América Latina

11 agosto, 2016

Oro olímpico en América Latina: historias que nacieron en el pueblo

Dos historias significativas atraviesan el medallero de oro de América Latina. El colombiano Oscar Figueroa fue desplazado por el paramilitarismo y la brasileña Rafaela Silva se formó entre la violencia policial en la favela carioca Ciudad de Dios.

Dos historias significativas atraviesan el medallero de oro de América Latina. El colombiano Oscar Figueroa fue desplazado por el paramilitarismo y la brasileña Rafaela Silva se formó entre la violencia policial en la favela carioca Ciudad de Dios.

Oscar Figueroa se consagró el 8 de agosto con la medalla de oro por levantamiento de pesas categoría de 62 kilos. Figueroa es el tercer colombiano en la historia en lograr el primer puesto en su categoría. En Londres 2012, Figueroa había logrado la medalla de plata por el segundo lugar del podio.

La historia de la infancia de Oscar es un reflejo de muchas historias de este continente. A los 9 años debió dejar su pueblo natal, Zaragoza -ubicado en el departamento de Antioquia-, junto a su madre y sus tres hermanos, debido al acrecentamiento de la violencia paramilitar que se dio a fines de la década de 1980 y principios de 1990. Se mudaron a Cartago, norte del Cauca, y allí Oscar comenzó a desempeñarse en el deporte.

Figueroa jugó al fútbol, básquet, natación y karate. Eligió especializarse en el levantamiento de pesas por consejo de un profesor de educación física. Desde su temprana juventud, Figueroa se destacó en la halterofilia, que practicó incluso durante los años en que debió prestar servicio militar.

En el año 2004 clasificó para sus primero Juegos Olímpicos, en Atenas, donde logró el quinto puesto. A partir de ese momento, su carrera fue en ascenso. Logró la medalla de plata en el mundial de Santo Domingo 2006 y el segundo puesto en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, categoría de los 62 kilos.

No pudo participar de los Juegos Olímpicos Pekín 2008 debido a que tuvo que ser operado por una hernia. En Londres 2012 gano su primera medalla olímpica, obteniendo la presea de plata al quedar segundo, tras el norcoreano Kim Un Guk.

A los 33 años Figueroa obtuvo la ansiada medalla de oro, consagrando no sólo a Colombia, sino a los hombres y mujeres del pueblo que luchan contra la violencia y la desigualdad y logran llegar a lo más alto.

La judoca Rafaela Silva, única brasileña ganadora del oro en lo que va de los Juegos Olímpicos 2016 que se realizan en Río de Janeiro, nació a poco kilómetros del Parque Olímpico de Barra, donde consagró como la mejor del mundo en la categoría menos de 57 kilos.

Rafaela nació y fue criada en la favela Ciudad de Dios, en Rio de Janeiro. Como millones de latinoamericanos, creció con la amenaza constante de la violencia. Su padre la inscribió en un proyecto social de judo cerca de su casa. Allí comenzó su gran carrera.

«Nací en una comunidad que no me permitía plantearme muchos objetivos en la vida. Soy de Ciudad de Dios. Empecé a practicar judo por diversión y ahora soy campeona mundial y olímpica», dijo Rafaela, luego de consagrarse campeona el pasado 8 de agosto.

Silva se esforzó mucho para lograr la presea de oro. En 2013 logró el titulo mundial, también en Río de Janeiro. En Londres 2012 fue eliminada injustamente y se echó a llorar ante las cámaras por la injusticia. «El lugar de la mona es la jaula», le escribieron los críticos ese día en la red social.

Pero se preparó para esta instancia con toda su fuerza. “Salía de los entrenamientos llorando porque realmente deseaba esta medalla. Por suerte, trabajé lo suficiente como para conquistarla», relató luego de obtener el premio.

“El mono ha salido de la jaula y ha ganado un oro olímpico”, reflexiona Silva con alegría. Su familia, especialmente su padre, la apoyó y acompañó a lo largo de toda su carrera y pudieron presenciar, en vivo y en directo, su consagración. «No es porque es mi hija, pero ella se lo merece. Es una buena persona, es humilde», dijo su madre. «Ella compró entradas para todos, trajo a la familia y los amigos. Se lo merece. Es una guerrera única. Una guerrera de oro», agregó.

Silva no tardó en reflexionar lo que sentía e hizo público a los medios: «Quiero demostrar que una niña que salió de la Ciudad de Dios y comenzó el judo por diversión es hoy en día campeona mundial y olímpica. Si tenés un sueño, tenés que creer». Y dedicó el premio «al pueblo brasileño, a la familia y amigos «.

Al conocer sobre su triunfo, el diputado Jean Wyllys del PSOL escribió en su cuenta Facebook un fragmento de una canción “El morro no tiene tiempo” de Tom Jobim y Vinicius de Moraes:

“El morro no tiene tiempo

Y lo que hizo ya ha pasado

Pero miren bien ustedes

Cuando se le da tiempo al morro

Toda la ciudad va a cantar!”

Y agregó: “Mujer negra de la favela Ciudad de Dios: después de sufrir insultos racistas en Londres 2012, Rafaela Silva conquista la primera medalla de oro para Brasil!”.

En la mañana del 9 de agosto, Silva se expresó mediante su cuenta Facebook de este modo:

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