Europa

14 junio, 2016

España: un debate electoral histórico se quedó corto

En el único debate de la campaña Pedro Sánchez rechazó los intentos de Pablo Iglesias de llegar a un acuerdo postelectoral. Mariano Rajoy paga barato exponer su gestión al resto de candidatos.

En el único debate de la campaña Pedro Sánchez rechazó los intentos de Pablo Iglesias de llegar a un acuerdo postelectoral. Mariano Rajoy paga barato exponer su gestión al resto de candidatos.

Este lunes por primera vez cuatro candidatos a presidir el Gobierno de España se vieron las caras en un debate televisivo que tuvo como principal objetivo el voto de los 32,4% de indecisos que, según el último sondeo del Centro de Investigación Sociológica (CIS), todavía no saben que boleta elegir.

Con ese objetivo cada uno de los candidatos llegó preparado para rentabilizar las más de dos horas que duraría el enfrentamiento dialéctico: Rajoy, candidato del Partido Popular (PP) y presidente en funciones, para ser atacado a tres bandas; Sánchez a decir que el Partido Socialista (PSOE) sigue vivo; Iglesias que Unidos Podemos es la única fuerza que asegura el cambio y Rivera que Ciudadanos facilitará la “gran coalición” con socialistas y conservadores.

Paralelamente hubo una doble contienda entre PP-Ciudadanos y PSOE-Unidos Podemos por capitalizar los votos de la derecha y la izquierda respectivamente. Y es que de los 32,4% de indecisos, según el mismo estudio, un 10% dice dudar entre Rajoy y Rivera, mientras que un 12,3% entre Iglesias y Sánchez.

Aunque entre PSOE y Ciudadanos hay un 8,9% de personas que no saben qué hacer con su voto, el líder socialista y el liberal no rompieron su pacto de no agresión.

Por eso, el candidato del PSOE, el único que se sometió a un debate de investidura en la legislatura fallida, no desaprovechó ninguna oportunidad de culpar a Iglesias de que todavía siga gobernando Mariano Rajoy. A lo que el candidato de Unidos Podemos susurró: «El adversario es Rajoy, Pedro. Es Rajoy».

El único momento en que Sánchez fue agresivo con Rajoy se pudo ver en bloque de Regeneración Democrática cuando el líder socialista repasó los casos de corrupción que asechan al PP y afirmó: “Los españoles no se merecen que usted siga siendo presidente del Gobierno”. Luego de balbucear unos segundos, el candidato popular respondió: “Sr. Sánchez, no sé qué quiere que le diga” y recurrió a la táctica del “y tu más” sacando los trapitos del PSOE.

El duelo en la derecha tuvo su momento más áspero también al abordar la corrupción. Albert Rivera le reprochó la causa que investiga la contabilidad paralela del PP y que llevó a Luis Barcenas, ex tesorero del partido, a la cárcel. “No puede haber un nuevo gobierno de España que su presidente no tenga autoridad moral”, dijo el líder de Ciudadanos después de mostrar una imagen con mensajes de texto en los que Rajoy daba apoyo a Barcenas cuando ya se sabía que tenía dinero en Suiza.

A su vez le refregó una encuesta del El País que dice que el 54% de los votantes conservadores aceptaría la salida de Mariano Rajoy si así se logra formar Gobierno. “Le pido que reflexione. El populismo del Sr. Iglesias va a seguir creciendo si no regeneramos la vida pública”, concluyó Rivera.

Cuando tocó hablar de Economía y Empleo, el candidato del PP repitió el mantra de la herencia recibida, que se evitó el rescate financiero, la recuperación económica y que ahora se crean puestos de trabajo. «Gobernar no es fácil. El Gobierno ha tomado decisiones duras. Cuando llegué se destruían 1.400 empleos al día y ahora se crean 1.500 empleos al día”, remarcó el líder conservador.

Sus tres oponentes compartieron la opinión de que la política económica del Gobierno presidido por Rajoy fue errónea. Pero mientras Pablo Iglesias explicaba que “si hay 10 millones de españoles en riesgo de pobreza” es una evidencia del fracaso del modelo del PP. Albert Rivera matizaba: “No estoy a favor de derogarlo todo como propone Podemos”, pero “no comparto el triunfalismo del Sr. Rajoy. Que el 93% de los contratos sean basura no es un buen dato”.

A diferencia de lo que se esperaba, Venezuela casi no entró en las discusiones del debate. Sólo el líder del partido naranja se tentó después de que Pablo Iglesias afirmara que son la única fuerza política que no le pide dinero a los bancos. “Usted no se lo pide porque se lo da el Gobierno de Maduro”, dijo Albert Rivera.

El candidato de Unidos Podemos, que hasta entonces había casi ignorado al de Ciudadanos, recordó que la Justicia archivó en cinco ocasiones las acusaciones sobre la financiación de su partido. “Vaya a la Asamblea venezolana a decir dónde ha metido esos siete millones», insistió Rivera.

Al hablar sobre los pactos, Pablo Iglesias fue el más claro de los cuatro candidatos. Sabiendo que nuevamente será inevitable la búsqueda de consenso para formar Gobierno no dudo en mojarse y tenderle la mano, en varias oportunidades, al PSOE para gobernar luego del 26 de junio. «Haremos la misma propuesta. Un pacto de gobierno de coalición con el PSOE», aseguró Iglesias.

Acorde a su estrategia, Pedro Sánchez no recogió en ningún momento el guante de Iglesias. “Hemos sido los que más hemos hecho para que no hubiera elecciones. Quienes creen que depende del PSOE, tienen razón. Si los socialistas votan, habrá un gobierno del cambio», dijo Sánchez en su intento de movilizar a su electorado.

«Si de Ciudadanos depende, habrá gobierno y habrá cambio», afirmó Rivera que busca instalar a su partido en la discusión por la conformación de un Gobierno desde la cuarta posición en intención de voto.

Mariano Rajoy, como era predecible, repitió lo que dijo durante todo el 2015 y lo que lleva de 2016: que gobierne el partido más votado: «Si los que estamos aquí nos comprometemos a dejar gobernar al que obtiene más votos de los españoles, no habrá elecciones».

La pregunta del millón es quién ganó. En estos casos siempre hay tantas respuesta como participantes. Por lo pronto Mariano Rajoy si pudo volver a casa pensado “no estuvo tan mal”. Lo cierto es que poco se pudo sacar en claro de las propuestas de cada uno y en muchas ocasiones los candidatos no respondieron a las preguntas de tres moderadores poco activos.

En dos semanas se realizarán las segundas Elecciones Generales en seis meses y las encuestas vuelven a dejar claro que no habrá gobierno sin acuerdo entre al menos dos partidos. Por primera vez España, si no quiere unas terceras elecciones, tendrá un gobierno en minoría o en coalición.

Luciano Coccio, desde Barcelona – @LuchismoD

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