América Latina

12 agosto, 2016

#NiUnaMenos en Perú: «Hay una constante de violencia e impunidad»

Lucía Alvites, del colectivo La Junta de Perú, dialogó con Notas sobre la convocatoria de este sábado 13 contra la violencia de género. La activista, cuya organización también es parte de la Articulación Continental de los Movimientos al ALBA, contó cómo se gestó la movilización, cuál es el panorama de la violencia de género en el país andino y cómo se enmarca esta lucha en el contexto regional.

Lucía Alvites, del colectivo La Junta de Perú, dialogó con Notas sobre la convocatoria de este sábado 13 contra la violencia de género. La activista, cuya organización también es parte de la Articulación Continental de los Movimientos al ALBA, contó cómo se gestó la movilización, cuál es el panorama de la violencia de género en el país andino y cómo se enmarca esta lucha en el contexto regional.

– ¿Cómo se organizó el Ni Una Menos?

– Ni una menos se organizó debido a una sentencia donde un intento de feminicidio solo fue castigado por un año y un monto de dinero ínfimo. Eso fue la gota que derramó el vaso de una constante de violencia física, sexual contra las mujeres en Perú y una sistemática impunidad. Los intentos de feminicidio son catalogados como “lesiones leves” y no con la gravedad que tienen. Está esta sentencia, que es del caso de Cindy Arlette Contreras, también otro caso de Lady Guillén, donde la pareja le desfiguró el rostro y solo cumplió cuatro años en prisión y ahora está libre, como ejemplos.

A partir de eso, un grupo de mujeres hicieron un grupo en Facebook llamado “Ni una menos”. Era un grupo cerrado y se empezó a invitar gente, el 95% mujeres. En unos días era un grupo de 50 mil mujeres que empezó a romper el silencio, a contar testimonios de situaciones de violencia o abuso que habían sufrido. Desató una marea de historias que expresó el sistema machista y patriarcal que tiene como expresión más violenta los feminicidios, la violencia física, la violencia sexual.

La marcha es el sábado a las 15 y llegará al Poder Judicial, como forma de señalar que no están siendo sancionados como deberían ser los casos de violencia hacia nosotras. Las expectativas son altas. Creemos que podemos generar ciertos cambios de pensamiento, de visión, culturales y también legales en lo que respecta a las relaciones de género en el país.

– ¿Cuál es la situación respecto de la violencia de género en Perú?

– Perú tiene una alta tasa de feminicidio: en 2014 fueron 91, el año pasado 95, lo que va de este año ya pasamos los 50 y la tasa se agrava aún más si consideramos los intentos (200 el último año). Las denuncias por violencia sexual son aproximadamente 20 diarias. [N. de la E.: Sólo en este año, el Centro de Emergencia Mujer ha atendido 32 mil casos de violencia de género en Perú, la mayoría de ellos por violencia psicológica, física y sexual. Además, se estima que alrededor del 50% de las mujeres que sufren violencia no lo denuncian] 

Esa es una cara de una moneda que en el otro lado tiene una brecha de género realmente preocupante: las mujeres ganan mucho menos que las mujeres por el mismo trabajo; los hogares conformados con jefas de familia mujeres tienen un porcentaje de pobreza mayor que los de hombres, y así.

– ¿Y en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos?

– En lo que refiere a nuestros derechos de salud sexual y reproductiva estamos con un atraso grande. No se reparte la pastilla del día después (contraceptivos de emergencia) en los hospitales ni centros de salud, solo puedes acceder a ella si tienes dinero para comprarla, lo cual es una reivindicación del movimiento de mujeres hace ya varios años, desde que se quitó la pastilla de las postas públicas. Lo mismo pasa con el aborto por violación que es una de las campañas que se ha emprendido desde el año pasado.

– También hubo movilizaciones en Argentina, México y Brasil contra la violencia de género ¿Cómo se enmarca la convocatoria en el contexto latinoamericano?

– Desde La Junta vamos a participar activamente de esta convocatoria, venimos participando en las asambleas y reuniones preparatorias. Creemos que las reivindicaciones por hacer de este mundo un mundo libre de violencia contra nosotras es parte de un movimiento mundial, pero sobre todo continental, latinoamericano.

Nuestros países se han convertido en reductos del conservadurismo donde seguimos siendo tratadas como menores de edad. Creemos que en esa lucha, en esa batalla por la igualdad, por el reconocimiento de nuestros derechos en libertad estamos unidas con todas las compañeras de los movimientos latinoamericanos.

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