Nacionales

18 agosto, 2016

Ruchansky: “No hay consumo de sustancia que pueda matar a tanta gente como la guerra”

Emilio Ruchansky es el autor del libro “Un mundo con drogas”, que escribió tras explorar diferentes experiencias mundiales de regulación del consumo de estupefacientes. En entrevista con Código de Radio* habló sobre las alternativas a las políticas prohibicionistas.

Emilio Ruchansky es el autor del libro “Un mundo con drogas”, que escribió tras explorar diferentes experiencias mundiales de regulación del consumo de estupefacientes. En entrevista con Código de Radio* habló sobre las alternativas a las políticas prohibicionistas.

un-mundo-con-drogasEl título de su libro fue un paradójico producto del slogan que hasta hace poco utilizaba la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “Un mundo sin drogas, podemos hacerlo”. Ruchansky comentó que “Ahora el slogan acaba de cambiar y es `un mundo sin abuso de drogas´, lo cual es muy distinto». «El slogan original era totalmente bélico. Las drogas existen, las personas las consumen y lo cierto es que el consumo dentro de todo el panorama es lo que menos afecta a la salud pública», analizó. Y sumó: «Las drogas traen guerras y la guerra contra las drogas no es una guerra contra el paco y la cocaína, es una guerra contra personas, por la cual muchas personas van presas y otras mueren». «A partir de México», ejemplificó, «eso quedó claro: 50 mil personas asesinadas y 20 mil desaparecidas. No hay consumo de sustancia que pueda matar a tanta gente como la guerra. La idea del título era explicar que hay otras maneras de abordar la cuestión”.

El libro integra experiencias de Holanda, España, Suiza, Bolivia y Uruguay, y allí el autor buscó mostrar cómo funciona en aquellos países donde se parte de la premisa de que las drogas existen, la gente las consume y se plantean desafíos nuevos a raíz de ello.

Las drogas a las que refiere su trabajo son las sustancias controladas: opioides como la heroína, la cocaína, la hoja de coca y el cannabis. “Son tres plantas. Hay otras drogas como las anfetaminas y metanfetaminas que están controladas y tienen un montón de uso médico y son legales. Pero estas tres plantas son de países pobres, no es extraño tampoco su prohibición”, comentó.

Ruchansky sustuvo que el Estado no puede seguir reprimiendo del modo que lo hace y que por eso el prohibicionismo definitivamente no es la solución. Para él, el camino de Uruguay es el más serio: “Allí se prohibió la publicidad del tabaco, están en vías de encontrar una forma de eliminar la publicidad de bebidas alcohólicas y sobre el cannabis prohíbe la publicidad».

«El hecho de permitir el consumo lo que hace es sacar la mafia que hay en la intermediación, mejorar la calidad de lo que se consume y permite dar información sobre qué fumar, qué inhalar, las distintas vías de administración y las especificidades de cada droga. Se genera un consumo más informado y con menos riesgos», aseguró el especialista. «En el caso de las drogas sintéticas es importante que en algún momento se llegue a su regularización. Porque si no van a seguir apareciendo más y más pastillas. Eso es lo que se llama sucedáneos, modificaciones de algunas de las moléculas para no caer en los listados de prohibición o restricción y después es una lotería porque las drogas se van degradando”, agregó.

Respecto a lo sucedido en la Time Warp y la propuesta de testers de pastillas, Ruchansky lo consideró muy importante en la situación actual, ya que no se conoce de qué están hechas las pastillas y conociendo eso se pueden salvar vidas, además de generar un mapeo para conocer qué es lo que se está consumiendo en el país. Agrega que De todas maneras en Time Warp faltaron otras cosas: faltó agua, atención médica, se autorizó el lugar para hacer una fiesta privada para 10 mil personas lo que era una locura». «Hay toda una hipocresía detrás de eso. Si vos sacas el agua en una fiesta como esa y después la vendes a cualquier precio, sumado a que duplicas la capacidad y sacas la ventilación, lo que hace que la temperatura aumente, es un asesinato”, remató.

El autor entiende que el camino para la regularización comienza en correr todos los estigmas para discutir en serio sobre cuestiones de clase. Las clases bajas son las que resultan más afectadas. Son las que venden para que las clases más altas puedan consumir. Son los que ponen el cuerpo y los años de clase. Esa es la verdadera discusión».

A su vez, aseguró que «el problema principal no es el consumo». «El problema son las personas que están presas, sobre todo las mujeres que son madres, que no tienen otra salida económica, atrapadas en las redes de tráfico. Muchas de esas personas son víctimas pero son presentadas como delincuentes. El problema del mercado negro es ese, que lo maneja la policía y cuando tiene que hacer estadísticas entrega a las mujeres, viejos y a los primarios, que por su situación de vulnerabilidad han sido captados”, explicó.

Al referirse a la Argentina, sintetizó: “En primer lugar la cuestión se planteó desde la perspectiva de las libertades individuales. Desde ahí se dice que como clase media hace lo que quieras porque estás instruido pero las clases bajas no pueden hacer lo que quieran». «No se trata del derecho a drogarse sino a no ir preso por una cuestión de la esfera privada. Y en todo caso si tenés un problema de consumo, el derecho a recibir atención y asistencia». «El problema», insistió, «no es el consumo de paco, el problema es otro: es la falta de trabajo, la falta de perspectiva de vida… ahí hay un montón de cuestiones que no se resuelven. ¿Y qué es lo que queremos hacer? Punirlo. Meterlos presos. No verlos. Siempre el debate estuvo manchado por esta cuestión moral de la legalización”.

En cuanto a las alternativas de cultivo cooperativo, Ruchansky comentó que el cannabis es la sustancia más consumida en todo el mundo y que el modelo nació en España. “Si nos juntamos a cultivar para compartir los gastos de cultivo, somos mayores de edad y ya consumíamos con anterioridad, no hay ninguna afección a terceros. Los cultivos comunitarios son muy comunes». «En Uruguay lo interesante es que tienen en claro que para sacar al consumidor del mercado negro tienen que ofrecerle algo de buena calidad a un bajo precio. Porque si el precio sigue siendo muy caro, que es lo que está pasando en algunos estados de Estados Unidos, los consumidores siguen financiando el mercado negro”, concluyó.

Lucía Banus – @luciabanus

*Código de Radio se emite los miércoles de 21 a 23hs en FM De la Azotea 88.7, Mar del Plata. También se retransmite por algunas emisoras comunitarias de la Red AMARC Argentina. Twitter: @codigoradiomdp

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