Fútbol

16 junio, 2016

Copa América: un candidato y un par con ganas de pelear

Con el duelo entre el local, Estados Unidos, y uno de los punteros de la Eliminatoria Sudamericana, Ecuador, comenzó la parte más atrapante de la Copa América Centenario: los duelos a todo o nada, donde el que avance seguirá soñando y el que quede en el camino volverá a casa.

Con el duelo entre el local, Estados Unidos, y uno de los punteros de la Eliminatoria Sudamericana, Ecuador, comenzó la parte más atrapante de la Copa América Centenario: los duelos a todo o nada, donde el que avance seguirá soñando y el que quede en el camino volverá a casa. Una competencia que hasta el momento tuvo varias sorpresas pero que también ratificó pronósticos previos, los cuales siguen bastante firmes hasta esta instancia de cuartos de final.

Aquí no se puede dar vueltas ni apelar a cábalas: Argentina arrancó este torneo como el máximo candidato a llevárselo y la primera ronda amplificó sus chances, tanto a partir de lo que pasó en sus propios partidos como en lo observado en los demás equipos. En cuanto a los méritos del equipo, está claro que hay una continuidad de lo esbozado en la última Copa América y en las Eliminatorias.

Una defensa por demás consolidada en nombres y estilo. Un mediocampo con eje defensivo en Mascherano, el buen pie de Banega o Biglia como los mejores socios de Messi y, por ahora, la inclusión de Augusto Fernández como una especie de todo terreno aunque con más marca que juego ofensivo. Un cuarto hombre en esa zona es Di María (o era, tras su nueva y lamentable lesión), aunque el esquema táctico lo ubique como supuesto delantero. El 10, que es la magia absoluta y un 9 repartido entre Higuaín y Agüero, con ventaja para el primero en las preferencias de Martino.

Esas eran las cartas ya marcadas y por lo que se vio en los tres triunfos la mayoría se llevó un aprobado. La defensa, paradójicamente, en el mar de abundancia de delanteros de primer nivel, continúa siendo el punto fuerte, encima sumándole anotaciones en el arco rival. En el medio hay algunos puntales que ya saltan a un destacado en sus actuaciones como Banega (de gran nivel esta temporada en el Valencia) o el regreso de Biglia en el último partido, demostrando el enorme entendimiento de este juego que tiene el hombre de la Lazio. Lo de Di María es incalificable: crack e imprescindible pero una vez más en un torneo importante afuera por una lesión autogenerada (si vale el término). La variante Gaitán, utilizada contra Chile por Messi, surge como una más que interesante alternativa.

Arriba aparecen los extremos de rendimiento. El superlativo Lionel que, en 75 minutos (y sobre todo contra Panamá), expuso que Argentina es una con él en cancha y otra sin el astro. El “debe” aparece entre los 9 que, sobre los 10 goles convertidos hasta aquí, sólo lograron meter uno. Aún así, Higuaín ha tenido movimientos interesantes que le sirvieron al equipo. Falta lo central y veremos si se le da a quien la descosió en el Calcio pero cuya historia con la Selección empieza a teñirse cada vez más oscura.

Por supuesto todo esto hay que ponerlo en justa consideración respecto a los rivales que se enfrentó. La clave fue ganarle a Chile y sin Messi. Un partido que evidenció una estrategia distinta en relación a la final disputada el año pasado. No disputó tanto la posesión y apostó a la contra. Los otros dos partidos se notaron mucho las diferencias. Con Panamá se “sufrió” un poco más debido a que el equipo estuvo muy apagado hasta el ingreso de un Messi apoteósico y con Bolivia a la media hora no había ningún tipo de equivalencia.

El sábado tendrá enfrente a Venezuela, un rival que nadie esperaba en esta instancia y que le robó ese lugar a Uruguay. Sus realidades en las eliminatorias hacían pensar en otra cosa. Mientras la Celeste encabeza la clasificación, la Vinotinto está última habiendo cosechado sólo un punto. Pero los dirigidos por Tabarez mostraron algunos signos de desgaste y jugaron sin su principal figura, Luis Suárez (que es a Uruguay aún más que Messi para Argentina).

Del mismo lado del cuadro estuvo el primer duelo de Cuartos. El local arrancó mostrando un nivel muy flojo frente a Colombia pero se recompuso con goleada ante Costa Rica y ganó cuando tenía que ganar frente a la inexpresiva Paraguay de un Ramón Díaz que dejó su cargo luego de la eliminación. De yapa, se llevó el grupo por diferencia de gol luego de la caída inexplicable de los dirigidos por Pekerman frente a los ticos. Los ecuatorianos, en tanto, venían con buenas expectativas a partir de su buen andar en las Eliminatorias y lo confirmaron con dos empates de distinto sabor -pudieron ganar contra Brasil y remontaron un 0-2 frente a Perú- y una goleada sin equivalencias contra la debilísima Haití.

En la otra llave, Colombia festejó internamente la eliminación de Brasil y que su rival sea Perú. No debería confiarse demasiado. Los cafeteros tienen una gran calidad en su plantel pero no termina de afianzar una estructura de juego que sortee algunas dificultades que presentan partidos de esta índole. Es favorito, pero los de Gareca fueron de menor a mayor y, aunque recibieron tremenda ayuda arbitral frente a los brasileños, supieron acomodarse en un grupo en el que todos los caminos conducían a una despedida rápida.

Finalmente el cuarto encuentro de los cuartos de final tendrá a dos equipos de buenos pies pero realidades dispares. México ya venía con el cartel de candidato y se muestra quizás como el principal enemigo de Argentina en esta competencia. Aunque casi pierde con Venezuela, entre el apoyo del público (es prácticamente local) y una técnica cada vez más pulida -para muestra basta el golazo de Corona en el último partido-, aparecen como los otros que “necesitan ganar algo”. El “ahora es cuando” parecería una consigna hecha a medida del Tri. Por el lado de Chile, grandes contradicciones: la mejor generación de la historia del fútbol trasandino y un cambio de entrenador que lo puede afectar frente a un estilo de esos que se logran con el tiempo de trabajo. Una ecuación no exenta de tensiones y que sólo los resultados salvarán o no.

Un gran candidato, un par de rivales con ganas de disputar el premio mayor (encabezado por México y con fichitas menores en Colombia y en Chile) y algunos que esperan para dar un golpe de efecto a partir de esta ronda. Supuestos favoritos afuera (¿este Brasil tiene herramientas para dar pelea? ¿Uruguay sin Suárez era equipo? ¿Qué es Paraguay hoy?) y otros que aprovecharon esas caídas para colarse entre los 8. El sueño de todos, el domingo 26 de junio. Y para la Argentina ya no alcanzará con llegar. Ojalá lo veamos a Lionel en esa imagen que cada uno de los argentinos y las argentinas que lo admiran profundamente desean ver de una buena vez por todas.

Sebastián Tafuro – @tafurel

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