos y, ante la nueva convocatoria para la noche de este jueves, el jefe de policía local, Kerr Putney, afirmó que las fuerzas de seguridad tendrán una nueva estrategia más severa y “proactiva”. La alcaldesa de Charlotte, Jennifer Roberts, por su parte, pidió que las protestas sean pacíficas y McCrory visitó a los dos agentes policiales heridos y no descartó aplicar un “toque de queda”, ya que, según declaró, su obligación es “mantener seguros a los ciudadanos”.

Consignas como “Black lives matter” volvieron nuevamente a las calles de Estados Unidos. Días antes otro ciudadano de origen afroamericano, Terence Crutcher, había sido asesinado por la policía en Tulsa, Oklahoma.

La violencia policial tiene un ensañamiento especial con la población negra. De acuerdo al portal mappingpoliceviolence.org, los afroamericanos tienen tres veces más posibilidades de ser asesinados por las fuerzas de seguridad que los blancos y también estadísticamente son más aquellos que están desarmados al momento de los disparos de la policía. En lo que va de 2016 contabilizaron “por lo menos” 214 muertes.

Los datos también rompen con la idea de que estos asesinatos policiales se dan exclusivamente en casos de persecución a personas que cometieron crímenes violentos: sólo uno de cada tres afroamericanos asesinados estaba sospechado de ese tipo de delitos o se encontraba armado al momento de ser detenido o enfrentado por la policía.

La Justicia tampoco actúa para sancionar a aquellos agentes responsables de los homicidios: no hubo cargos presentados contra el 97% de los acusados en 2015.

Los datos de la violencia policial en Estados Unidos van en aumento. Tanto en la sociedad en general, como en aquellos asesinatos hacia afroamericanos.

Estados Unidos en crisis social

Desde el estallido financiero de 2008, las condiciones socioeconómicas de la población en general sufrieron un fuerte golpe. En la actualidad, según datos oficiales, el 15% de la sociedad estadounidense vive bajo la línea de pobreza. Son 46,7 millones de habitantes. El desempleo -también de acuerdo a los índices gubernamentales- es del 5%, 2,8 puntos por debajo que enero de 2009. Si bien desde que asumió Barack Obama calculan en 9.265.000 los puestos de trabajo creados, los desocupados de largo plazo (quienes buscaron empleo en las últimas 27 semanas) eran 2,1 millones en diciembre de 2015, es decir, 614 mil menos que cuando el presidente asumió su primer mandato, pero todavía 761 mil por encima de diciembre de 2007, al comienzo de la crisis.

El ingreso medio anual por hogar de afroamericanos en Estados Unidos es de 35.400 dólares, 42.500 para los hispánicos/latinos y 60.250 para los blancos. De acuerdo a CNN, la tasa de desocupación -en el mismo orden- es de 9,2%; 6,3% y 4,4% y la de pobreza 26,2%; 23,6% y 10,1%. En la niñez la situación es aún peor: mientras el 11% de los niños blancos está bajo la línea de pobreza, entre los latinos son el 30% y en la comunidad negra, el 38%.

En los últimos años las manifestaciones masivas contra la violencia policial se han convertido en uno de los elementos más dinámicos de la protesta social estadounidense, pero no son los únicos. Hace semanas, un acampe impulsado por la comunidad sioux pero apoyado por amplios sectores de la sociedad, rechaza la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte. En 2011 estalló la movida anti-financiera de Occupy Wall Street. Todas expresiones de distintas formas de rechazo a la situación económica, política y social que se vive en el país que se considera «líder del mundo libre».

Incluso las elecciones de noviembre pueden pensarse en ese sentido. Según un estudio del Washington Post existe un alto pesimismo en torno a la contienda: el 55% de los votantes opinan que una presidencia de Hillary Clinton amenazaría el bienestar de la nación, y el 61% piensan lo mismo de una de Donald Trump.

Julia de Titto – @julitadt

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