Batalla de Ideas

24 agosto, 2016

Buenos muchachos: el sindicalismo y el síndrome del macho argentino continúan con la nueva CGT

Por Carolina Zanino*. La foto del acto de reunificación de la CGT dejó una imagen a la que el sindicalismo argentino nos ha acostumbrado: mayoría absoluta masculina. Un análisis de la representación sindical, la democracia interna en términos de género y la inserción en el mercado de trabajo de las mujeres.

Por Carolina Zanino*. En momentos de crecientes despidos y deterioro de los salarios, vale la pena notar que el mayor impacto recae en la de por sí precaria inserción laboral de las mujeres. Las trabajadoras son las que reciben menos ingresos que los hombres y en mayor medida recaen en los trabajos más precarios. Según datos del Ministerio de Trabajo la brecha salarial en el empleo registrado era del 25.4% (dato del cuarto trimestre de 2012, último dato publicado).

En los últimos años de crecimiento del empleo se pudo observar una creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo, hechos que se vieron acompañados de una creciente vinculación por parte de las trabajadoras a la vida sindical de los lugares de trabajo. Sin embargo a la luz de ciertas reflexiones que compartimos a continuación podemos concluir que el mundo de «los gordos» sigue siendo un bastión de resistencia del patriarcado argentino, con renovación de CGT y todo. Porque si bien las mujeres participan en mayor medida de los gremios, no siempre lo hacen en las mismas condiciones que sus compañeros, de esta manera las inequidades de género prevalecen en los sindicatos y en los reclamos que llevan adelante.

sindicalismoEn nuestro país de gran riqueza de organización gremial, es así también de rica la historia de la organización del movimiento de mujeres, que en este tema tuvo como hito la conquista de la Ley N° 25.674 de Cupo Sindical Femenino en el año 2002. Según esta normativa, «la representación femenina en los cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales será de un mínimo de 30 % cuando el número de mujeres alcance o supere ese porcentual sobre el total de los trabajadores». Siendo conscientes de los debates que implica el cupo en sí, lo cierto es que esta ley fija obligaciones concretas que implicarían una participación más igualitaria de la mujer en el mundo sindical, que no se cumple.

En los últimos años se modificó el grado de masculinidad existente en el sindicalismo pero de manera bastante acotada. Los líderes de la CGT siguen siendo «los gordos» de siempre.

CGT1Una investigación realizada por el Instituto de la Mujer de la CGT, publicada en el 2008, constata que de un total de 1.448 cargos sindicalistas sólo 80 son ocupados por mujeres, un 5,5%.

Mientras que, según un informe del Ministerio de Trabajo de 2006, las actividades económicas con mayor presencia de mujeres como Confecciones (con una tasa de feminidad del 59,9%), Productos textiles (27,9%) y Edición (26,7%), Enseñanza (donde cada cuatro ocupados, tres son mujeres) como los Servicios sociales y de la salud (las mujeres constituyen el 73% de las ocupadas), son representadas en su mayoría por líderes sindicales del género masculino. Esta desigualdad se refleja como un espejo en las demandas que estos sindicatos llevan adelante, quedando demostrado que las reivindicaciones para erradicar las desigualdades laborales que sufren las mujeres tienen que ser impulsadas por ellas (nosotras) mismas.

Al existir limitada perspectiva de género en la política gremial, se terminan reproduciendo y profundizando las desigualdades pre existentes al mundo del trabajo, peleando por consignas coyunturales y dejando de lado las demandas que buscan terminar con las inequidades de género.

8marzoLa doble jornada de trabajo (las mujeres dedican el doble de horas que los varones al trabajo domestico / no remunerado), así como un folklore de «macho argento» que redunda en los ámbitos sindicaleros, abren la puerta para reflexionar en la transformación de estas prácticas para construir espacios más igualitarios y democráticos. Mientras las mujeres organizadas en comisiones de género, secretarías de la mujer, seguimos peleando para que las demandas que mejoran relativamente la situación laboral de las mujeres se visualicen en la agenda sindical actual.

Jardines y lactarios en los lugares de trabajo, mayores licencias por maternidad y paternidad, cumplimiento de la jornada laboral reducida por lactancia materna, licencia por violencia de género, igualdad salarial, entre otras, son los ejes que forman parte de esa agenda que debemos seguir impulsando.

@CaroZanino

*Delegada de ATE – Ministerio de Economía

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