Batalla de Ideas

9 septiembre, 2016

Cinco claves para entender la reforma electoral

Por Manuel López. El trámite legislativo del proyecto oficialista de reforma electoral no parece ser tan sencillo como se preveía. Aunque buscó intensamente llegar a un acuerdo con los principales referentes de la oposición, la semana pasada se empantanaron las negociaciones. El kirchnerismo adelantó su oposición al proyecto y el massismo se muestra abierto al diálogo, mientras pueda introducir algunas modificaciones.

Por Manuel López. El trámite legislativo del proyecto oficialista de reforma electoral no parece ser tan sencillo como se preveía. En las últimas semanas se buscó intensamente llegar a un acuerdo con los principales referentes de la oposición para avanzar en un dictamen conjunto de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Presupuesto y Hacienda. Sin embargo, la semana pasada se empantanaron las negociaciones y la reunión de comisión prevista fue nuevamente suspendida. Mientras el kirchnerismo adelantó su oposición al proyecto impulsado por el macrismo, el massismo se muestra abierto al diálogo, siempre y cuando pueda introducir algunas modificaciones.

1- Objetivos 

Una de las promesas de campaña del gobierno actual fue cumplir con el deseo que tendrían los argentinos de “votar mejor”. Bajo este slogan, se encomendó a Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos e Institucionales, que elabore un proyecto de “Reforma Política”. En poco tiempo la propuesta fue dejando de lado aspectos centrales y derivó en una propuesta de “Reforma Electoral”.

¿Las diferencias? Una reforma política va más allá de regular cuestiones vinculadas al comicio y busca aggiornar el funcionamiento de los partidos políticos y su vinculación con la sociedad. De esa manera fue concebida la aprobada durante el primer mandato de Cristina Fernández cuyo aspecto más visible fue el establecimiento a nivel nacional de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) como mecanismo para democratizar la elección de candidaturas al interior de partidos y alianzas, además de incorporar aspectos del financiamiento partidario y la distribución gratuita de la pauta publicitaria.

El 23 de junio Mauricio Macri presentó la entonces llamada “Reforma Electoral” que, luego de los recortes sufridos antes de ver la luz, podría denominarse “Reforma del Sistema de Votación”. En ocho minutos el presidente cuestionó el sistema electoral vigente, el mecanismo de emisión del sufragio, el calendario electoral y el financiamiento supuestamente espurio de las campañas ajenas a Cambiemos. El objetivo de la reforma fue sintetizada con las palabras “simplificar, modernizar, transparentar”

2- Metodología

En la presentación del proyecto se mencionó la participación de todas las provincias, varias decenas de partidos políticos, jueces, académicos y organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo parece ser que la búsqueda de consensos no era tan prioritaria como la foto que se quería difundir. Muestra de ello es la reticencia, los reparos o, lisa y llanamente, el rechazo con los que se pronunciaron todos los bloques parlamentarios opositores, funcionarios judiciales, especialistas y organizaciones de la sociedad civil.

El mismo día de la presentación del proyecto, se daba inicio al III Congreso Argentino de Derecho Electoral donde primaron las críticas al proyecto mientras se intentaba seducir a funcionarios de las distintas provincias con los beneficios de la Boleta Única Electrónica (BUE – propiedad de la empresa MSA).

3- Diagnóstico

Hay una sola premisa en la que coinciden todos los especialistas: los sistemas electorales son perfectibles. La cuestión es qué aspecto hay que mejorar, para qué y cómo se logra.

A diferencia de otros países de Latinoamérica como Brasil, México o Paraguay, el sistema electoral argentino goza de relativa buena salud (según Latinobarómetro, sólo en las legislativas de 2009 la sociedad argentina cuestionó mayoritariamente la legitimidad de las elecciones). Los altos niveles de participación muestran una sociedad que, a pesar de la crisis de los partidos políticos y de las múltiples denuncias mediáticas, sigue cumpliendo con el “deber cívico” de votar. El país sigue valorando el acto eleccionario, aunque sea muchas veces como una formalidad.

Ninguna elección presidencial desde el retorno a la democracia a la fecha sufrió serias denuncias de fraude ni su resultado fue cuestionado por la sociedad. Aún más, en el extenso calendario electoral de 2015, los comicios provinciales de Tucumán fueron los que pusieron en alerta a la sociedad sobre algunos vicios del sistema electoral vigente.

¿Cuáles son esos “vicios”? en eso hay un consenso casi unánime: prácticas clientelares y voto cadena, listas sábanas y colectoras, robo de boletas y demora en la difusión de los resultados. En lo que pareciera no haber consenso es si el proyecto enviado por el Ejecutivo es el mejor remedio para solucionarlos.

Para los impulsores, la modificación del sistema de votación y la incorporación de tecnología al momento de emitir el sufragio solucionaría todos esos problemas ya que sería un sistema ágil, confiable y plausible de ser aplicado en todo el territorio. Por el otro lado, quienes se oponen, consideran que no es recomendable -y más aún, que es inviable- la aplicación en la totalidad de las mesas para el 2017; también agregan que es vulnerable y no garantiza principios constitucionales en relación a la emisión del voto. Ambos bandos fueron extremando sus argumentos.

4- Asuntos pendientes

El debate por la reforma habilitó que gran cantidad de legisladoras, con apoyo de algunos legisladores, de diversos bloques impulsaran la aplicación de la paridad de género para el armado de las listas.

Por otro lado, organizaciones civiles y representantes de Santa Fe impulsan fuertemente la aplicación de la Boleta Única Papel que consideran que es una superación al sistema actual de boletas partidarias y que carece de los cuestionamientos de la BUE. Cabe mencionar que el sistema de boleta única papel se utiliza desde 1856 y es el de mayor implementación en el mundo.

Otro de los aspectos que no fueron incluidos son la definición de un órgano electoral autónomo y una regulación más estricta del financiamiento partidario. Por último, algo que no se puede regular mediante una ley del Congreso pero que se podría lograr mediante un acuerdo político federal, es la definición de un calendario electoral más previsible y ordenado.

5- La rosca

El proyecto de ley fue sufriendo tantas modificaciones que, en términos sustanciales sólo se mantuvo la eliminación de colectoras y la implementación del voto electrónico -por etapas- con una preferencia, no dicha, por el sistema desarrollado por la empresa MSA que implementó la Boleta Única Electrónica en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Salta.

A lo largo del debate parlamentario se han ido aceptando algunas modificaciones pero el dictamen provisorio se encuentra bajo llave porque podría despertar nuevas e inesperadas objeciones.

Este tipo de norma requiere de una mayoría especial en el Congreso por lo que obliga al bloque de Cambiemos a mostrar cierta flexibilidad para negociar el texto definitivo del dictamen. Esto derivó en la conformación de una mesa de negociación entre el Frente Renovador, el Bloque Justicialista y Cambiemos, asemejándose a una partida del clásico juego de mesa TEG, en la que los acuerdos sobre cada punto dependen de cómo se van actualizando las encuestas y cómo impactaría la reforma en los resultados de las legislativas de 2017. La clave: la Reforma debería estar aprobada antes de que ingrese el proyecto de Presupuesto 2017.

@mLoupez

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