Economía

16 septiembre, 2016

Selling Argentina to the world V: JP Morgan, energía para sacar la billetera

En el marco del foro “Mini Davos”, Mauricio Macri convocó a más de 1.500 empresas y 200 CEOs internacionales para mostrarles las oportunidades de invertir en la Argentina. En esta serie de artículos, te contamos cuáles son las empresas que van a poner el agua para la lluvia de inversiones. En esta entrega: JP Morgan.

El saldo final del mayor evento de marketing que haya montado un gobierno argentino se resume en pocas palabras: flexibilización laboral, baja de impuestos y seguridad jurídica. Este es el mantra que las empresas repiten a coro desde la década de los ’70 y que vinieron a repetir en el salón de eventos empresariales CCK.

Los empresarios de las grandes multinacionales (las PyMES quedaron afuera, junto con los dirigentes sindicales y los ángeles caídos del Frente Renovador) pidieron además avanzar en la agenda de libre comercio, específicamente en el tratado con la Unión Europea y otros que prometió el gobierno macrista: con Japón, Colombia, México y Chile. Los ganadores del acuerdo estaban puertas adentro y custodiados por miles de policías que fueron uno de los tantos recursos públicos que se movilizaron para el sector privado y que habrá que sumar a la cuenta de lo que costó el «Mini Davos».

Pero el clima de inversiones no termina de convencer a los empresarios. Las disputas sociales, la movilización contra el tarifazo, el «verdurazo», el recién decidido paro aeroportuario y otras expresiones políticas que se vienen dando en las últimas semanas, funcionan como catalizadores del descontento pero sobre todo muestran que «la grieta» está lejos de cerrarse, y que la agenda económica que trajeron los inversores sigue sin convencer a una importante mayoría de la población.

Para persuadir a los empresarios de que inviertan se va a necesitar una buena cantidad de energía, y aunque las actividades en el salón de eventos empresariales CCK la tuvieron, parece que no alcanzó. Quizás un aliado estratégico del gobierno para poner la energía que falta pueda ser la JP Morgan.

Aunque es más conocida por ser la principal colocadora de la deuda del gobierno argentino en 2016 para los fondos Bonar 2024, y por tener a varios ex-empleados como nuevos funcionarios del gobierno, la JP Morgan es además una importante compradora de empresas de energía. Por supuesto, a diferencia de los buenos muchachos de Dow Chemical (donde también tiene acciones), esta compra las empresas porque le permite introducir una variable fundamental cuando uno se maneja en el mundo de las finanzas: la posibilidad de manipular el mercado de energía.

La empresa financiera fue un actor clave en el quiebre de la empresa de energía Enron en el año 2001, pero nada le impidió seguir operando en el mercado, hasta que sus actividades en el año 2013 llamaron la atención de la Comisión Federal Reguladora de la Energía estadounidense (FERC, por sus siglas en inglés) que la sancionó y la inhibió de operar en el mercado de energía en el año 2013.

Sin embargo, el interés principal de la JP Morgan está precisamente en los recursos energéticos. En el año 2010, la compañía tuvo su batacazo cuando se encontró que Afganistán tenía una de las reservas minerales más grandes del mundo. A través de relacionistas públicos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, la financiera decidió invertir en lugares como Irak y Afganistán para realizar exploraciones mineras.

La JP Morgan anunció en 2016 que haría un acto de humanidad y se retiraría del mercado de las minas de carbón, como parte de un esfuerzo para retirarse de la energía contaminante, al menos en los países donde tiene conflictos. ¿Para qué quedarse en casa si se puede tener el resto del mundo?

Porque además de tener puertas giratorias en el Estado, la JP Morgan las tiene también en las empresas: uno de sus principales ejecutivos fue contratado recientemente por Lithium Americas Corp, también invitada a «Mini Davos».

Esta compañía tiene su emprendimiento más importante en la Argentina, en la provincia de Jujuy, donde opera a través de una subsidiaria (Minera Exar) en conjunto con una empresa chilena llamada Sociedad Química y Minera de Chile, que enfrentó escándalos por sobornar a un senador del país cordillerano en la discusión por un impuesto a la minería en el 2010.

El escenario para la JP Morgan no podría ser mejor. Sin impuesto a la renta financiera y sin retenciones a las actividades mineras, quizás tenga lista la dosis de energía que le falta al gobierno para terminar de convencer a los inversores de que saquen la billetera. Y que se lleven el oro.

Evelin Heidel* – @scannopolis

Investigación: Myriam Godoy Arroyo – @MyrGodoyArroyo

Integrante de la Asamblea Argentina mejor sin TLC – @mejorsintlc

 

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