Nacionales

6 junio, 2016

El “Operativo Frío” porteño y el vaciamiento del programa que lo sostiene

La semana pasada el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) inauguró, como los últimos inviernos viene haciendo su predecesor Mauricio Macri, el Operativo Frío, para asistir a personas en situación de calle. Los y las trabajadoras del programa Buenos Aires Presente denuncian que detrás del lanzamiento público, existe un fuerte vaciamiento de la dependencia.

La semana pasada el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) inauguró, como los últimos inviernos viene haciendo su predecesor Mauricio Macri, el Operativo Frío, para asistir a personas en situación de calle. Los y las trabajadoras del programa Buenos Aires Presente denuncian que detrás del lanzamiento público, existe un fuerte vaciamiento de la dependencia.

El 1 de junio  pasado, Horacio Rodríguez Larreta anunció el comienzo del “Operativo Frío”, para alojar a personas en situación de calle. De acuerdo a lo que anunció la jefatura de gobierno, 40 móviles serán destinados al programa Buenos Aires Presente (BAP), del ministerio de Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. También dijo que estarán a disposición 35 lugares de alojamiento y 700 profesionales.

Pero quienes trabajan allí afirman que el BAP no sólo no cuenta con esos recursos, sino que enfrenta una grave situación. “Actualmente, la cantidad de vehículos disponibles y en “condiciones” de transitar  en el Programa Buenos Aires Presente es de entre tres y cinco, número que varía en función de la duración del combustible asignado a cada uno de ellos por mes”, indicaron en un informe. En la Ciudad de Buenos Aires existen 17 mil personas en situación de calle.

Asimismo indicaron que los móviles no cuentan con cinturones de seguridad en todos los asientos, no tienen auxilio, y los espejos retrovisores están dañados o no existen. Además, tienen fallas en el funcionamiento de las luces reglamentarias, violando las normativas que el propio GCBA obliga a cumplir para circular por esta ciudad.

Sobre los vehículos, también afirmaron que la situación se agudiza en circunstancias en las que se convoca al programa para la realización de tareas “que desde la coordinación son llamadas ‘políticas’ y que nada tienen que ver con las funciones para las cuales los trabajadores hemos sido contratados”.

Como ejemplo más reciente, cuentan que en abril fueron informados que debían concurrir a los hospitales y clínicas privadas en las cuales fueron internados los jóvenes que padecieron sobredosis de pastillas en la fiesta “Time Warp” desarrollada en Costa Salguero.  Y comentan: “Cuando consultamos respecto a la función a llevar a cabo, la respuesta del equipo de coordinación fue: ‘contener, orientar, estar a disposición’. Se nos informó que se trataba de un pedido político al cual no se podían negar y reconocían innecesaria nuestra presencia allí”.

Durante dos semanas, el equipo de operadores del BAP estuvo realizando esas “guardias” y “se dejó durante un periodo de dos semanas a la población en situación de calle sin asistencia alguna”.

Además, los trabajadores remarcan que si bien el Programa está incluido en el protocolo de intervención ante situaciones de emergencia del Gobierno de la Ciudad, habiendo participado en tragedias tales como la de Cromañon, accidentes de ferrocarril (Estación Once y Flores), derrumbes e incendios, “no existe reconocimiento salarial alguno como ser el plus de emergencia que reciben los restantes actores tales como SAME o Defensa Civil”.

“En los eventos mencionados”, agregan, “el conjunto de trabajadores expuso su integridad física y psíquica sin contar siquiera con una Aseguradora de Riesgos de Trabajo, por tener contratos de locación de servicio, modalidad de contratación en la que los trabajadores permanecieron durante periodos de tiempo no menores a cinco años”.

El documento elaborado por los trabajadores del BAP afirma también que la planta del programa se redujo significativamente “existiendo turnos que cuentan con guardias mínimas de dos profesionales, mientras que seis años atrás componían grupos de aproximadamente 20 personas”.

Falta de recursos para las personas en situación de calle

El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de la Ciudad cuenta con dos recursos para dar respuesta a la situación de emergencia habitacional de la población en situación de calle: los paradores nocturnos y el subsidio habitacional otorgado por el programa de Atención para personas en situación de calle.

“Sistemáticamente se abandona a personas en la calle por falta de vacantes en los dispositivos, se dimite hasta  familias enteras en pleno invierno porque no hay vacantes, o porque no tienen permitido el ingreso en un dispositivo por motivos de egreso ridículos como aliento etílico o falta de DNI”, indican los trabajadores del BAP. Y consideran los argumento “ridículos” ya que son características habituales de la población en cuestión.

También son recurrentes los relatos de las personas en situación de calle en los que denuncian maltratos por parte del personal de los dispositivos, por los que aducen no desear el ingreso a los mismos.

Los dispositivos que abren en el marco del Operativo Frio también tienen problemas con los horarios de ingreso y egreso, configurando un sistema excluyente. “permiten el ingreso de las personas a las 17hs y a las 8 de la mañana les piden que se retiren. No importa si se trata de un día de bajas temperaturas en horas de la mañana”, cuentan los trabajadores del BAP.

Por otro lado, el Programa de Atención para Familias en Situación de Calle -que otorga subsidios habitacionales- demanda requisitos para el acceso a los mismos, tales como DNI, o constancia de más de dos años de residencia en CABA. El subsidio consiste en 1800 pesos por mes, durante 10 meses para familias (el monto es menor si se trata de una persona sola). “El monto es el mismo desde hace ya tres años, siendo que en la actualidad el valor de una habitación para tres personas, en un hotel familiar que no cumple con las mínimas condiciones de higiene  y seguridad para ser habitado, no baja de 4 mil pesos”, comentan.

Así, mientras el gobierno del PRO anuncia ante los medios de comunicación una política pública de contención social con bombos y platillos, quienes trabajan todos los días en condiciones precarias asistiendo a los más excluidos de la sociedad porteña, denuncian que es puro maquillaje y que lejos están de brindar la asistencia requerida.

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