Cultura

31 julio, 2016

Bajo el sol: historias de serbios y croatas

La bella película del director croata Dalibor Matanic despliega tres historias de amor en tres décadas diferentes en el desgarrado territorio balcánico de la ex Yugoeslavia. Amor, odio, venganza, violencia y resentimiento entre serbios y croatas a lo largo de los años.

Nuevamente Europa del Este nos sorprende con una nueva producción de calidad, en este caso con una película croata. Si bien se trata de un cine de relato y en ese sentido podríamos decir que se trata de cine clásico, observamos que la película cuenta una historia sin caer en los clisés de los que abusa la “industria”, invitando al espectador a completar partes de la trama.

Bajo el sol, dirigida por el croata Dalibor Matanic, es un relato del desencuentro, en el que serbios y croatas comparten el territorio, las miradas por encima del hombro y el dolor producido por las heridas de la guerra.

Los mismos actores protagonizan tres episodios distintos que se suceden a lo largo de veinte años, el primero se desarrolla en días previos al comienzo del conflicto, en 1991, el segundo en 2001 con la guerra ya finalizada y el tercero en 2011. El odio y la violencia le ponen marco a una historia de amor prohibido entre un hombre croata y una mujer serbia que deviene en la tragedia del primer episodio, a la mejor manera del teatro de Shakespeare.

El resentimiento, el deseo y la necesidad de continuar con la vida cotidiana están presentes en el segundo momento del film, mientras que la desconfianza y el reproche marcan el tramo final. En definitiva, la película arroja una penetrante mirada sobre el odio, el resentimiento y la imposibilidad de registrar al otro; todo ello con el entorno de la guerra de los Balcanes, donde los vecinos de pueblos o barrios se mataron en el altar del odio racial o religioso.

El conflicto comienza en 1991 como consecuencia de la caída del Muro de Berlín y la disolución de las democracias populares del Este, en este caso de la República de Yugoslavia. Comenzó entre serbios y croatas y se extendió luego a toda la región, incluyendo a Kosovo, Montenegro, Boznia Herzegovina y Albania. Los condimentos del nacionalismo y el odio étnico dieron como resultado crímenes de guerra y una brutalidad que llamó la atención del mundo y dio lugar a juicios de cortes internacionales por crímenes de guerra.

La decisión de utilizar a los mismos actores para interpretar los distintos personajes en las tres historias es un recurso excelente para mostrar como la guerra modifica la vida de las personas, deja marcas que perduran a través del tiempo y el modo en que estas personas procesan la situación traumática que les permite intentar una nueva etapa.

La tensión está presente en los distintos episodios: en la amenaza de violencia del comienzo, en la pulsión erótica del segundo y en la duda y el rencor del final. Pese al clima intimista que le imprime la dirección, en ningún momento cae el interés del espectador.

Se destaca la excelente actuación de la actriz Tihana Lazovic, acompañada por un muy buen elenco. La fotografía y la música presentan el clima bélico y la devastación pero acotados, en un segundo plano, concentrando la acción dramática en los actores y en sus silencios.

Una muy buena película.

Ben Davis Min

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