Mundo Gremial

7 septiembre, 2016

Salud mental: «Internaciones prolongadas y sin asistencia son más encierro que tratamiento»

Se oficializó el pase a planta de 33 acompañantes terapéuticos de la provincia de Santa Fe. Notas dialogó con Elisa Bellezze y Gianina Antezza, acompañantes terapéuticas e integrantes de Acompañantes Terapéuticos en Red (ATER) para conocer su rol en el sistema de salud mental, el proceso de lucha que llevaron a cabo para lograr el reconocimiento estatal y las condiciones en las que desarrollan su trabajo.

El 12 de Agosto se oficializó el pase a planta de 33 acompañantes terapéuticos (AT) de la provincia de Santa Fe. Luego de un largo camino plagado de reclamos, reuniones y asambleas de los trabajadores de salud mental, el gobierno provincial efectivizó la medida que había sido anunciada en octubre de 2015. Notas dialogó con Elisa Bellezze y Gianina Antezza, acompañantes terapéuticas e integrantes de Acompañantes Terapéuticos en Red (ATER) para conocer su rol en el sistema de salud mental, el proceso de lucha que llevaron a cabo para lograr el reconocimiento estatal y las condiciones en las que desarrollan su trabajo.

– ¿Qué tareas realiza un Acompañante Terapéutico?

Gianina Antezza (GA):- Los AT son los primeros contactos con un paciente que desarrollan, en su mayoría, los estudiantes de Psicología. Se cree que es un trabajo sencillo, sin embargo tiene sus dificultades y complejidades. Requiere mucha formación y disposición para que el trabajo sea productivo y tenga efectos terapéuticos realmente. El AT es un agente de salud que integra un equipo interdisciplinario y se aspira que tenga condiciones igualitarias a la hora de tomar decisiones clínicas o terapéuticas.

El AT opera como un potenciador y facilitador de la rehabilitación, prevención de posibles recaídas y la vinculación social. Tiene como principal objetivo promocionar lazos sociales a nivel familiar, comunitario, laboral. Desarrolla una función enmarcada en la Ley de Salud Mental, donde se plantea que el usuario tiene derecho a recibir un tratamiento con la alternativa terapéutica que menos restrinja sus derechos y libertades, entonces podemos pensar que el acompañante encaja perfecto. Sostiene, permanentemente, un proceso de desmanicomialización. Una se ofrece como sostén del grupo familiar del usuario y se aspira a construir vínculos que funcionen como sostén subjetivo de ese paciente.

– ¿Se puede pensar al AT como un actor que buscar derribar la lógica manicomial?

Elisa Belleze (EB):- Sí, se puede decir que sí. No hay que compartimentar la salud mental. En un paradigma anterior, de las sociedades de control y las instituciones totales, los Psiquiátricos funcionan en detrimento de la subjetividad y de los lazos sociales y comunitarios que son cruciales para la salud mental de las personas. Esta lógica manicomial, segregativa, de encierro, saca al diferente, al desviado de la norma hacia un lugar exterior a la sociedad y lo encierra.

Hoy podemos decir que esos modelos están caducos y se demostró que internaciones prolongadas y sin ningún proceso de asistencia o terapéuticos tienen que ver más con un encierro que con un tratamiento.

La figura del AT aparece y comienza a proliferar cuando estas lógicas están en otro momento, la figura misma va ligada a la sustitución de lógicas manicomiales. Esta lógica no implica, solamente, los muros o las paredes de una institución psiquiátrica, también está instalada en la sociedad donde la idea de la peligrosidad del “loco/a”, está muy arraigada. Se avanzó bastante. Nuestra tarea como AT es acompañar procesos de externación de un psiquiátrico en el retorno a su hogar, a insertarse en su barrio, en el centro de salud, etc.

Hay un aspecto importante en relación a la inserción social de la persona: el modelo de abordaje hegemónico sobre los padecimientos subjetivos ha roto los lazos sociales. Las crisis o los padecimientos por sí solos pueden tener algún tipo de efecto, pero lo que más restringe esas contenciones es el modelo que está obsoleto, aunque es muy fuerte en las instituciones privadas.

