Cultura

27 mayo, 2016

Raymundo Gleyzer vive en cada documentalista de América latina

A 40 años del secuestro de Raymundo Gleyzer las asociaciones de documentalistas convocan a diversas actividades de homenaje. Fernando Krichmar, de DOCA, analiza la importancia de la figura de Gleyzer, sin quien «sería imposible entender el documental social de hoy».

El 27 de mayo es el día del documentalista en nuestro país. La fecha se estableció por ser la del secuestro y posterior desaparición del más grande exponente de nuestro documentalismo político, Raymundo Gleyzer. En este 40 aniversario diversas asociaciones de documentalistas convocan a una serie de actos en homenaje a su figura y a su legado.

“Soy un cineasta argentino y hago películas desde 1963. Todas tratan sobre la situación social y política de América Latina. Trato de demostrar que no hay más que un medio de realizar cambios estructurales en nuestro continente: la revolución socialista”, supo decir Gleyzer en 1973.

Nacido en 1941, su primer película fue La tierra quema, sobre la dura vida de los campesinos en el nordeste brasileño. En 1965 comienza a trabajar para Canal 7 y Telenoche, para los que produce informes sobre la revolución cubana o sobre Malvinas (es el primer camarógrafo argentino en las islas). Responsable de diversos informes documentales sobre temas como la masacre de Trelew o la huelga de los trabajadores del frigorífico Swift, en 1973 dirige México, la revolución congelada y su única producción de ficción, Los traidores, retrato del ascenso y corrupción de un dirigente sindical. Esta obra da origen también al grupo de documentalistas Cine de la base, vinculado al PRT-ERP. Todas películas “imperdonables”, como supo decir Eduardo Galeano.

Desde Notas dialogamos en exclusiva con Fernando Krichmar sobre las diversas actividades de homenaje a Raymundo Gleyzer. Krichmar es documentalista y miembro fundador de la asociación Documentalistas Argentinos (DOCA). Además de diversos trabajos como guionista y montajista, dirigió los documentales Diablo, familia y propiedad (1999), Seré millones, el mayor golpe a las finanzas de una dictadura (2014, junto con Omar Neri y Mónica Simoncini) y de la recientemente estrenada El camino de Santiago (2014), sobre la figura del documentalista cubano Santiago Álvarez.

Sostiene Krichmar: “Me parece necesario rescatar la figura de Raymundo Gleyzer en este 40 aniversario por distintos motivos. El principal es que sería imposible entender el documental social de hoy sin el ejemplo y la obra de Raymundo Gleyzer y el grupo Cine de la Base». «En segundo lugar», agrega, «creemos que tiene una expresión importante este 40 aniversario porque se da en un marco en el que vuelve a haber funcionarios de cultura en una ciudad tan importante como Buenos Aires que niegan el genocidio o le restan importancia”.

Las actividades de homenaje convocadas por las asociaciones nacionales de documentalistas (ADN, DIC, DocuDAC, PCI y RDI, además de la ya mencionada DOCA) llevan por título “Raymundo Gleyzer vive en cada documentalista de América latina”. Además de la proyección de películas restauradas y remasterizadas de Gleyzer, también se presentará un libro sobre la vida del director. Krichmar considera que “es la actividad más importante a la que estamos convocando”. La cita es este viernes 27 a las 19 en el Cine Gaumont, con la presencia de Juana Sapire, “la compañera de vida y de militancia de Raymundo Gleyzer”, y Cynthia Sabat, que van a presentar el libro El compañero Raymundo.

“Este va a ser el momento central porque además va a ubicar a la figura de Raymundo como una figura de pasado, presente y futuro», afirma Krichmar. «Está su obra indicando un pasado de lucha, que ya estaba cargado de futuro en la medida en que en su misma obra estaban anticipadas muchas situaciones que después se vivieron. Y también es presente porque el presente del documental argentino está en principio hegemonizado por el cine social”, analiza.

Agrega el director que las asociaciones de documentalistas plantean este homenaje también teniendo en cuenta la nueva situación política nacional: “Es un momento en el que se sienten incertidumbres sobre el rumbo cultural que van a adoptar el Estado y el Gobierno actuales». «Debe seguir la subvención a los documentales sociales; que debe ser otorgada con transparencia, con un jurado por cada asociación, como hasta ahora; debe jerarquizarse en cuanto al monto que se da para producción, que debe fijarse en un 12% de una película de ficción nacional y, sobre todo, la intervención del Estado en la difusión», dice. Hoy esta etapa»está en manos oligopólicas, fundamentalmente extranjeras, que por supuesto son totalmente refractarias a un cine que trate de mostrar aquello que no se quiere ver. Y ese fue el cine de Raymundo y es el cine de los documentalistas actuales”.

En cuanto a la respuesta del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) a los reclamos planteados por los documentalistas, Krichmar confirma que en la jornada del viernes también informarán del resultado de la reunión con las autoridades concretada el día previo: “En función de esas respuestas, informaremos cuáles serán nuestros planteos y las acciones que vamos a encarar”.

Finalmente Krichmar destaca la importancia de que la convocatoria a este homenaje sea impulsado por las más importantes asociaciones de documentalistas a nivel nacional: “Juana Sapire siempre nos dice que está muy contenta de que esto se plantee en unidad porque esa fue la última enseñanza que dejó Cine de la Base».

«Cuando Raymundo desaparece logra hacerle saber a sus compañeros que está siendo torturado, delatando con mucha inteligencia casas que ya estaban levantadas. Así sus compañeros deciden exiliarse a Perú. Desde allí hicieron Las tres A son las tres armas. Y si bien ellos eran del PRT-ERP le pusieron el texto de la carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar, aunque fuera un oficial de inteligencia de Montoneros», narra. «Esas alianzas que no se dieron en la vida real las plantearon estos grupos artísticos, incluso soportando bastantes críticas de sus direcciones, pero los mandaron al carajo y siguieron adelante con esa tarea de unidad, que a veces es muy difícil, pero es muy necesaria. Sobre todo cuando se defienden intereses comunes». Para Krichmar estos intereses «no son sólo de nosotros sino también de todo el público que tiene derecho a ver historias diferentes de aquellas que sólo generan ganancias y negocios para las empresas multimediáticas”.

Los homenajes a Gleyzer no se restringen a la ciudad de Buenos Aires. Habrá también proyecciones en Córdoba, Rosario, Tucumán y «seguramente van a salir en muchos otros lugares por intermedio de la Red Argentina de Documentalistas (RAD)», cuenta el documentalista.

«Las distintas asociaciones provinciales que surgieron con este auge de los últimos 15 años están también organizándose en torno a la figura de Raymundo, sumando a estas propuestas nacionales, reivindicaciones regionales, leyes de promoción audiovisual en cada provincia, mayor federalización y racionalización de la producción y distribución del cine documental y muchas otras banderas”, concluye el integrante de DOCA.

Pedro Perucca – @PedroP71

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