África

2 junio, 2016

Mohamed Abdelaziz, el polisario que murió esperando un referéndum

El histórico presidente de la República Árabe Saharaui Democrática falleció a los 68 años, víctima de un cáncer de pulmón. Hace 25 años optó por la vía pacífica, a la espera de una consulta por la independencia que debió haberse realizado en 1992.

El histórico presidente de la República Árabe Saharaui Democrática falleció a los 68 años, víctima de un cáncer de pulmón. Hace 25 años optó por la vía pacífica, a la espera de una consulta por la independencia que debió haberse realizado en 1992.

“Marruecos va a permanecer en su Sahara y el Sahara va a permanecer en su Marruecos hasta el fin de la existencia”. Mohamed VI, rey de Marruecos, expresó así sus pretensiones respecto al territorio del Sahara Occidental durante la celebración de los 39 años de la Marcha Verde, que dio inicio a la ocupación marroquí del “Sahara español”, que sería abandonado por el gobierno ibérico meses después de la muerte de Francisco Franco.

Mohamed Abdelaziz se había iniciado años antes en la pelea por la independencia de su patria. Nacido en 1947 en la ciudad de Samra, se integró al Movimiento Nacional de Liberación Saharaui en 1968. Desde la fundación del Frente Polisario (acrónimo de Frente Popular de Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro), ocupó puestos de dirección política y militar.

Luego de la muerte del primer presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Al-Wali Mustafa Sayyid, en 1976 durante un ataque a la capital de Mauritania, Nuakchot, asumió los cargos de secretario general del Frente y primer mandatario de la República. Fue reelecto en diez oportunidades para esos cargos, que ocupó por casi 40 años hasta su muerte, el pasado martes.

A pesar de la reivindicación de El Aaiún como capital de iure, y el uso de la pequeña ciudad de Bir Lehlu como centro administrativo, la mayor parte de la vida de Abdelaziz transcurrió en los campos de refugiados de Tinduf, al sur de Argelia, donde viven cerca de 165 mil saharauis.

Durante 15 años comandó la lucha armada del pueblo saharaui contra la ocupación marroquí y mauritana, hasta la firma de los acuerdos de paz que preveían la realización de un referéndum en 1992, y la conformación de una misión de paz de la ONU (la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental -Minurso-).

Veinticinco años transcurrieron desde la rúbrica del pacto. Sin embargo, los desacuerdos por la conformación del padrón electoral y las tácticas dilatorias del reino marroquí dejaron la posibilidad del reconocimiento pleno a la RASD en la nada. Desde aquel entonces a la fecha, Abdelaziz prometió en repetidas oportunidades volver al camino de las armas, pero hasta el momento los polisarios no avanzaron en ese sentido.

“Desde los primeros momentos, el equilibrio de fuerzas en el conflicto del Sáhara no le ha sido favorable a los saharauis. Como nunca hubo un equilibrio de fuerzas entre los pueblos colonizados y las metrópolis colonizadoras. Se ha hecho habitual que el colonizador haga uso de la fuerza y el colonizado acuda al derecho. En todo momento hemos sentido que la fuerza del derecho está de nuestro lado”, afirmó en una entrevista de 2002 al diario El País de España.

Su postura pro-diplomacia lo llevó a ser acusado al interior del Frente Polisario de haberse alejado del pensamiento de las bases, que cansadas de la demora en la realización del referéndum estaban dispuestas a retomar la lucha armada para conseguir la independencia plena.

En noviembre de 2014, nuevamente entrevistado por El País, él mismo lo afirmó: “Los saharauis empiezan a perder la paciencia. El pueblo saharaui nos presiona y nos pide que tomemos el camino de la lucha armada inmediatamente”. Sin embargo, su postura siguió sin modificarse un ápice: “Nos veremos obligados a utilizar la lucha armada, un derecho reconocido a los pueblos oprimidos. No lo deseamos, pero si falla la diplomacia no tenemos otra opción”.

En marzo de este año, Marruecos expulsó del territorio saharaui bajo su control a dos terceras partes de los integrantes de la Minurso. Solamente 28 personas, todas ellas civiles, quedaron trabajando. Con esta decisión, Mohamed VI cerró aparentemente la última posibilidad de una salida diplomática al histórico conflicto del Sahara Occidental.

Abdelaziz, ya gravemente enfermo, expresó en un comunicado dirigido a las Naciones Unidas que “la falta de presión real y directa sobre Marruecos […] será considerada como una luz verde a la agresión militar por parte del Reino de Marruecos contra el pueblo saharaui”. Hasta el momento, detenido por la convalecencia de su líder, el Frente Polisario no tomó ninguna acción en el sentido de honrar esas palabras. El referéndum con el que aún soñaba el secretario general, ya es una quimera.

Nicolás Zyssholtz – @likasisol

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