Nuestro horizonte es apoyar esta reinserción social de la mano sí o sí de la construcción de autonomía. Lo que hacemos es trabajar con ellos y no por ellos. Si hoy por hoy es prioritario un acompañamiento para determinadas actividades, el objetivo a mediano plazo sería, en función de sus capacidades, que ya no lo necesite. No hay que perpetuar una asistencia porque sí, estaríamos sino en una lógica estigmatizadora. Una persona que hoy necesita un acompañamiento no quiere decir que lo necesite para siempre, no es así.

– ¿Cuál es el pedido que se hace al Estado?

EB:- Le pedimos, desde hace muchos años, que se revierta la precariedad laboral absoluta de los AT, dependientes de la Dirección provincial de Salud Mental. Decimos precarización absoluta porque nosotros nos constituimos como monotributistas, facturando por hora, el honorario que fija la provincia es muy bajo ($83 en Mayo de 2016), insuficiente para subsistir. Se suman los cobros atrasados, la inestabilidad laboral. Un acompañamiento que no se perpetúa en el tiempo y que es acorde a objetivos. Implica en la práctica que un mes estás haciendo un AT, en función de la estrategia clínica se piensa un cierre y cuando termina el AT una se queda sin trabajo. Entonces para que podamos sostener estos criterios clínicos y no los de tener que subsistir como trabajadores, es necesario garantizar una estabilidad. Por eso decimos que es una victoria histórica pero parcial.

GA:- Hay que recalcar que la conquista del pase a planta es fruto de un proceso de organización de compañeras/os, nucleados en ATE. Nos reunimos con los responsables a cargo, movilizamos en la calle y también apostamos a visibilizar el conflicto por los medios de comunicación locales. Nosotros lo entendemos como fruto genuino de esa lucha.

– ¿Qué nivel de reconocimiento tienen estas tareas para los gobiernos?

GA:- En cuanto al reconocimiento simbólicamente, entiendo que es un avance en materia de derechos para el usuario principalmente y también para los trabajadores. Es un paso más para avanzar en la implementación de la Ley de salud mental. Para esto es muy importante la figura del AT, así como también las casas de medio camino.

Por un lado garantiza derechos y tiende a un proceso de desmanicomialización. Por otro, en materia de derechos laborales, formaliza un trabajo que se hace de manera precarizada, flexibilizada, sin vacaciones, aguinaldos. Estos avances son parciales, somos muchos los que aún no estamos en planta y seguimos trabajando en condiciones precarizadas.

EB:- Nuestros trabajos como estatales tienen que ver con los derechos de la población y las condiciones laborales que tengamos hacen a las condiciones de asistencia en salud, entonces no pueden estar desligados. Este reconocimiento es un tanto perverso, por un lado porque ellos saben que somos una apoyatura importante en los procesos de atención de salud mental, estamos trabajando en esa relación de dependencia desde hace muchos años. Ellos pueden llenarse la boca hablando de los avances en salud pero por otro lado nos tienen trabajando en estas condiciones paupérrimas. En mi opinión el reconocimiento de las funciones es muy bajo, por eso el pase a planta tiene que ver con un proceso de lucha de los trabajadores y no con una voluntad del gobierno de turno.

– ¿Qué perspectivas tienen para el futuro?

GA:- Por supuesto que sostenemos el reclamo eterno del cumplimiento en el pago. Los reclamos laborales son claros, queremos cobrar del 1 al 10 del mes, como cualquier trabajo en blanco y le exigimos a la provincia que si considera nuestra tarea importante y necesaria, que así sea y que la plata de nuestro salario no salga del vuelto de otros gastos. Así como nosotros cumplimos con la presentación de papeles e informes, exigimos lo mismo para que ese reconocimiento se traslade a los hechos.

Por otro lado, proponemos que se arme el escalafón de AT, que haya AT disponibles para los trabajos que requieren reemplazos por enfermedad. Y también exigimos que se siga pasando a planta al resto, entendemos que con los 33 trabajadores que se regularizaron se cubre muy por debajo de la demanda que existe. No puedo precisar el número, pero hay más de 200 compañeros y compañeras que desarrollan tareas de AT en Rosario. También nos interesa impulsar la discusión sobre la denominación de esta tarea, que es nueva para el estado porque no existe este rol. Hoy se nos menciona como Asistentes Hospitalarios, y nosotros tenemos la necesidad de que se formalice la tarea con nuestro nombre.

Lucía Pérez Rivera, desde Rosario – @LuPérezRivera

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