Mundo Gremial

17 junio, 2016

Crecen los despidos en los distritos de Zona Norte

Menoyo, Kromberg & Schubert y Ferrum están radicadas en los distritos de Vicente López y Pilar, conurbano norte de la provincia de Buenos Aires y desde comienzos de año vienen ejecutando una política de despidos.

Menoyo, Kromberg & Schubert y Ferrum se dedican a producir en diferentes rubros: alimentos, autopartes y sanitarios, respectivamente. Están radicadas en los distritos de Vicente López y Pilar, conurbano norte de la provincia de Buenos Aires y desde comienzos de año vienen ejecutando una política de despidos para con los trabajadores y trabajadoras. Salvo organizaciones sociales y partidos políticos, nadie intercede para que no pierdan sus puestos laborales.

“Un día después de que el presidente vete la ley antidespidos, la empresa Kromberg despidió 59 compañeros”. “Hay una política de goteo en la empresa Ferrum. Este año despidieron 180 trabajadores.” “Nos despidieron por sindicalizarnos e intentar cambias las condiciones laborales, que en la empresa Menoyo son, de esclavitud total”. Las voces de los trabajadores describen la situación

La semana pasada los trabajadores y trabajadoras de estas empresas junto con los de Kraft, Mapa Virulana, y Hutchinson se han manifestado en Panamericana y Pelliza para pedir por la incorporación a sus puestos de trabajo. Sin embargo y a pesar de lograr la visibilización de los conflictos nada ha sucedido.

Tres empresas. Tres testimonios. Una misma situación

“Nos despidieron sin motivos o con motivos inventados”, señala Pablo Paredes, empleado de la empresa Menoyo. Fue despedido el 1ro de febrero a causa de afiliarse al sindicato vitivinícola, para así poder reclamar por mejores condiciones laborales. “Teníamos jornadas de 24 horas seguidas, tomábamos agua de una manguera, almorzábamos en la calle a falta de un comedor, y el sueldo está por debajo de lo que dicta el convenio colectivo de trabajo. Nuestro sueldo ronda los $6500”.

En total fueron 21 los despedidos en la empresa, todos por afiliarse aunque los telegramas acusan “despidos sin motivos” o con causas inventadas como “llegadas tarde”. La empresa es conocida por ser una de las más importantes en materia alimenticia. La Justicia falló a favor de los despedidos y el Ministerio de Trabajo había dictado la conciliación obligatoria. Ambos hechos fueron desoídos por la empresa que conduce Jose Menoyo, ex presidente del Consejo Deliberante del partido de Vicente López.

En los más de cuatro meses que lleva el conflicto no se ha acercado ningún funcionario del gobierno municipal, a cargo de Jorge Macri, para interiorizarse de la situación. A su vez, la empresa ha mandado una patota que los golpeó y hasta picaneó con un arma eléctrica a una compañera, de nombre Daniela, que se estaba solidarizando con la situación.

Por otro lado, la empresa de capitales alemanes Kromberg & Schubert está ubicada en el partido de Pilar. Un día después de que el Presidente de la Nación anunciara el veto de la ley antidespidos, amparándose en los acuerdos que habían firmado los empresarios para sostener por 90 días sus plantillas, la autopartista decidió despedir a 59 trabajadores.

“La mayoría de las compañeras que trabajamos en la empresa sufrimos enfermedades a causa del trabajo mecánico que hacemos. Yo estoy operada de las dos manos», dice Solange Ávila, quien es parte de la lista de despedidas. La empresa produce 80% de las piezas para la marca Volkswagen. Los trabajadores denuncian una política de goteo que comenzó a principio de año y se concretó con los casi sesenta despidos que se produjeron en mayo. Debido al trabajo mecanizado las trabajadoras sufren enfermedades crónicas. Solange señala que sufría de «túnel escarpiano”, el atrapamiento del nervio medio de las manos. A causa de esto pidió ser designada para tareas livianas pero poco tiempo después fue despedida. “Me despidieron por activista”, afirma Solange Ávila.

“Generar entre nosotros un clima de respeto, confianza, cooperación y compromiso, de manera tal que nos permita ser reconocidos por la comunidad y por todos aquellos que están ligados a Ferrum”, Este es el propósito que señala en su página web la empresa Ferrum que produce equipamientos para sanitarios. Sin embargo, las anheladas cualidades no se implementan para con sus empleados. En lo que va del año despidieron a 180 trabajadores.

“La empresa está mal. Bajó un 40% las ventas por la paralización en la construcción y porque los productos provenientes de China son más baratos”, señala uno de los trabajadores despedidos, quien solicitó no ser mencionado por miedo a mayores represarías. Los telegramas acusan nuevamente los mismos fundamentos: “Despido sin causa” o bien con causas inventadas. Frente al pedido de explicaciones al sindicato de Ceramistas Sanitarios y Porcelana de Mesa, que debería velar por sus intereses, señala que no existe tal situación de despidos y en aquellos casos que los hay lo mejor es aceptar el dinero ofrecido para cerrar el conflicto.

Los despidos es uno de los principales temas en la agenda de este 2016. Al comienzo se dieron de manera brusca en el sector estatal, posteriormente en el sector privado. Las políticas implementas por el gobierno están afectando no sólo los costos en la producción, sino también la demanda producto del enfriamiento de la economía. A lo que se suma la apertura de las importaciones y la falta de posibilidades de competir con productos que llegan del exterior.

Sin embargo, una de los principales cambios se da en el rol que cumple el Estado como mediador en la relación asimétrica existente entre el empleador y el empleado. En este escenario el gobierno de la gestión Cambiemos retira al Estado como intermediario y opta porque el conflicto lo resuelvan entre las (desiguales) partes privadas.

Federico Baldassarri

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