Cultura

29 mayo, 2016

Ni blanca, ni casta: loba

El 29 de mayo de 1892 nacía Alfonsina Storni, considerada como una de las voces femeninas más importantes de la poesía argentina. Su prolífica obra se caracteriza por ser lírica y de acento romántico, pero también por una fuerte impronta feminista.

Su vida fue tan atractiva como su obra. Alfonsina Storni nació en Suiza, dio sus primeros pasos en San Juan y en Rosario, a los 13 años recorrió como actriz Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. A su retorno a Rosario, se recibió de maestra y publicó sus primeros poemas.

Luego de quedar embarazada de un hombre casado a los 20 años, migró a Buenos Aires siendo madre soltera y con escasos recursos económicos. Tuvo que luchar contra los prejuicios y limitaciones sociales de la época, lo que se marca muy bien en su subversivo poema La loba. Pese a estos obstáculos fue muy reconocida.

«La loba», de La inquietud del rosal (1916):

«Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral)”.

Poema completo

La poetisa, autora de los conocidos poemas «Tú me quieres blanca» y «Hombre pequeñito», considerados como herederos de «Hombres necios que acusáis» de Sor Juana Inés de la Cruz, defendió el derecho de la mujer al voto y criticó a través de sus artículos periodísticos los estereotipos de género. También participó en campañas a favor de la educación sexual en las escuelas.

«Tú me quieres blanca», de El dulce daño (1918):

“Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!”

Poema completo

«Hombre pequeñito», de Irremediablemente (1919):

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar…
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Ábreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora,
No me pidas más.

Luego de ser designada como Jurado por el Intendente Municipal,  Alfonsina se mostró optimista afirmando en un diario: “La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental”.

Tras luchar contra la depresión y el cáncer de mama, Alfonsina decidió terminar con su vida el 25 de Octubre de 1938 en Mar del Plata. Con respecto al suicidio, además del bellísimo poema Voy a dormir en donde se despidió tiernamente, su punto de vista tanto poético como ético lo dio tiempo antes en un poema escrito en honor a su gran amigo Horacio Quiroga, quien también se decidió por ese trágico final.

«A Horacio Quiroga»

“Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…

Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.”

Poema completo

Para cerrar este breve recorrido por la vida y obra de Alfonsina, recomendamos «Alfonsina y el mar», de Félix Luna y Ariel Ramírez, memorable trova en su honor, en la voz de otra gigante, Mercedes Sosa.

 

Andrés Silvestri

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