Cultura

5 julio, 2016

El miércoles se queda corto: El pan y la calle

En Notas, Periodismo Popular entendemos que, en los tiempos que corren, no siempre se dispone de dos horas para ver una buena obra cinematográfica. Por eso te acercamos, semana a semana, los mejores cortometrajes al alcance de un click. Hoy: «El pan y la calle», de Abbas Kiarostami.

En Notas, Periodismo Popular entendemos que, en los tiempos que corren, no siempre se dispone de dos horas para ver una buena obra cinematográfica. La realidad es que no hace falta tanto tiempo para ver qué historias tienen para contar realizadores de todo el mundo y por eso te acercamos, semana a semana, los mejores cortometrajes al alcance de un click. Hoy: El pan y la calle, de Abbas Kiarostami.

Pasarán muchos años antes de lograr un certero análisis de cuan grande es el legado que nos dejó el director iraní Abbas Kiarostami, fallecido el pasado 4 de julio a la edad de 76 años, en Francia. Protagonista indiscutido del cine postrevolucionario iraní, a lo largo de su vasta filmografía destacó el lugar de varios actores sociales desde un enfoque personal y único: desde el cine adentro del cine de Close Up (1990) hasta la oscuridad de una decisión suicida en El sabor de las cerezas (1997). Sin embargo un leit motiv de su obra fue lo que la cinefilia se ocupó en titular el “niño sabio”. Esto es, un personaje de poca edad pero mucha sabiduría, que conserva su inocencia.

https://www.youtube.com/watch?v=HqRvIqO4oPk

Un niño compra el pan un día soleado en su pequeño pueblo. Tiene unos 6 o 7 años y lo lleva en una bolsa, algo apurado. Cuando se distrae mirando las paredes desgastadas de lo que bien puede ser un suburbio de Teherán, un perro se interpone en su camino. Esto lo lleva a pedir ayuda a los transeúntes, sin éxito. A medida que el animal le corta el paso, el niño se las rebusca para llevar la comida a su casa.

Este film que no posee diálogo nos remite al más primigenio neorrealismo italiano, donde las ruinas de la Roma de la pos-guerra levantan historias simples, auténticas, acaso difíciles pero no por ello crueles con el espectador. Kiarostami en 10 minutos logra regalarnos un pantallazo de lo que es el mundo árabe, muchas veces sesgado para los occidentales.

A medida que el jovencito rodea las situaciones, el tema de los Beatles «Ob La Di Ob La Da» en una curiosa versión acompaña la situación con su presencia y con su ausencia, acentuando los giros dramáticos. A medida que avanza la historia, Kiarostami logra acercar el tiempo de la narración con el tiempo real.

Mucho tiempo pasará antes de que logremos dimensionar el legado de Kiarostami. Ahora el niño ya vuelve a casa.

Iván Soler – @vansoler

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