Batalla de Ideas

29 junio, 2016

¿Podemos o podremos?

Por Marcela Acosta, desde Gijón. “No nacimos para resistir, nacimos para ganar y vencer”, advirtió Pablo Iglesias en la emblemática Plaza del Museo Reina Sofía la madrugada del 27J, después de reconocer que los resultados no habían sido los esperados y que la alianza de Unidos Podemos, que dejó más de un millón de votos en el camino, ha llegado para quedarse en el panorama político español.

Por Marcela Acosta, desde Gijón. “No nacimos para resistir, nacimos para ganar y vencer”, advirtió Pablo Iglesias en la emblemática Plaza del Museo Reina Sofía la madrugada del 27 de julio, después de reconocer que los resultados no habían sido los esperados y que la alianza de Unidos Podemos, que dejó más de un millón de votos en el camino, ha llegado para quedarse en el panorama político español.

Mientras las encuestas previas y las realizadas en boca de urna garantizaban el tan mentado sorpasso al oxidado Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el recuento de los votos no sólo desmentía la información. También anoticiaba a una atónita mayoría ciudadana que el desgastado Partido Popular (PP) incrementaba su representación y resultaba ser la fuerza triunfadora de la contienda.

Este partido acumula para sí 68 casos de tramas corruptas de las 130 que suma toda la historia de la democracia española, tramas por las que los tribunales gestionan en la actualidad un total de 1700 procedimientos con más de 500 imputados. Diversos affaires que ha costado alrededor de 8 mil millones de euros a un pueblo castigado por continuos ajustes que se suceden sin descanso desde el inicio de la crisis en 2008. Una cifra que, paradójicamente, es la que exige como nuevo ajuste la Unión Europea, gobierne quien gobierne.

Luego de su triunfo y de cara a la formación de gobierno, el PP está obligado a pactar con Ciudadanos, una parte del PSOE y alguna de las variantes nacionalistas. O a lograr la abstención del PSOE en su conjunto. Todos están presionados por la voluntad popular manifiesta de evitar una tercera cita electoral.

La fuerza del cambio

¿Qué ha pasado con el millón de votos perdidos por Podemos y sus aliados? Es la gran pregunta. Las cifras indican que muchos que lo votaron en diciembre, se abstuvieron. Algunos analistas señalan que es en los sitios en donde IU era más fuerte en donde se produjo la mayor deserción. Vale recordar que el ex líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, dijo que iría a votar «con la nariz tapada».

El grueso de los votos se perdieron en las grandes ciudades, señaladas como bastiones de la formación morada. El descenso fue allí de cuatro puntos porcentuales, de 27 a 23%, lo que suma 250 mil votos. El caso más categórico es la comunidad de Madrid, en la que se perdieron 200 mil votos, la mitad de los cuales, en la capital gobernada por la independiente Manuela Carmena, que llegó al poder aupada por Podemos y el PSOE. También la alianza ha perdido en la cercanía, en los pequeños municipios, cediendo el primer lugar en 525 al PSOE.

Para los que achacan a la alianza con Izquierda Unida la pérdida de votantes, vale señalar que antes de la confluencia la intención de voto había bajado 2% producto del desgaste de negociaciones identificadas por la mayoría como parte de ‘la vieja política’. A partir de la confluencia con IU, la alianza ralentizó esa pérdida a la mitad.

Tiempo de análisis y redefiniciones

La reunión del lunes 27J de la dirección de Podemos arrojó dos resultados: uno, encargar a Carolina Bescansa, cuarta diputada por Madrid y experta en demoscopía, un estudio postelectoral sobre las causas del fallido ‘sorpasso’ al PSOE y el crecimiento del PP. La segunda, convocar a la cautela a dirigentes y miembros de la formación a la hora de apresurar balances.

Podemos debe encarar respuestas a muchos cuestionamientos que trascienden públicamente dada su transversalidad y transparencia. Más allá de las grandes corrientes internas que se perfilan –la liderada por Pablo Iglesias, aquella encabezada por Íñigo Errejón y la clásica conformada por Anticapitalistas– parece haber tantas ideas de lo que es Podemos como integrantes tiene la formación.

El mismo lunes, uno de sus fundadores, Juan Carlos Monedero, criticó el «infantilismo» de quienes creyeron en las encuestas y cargó contra la campaña electoral calificando el discurso como «hueco y sin alternativa clara». Otras voces, como la del diputado regional por Madrid, Emilio Delgado, apuntaron a la unión con IU y su permanente proyección de ilusiones hacia el pasado, como una de las causas centrales de los resultados. En el mismo sentido se expresó la vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mónica Oltra, quien afirmó que «en política, dos más dos no son siempre cuatro. Probablemente parte del electorado está más en la centralidad y no lo ha visto con buenos ojos».

En términos similares se expresó Íñigo Errejón. El responsable de discurso de Podemos, Jorge Moruno, invocó la necesidad de afrontar cuanto antes una nueva asamblea ciudadana cerrada la etapa de locura electoral que atravesó la formación que sólo tiene dos años de andadura. Una carrera que obligó a una construcción apresurada de estamentos internos y a afrontar a la par, procesos electorales municipales, autonómicos y estatales.

La pugna ideológica más profunda es la que se perfila entre una formación que haga de las viejas identidades de izquierda identificadas con el pasado y la derrota, una de sus señas de identidad, o la de asumir nuevamente el papel de ‘tribuno de la plebe’. Esta segunda opción implica reflotar un discurso transversal, que recoja y unifique las demandas que atraviesan a la sociedad española hoy y plante cara a la dura losa de la derecha.  Asimismo, es preciso definir una política clara con respecto a la plurinacionalidad y el derecho a decidir, teniendo en cuenta lo acuciante del problema en Cataluña y las próximas citas electorales en País Vasco y Galicia.

¿Qué más se puede hacer? es la pregunta que flota en los ámbitos morados desde el domingo.

Íñigo Errejón, segundo de Iglesias, pero primero en la elaboración política, tuvo una respuesta clara. «No somos un partido político ni una confluencia, somos algo más importante, estamos construyendo el movimiento popular que genere la mayoría nueva. Habrá quienes quieran que hablemos de nosotros, pero no vamos a cometer ese error», aseguró.

«Lo importante son los que faltan, los que sufren el desprecio y la mentira de los poderosos. No vale con los imprescindibles. Esos estarán siempre en primera línea. Lo importante son los que faltan, con ellos es con quien se construye mayoría». Y finalizó con un pedido: «Aguantad un poquito más, aguantad que vamos a gobernar, que somos la fuerza del futuro. Somos la fuerza que culturalmente marca el destino de España, somos los que construimos la España nueva que ya viene».

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