Cultura

21 septiembre, 2016

El miércoles se queda corto: El empleo

En Notas, Periodismo Popular entendemos que, en los tiempos que corren, no siempre se dispone de dos horas para ver una buena obra cinematográfica. Por eso te acercamos, semana a semana, los mejores cortometrajes al alcance de un click. Hoy: El empleo.

En Notas, Periodismo Popular entendemos que, en los tiempos que corren, no siempre se dispone de dos horas para ver una buena obra cinematográfica. Por eso te acercamos, semana a semana, los mejores cortometrajes al alcance de un click. Hoy: El empleo.

Cuando en esta misma sección hablamos de Padre, cortometraje animado de Santiago “Bou” Grasso, destacamos cómo nos llamó poderosamente la atención su elección por el hiperrealismo en su obra. En aquel trabajo de 2014 lo fantástico pasaba por un lugar sutil, sin añadiduras animadas innecesarias. Sin llegar al extremo y con igual sutileza pero bordeando los límites, en El empleo ocurre lo contrario.

Un hombre se despierta para ir a trabajar una mañana como cualquiera. Suena su despertador, al cual lo apaga tranquilamente, y enciende el velador. El objeto, estático, impávido, se compone de un foco y un hombre. El protagonista se dirige a la cocina, donde desayuna sobre una mesa estructurada a partir de un par de personas. El perchero del que toma su abrigo es una mujer en una paciente posición que permite que prendas sean colgadas de sus brazos.

El Empleo ofrece una propuesta simple, sin diálogos y con una textura acartonada que potencia lo gris del relato. Los personajes son taciturnos, pacientes y despojados de lo que nos tienen acostumbrados las animaciones de hoy en día. Esto parece ser un sello de la obra de este realizador que compuso el corto a partir de la idea de Patricio Plaza, quien ademas diseñó los personajes y produjo el sonido.

Nuestro protagonista avanza hacia su trabajo y en el camino vemos que todas las personas cumplen una función de objeto; ascensores, escaleras, puertas automáticas están automatizadas a partir de los movimientos de las personas. Aquí no hay tiempo para interpretar si Grasso quiere recordarnos lo que nos decía Marx acerca de la fetichización de las mercancías, aquí las cosas simplemente ocurren y el protagonista también devela su verdadera función en esa sociedad fetichizada.

Como Padre, El Empleo arrasó con las premiaciones por las que pasó, llegando a contar 106 en todo el mundo. Una pinturita.

Iván Soler – @vansoler

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