Derechos Humanos

26 mayo, 2016

Plan Cóndor: final del juicio que demostró la coordinación de seis dictaduras

El viernes 27 de mayo se conoce el veredicto del juicio por el Plan Cóndor después de 16 años de espera. De los 31 imputados con que inició el juicio, sólo 17 tendrán sentencia. Por primera vez se juzga a los genocidas por el delito de “asociación ilícita”, figura jurídica que permitió reconstruir el plan coordinado entre seis dictaduras para el exterminio de opositores políticos en Sudamérica.

Se dice del juicio por el Plan Cóndor que es un juicio histórico. Y es cierto, sin duda. En primer lugar porque como cada juicio por delitos de lesa humanidad construyó un camino hacia la verdad histórica, restituyó el derecho de las víctimas, sus familias y sus amigos a saber qué pasó. Cómo. Dónde. Quiénes.

Pero también es histórico de cara al futuro. Hoy, 41 años después del inicio de la operación, algunos de los responsables de ese sistema regional para el asesinato de opositores políticos reciben su condena. Y ese es, entonces, un mensaje que desde el presente envían hacia el futuro los organismos de derechos humanos y las fuerzas políticas que los acompañaron en su lucha y su tenacidad.

Pero para entender lo que significa el final de este juicio antes hay que comprender lo que las dictaduras sudamericanas hicieron con la Verdad (dicho así, en mayúscula). Porque si la táctica para lograr la impunidad fue romper la Verdad, astillarla, regarla en testimonios, documentos y silencios cómplices; la estrategia para reconstruirla fue indagar en cada partecita de la memoria colectiva que pudiera aportar algo al proceso judicial. Por eso hicieron falta los 4 millones de fotogramas que aportó el Museo del Horror de Paraguay. Por eso hicieron falta los 44 mil documentos desclasificados de Estados Unidos sobre Chile y otros 3 mil sobre Argentina. Y lo 423 legajos de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas y los 90 legajos de las Fuerzas Armadas y los cientos de testimonios de personas con seis nacionalidades diferentes.

El acuerdo

El documento firmado por los jefes de Inteligencia de Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay el 28 de septiembre de 1975 dice crear un acuerdo “para promover la coordinación y establecer algo similar a lo que tiene Interpol en París, pero dedicado a la subversión”. El resultado fue el secuestro, tortura y desaparición de 105 personas de seis países. Porque Brasil, si bien no firmó el documento original, participó en el plan de exterminio.

Pero a las seis dictaduras hay que sumarle un jugador central en la política latinoamericana de esos años. Entre los documentos clasificados que se aportaron al juicio oral algunos pertenecen al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Ahí puede comprobarse que el país de Henry Kissinger no sólo conocía las operaciones de Inteligencia sino también las de persecución y exterminio de opositores políticos. Entre los documentos puede leerse, por ejemplo: “Operación Cóndor es el nombre clave para la recolección, intercambio y almacenamiento de datos de inteligencia respecto de los llamados ‘izquierdistas’, comunistas y marxistas, que fue establecida recientemente entre los servicios de inteligencia que cooperan en América del Sur a fin de eliminar actividades terroristas marxistas en el área”.

El Plan Cóndor tuvo tres etapas. Primero se creó una base centralizada de información sobre el desarrollo de las organizaciones armadas, políticas, sindicales y religiosas. Después se identificó y secuestró a miembros de esas organizaciones en la región. Más tarde, se los persiguió por Europa y otros países de América.

La tercera fase

Según los documentos, la tercera fase del Plan Cóndor “implica la formación de equipos especiales por los países miembros para llevar a cabo sanciones hasta asesinatos contra terroristas o simpatizantes de organizaciones terroristas de los países miembros de ‘Operación Cóndor’. Por ejemplo, si un terrorista o simpatizante de un país miembro de ‘Operación Cóndor’ es ubicado en un país europeo, un equipo especial de ‘Operación Cóndor’ sería enviado a ubicar y dar seguimiento al blanco. Una vez terminada la operación de ubicación y seguimiento, un segundo equipo de ‘Operación Cóndor’ sería enviado para llevar a cabo la sanción de hecho contra el blanco. A los equipos especiales se les emitirían documentos falsos de parte de los países miembros de ‘Operación Cóndor’ y podrían estar compuestos exclusivamente por individuos de una de las naciones miembros de ‘Operación Cóndor’ o podrían estar compuestos por un grupo mixto de varias naciones miembros de ‘Operación Cóndor’”.

Una de las operaciones más representativas de este mecanismo del terror internacional fue el secuestro y asesinato de Noemí Esther Gianetti de Molfino. El cuerpo de Noemí fue encontrado sin vida en una habitación de hotel en Madrid. Era el 21 de julio de 1980. Había sido secuestrada un mes antes en la ciudad de Lima. Tenía 55 años, era viuda y tenía seis hijos. Casi todos sufrieron la persecución política de la dictadura y una de ellas, Marcela –quien era militante montonera- se encuentra desaparecida desde 1979.

Noemí denunció la represión primero en Argentina y después en el mundo. Viajó a donde pudo encontrar alguien que la escuchara. Ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Suiza, dijo: “La experiencia que nos dio la lucha diaria de las Madres de Plaza de Mayo, menuda en sus logros, nos hizo madurar. Comprendimos que cada caso es todos los casos, que de lo individual debíamos pasar a lo genérico y que estamos en presencia de una violación masiva del derecho humano por antonomasia: el derecho a la vida”. Con la misma intención llegó a Perú, donde pensaba reclamar ante el gobierno recién electo de Belaúnde Terry. Pero un escuadrón del Batallón 601 la secuestró y la llevó a Madrid, donde fue asesinada. Esa operación fue posible gracias a la coordinación de los servicios de Inteligencia sudamericanos. Días más tarde la prensa argentina tituló: “Hallaron en Madrid el cadáver de una presunta desaparecida”.

Todos los juicios por delitos de lesa humanidad son históricos, hacen historia, modifican la historia. Pero este juicio es histórico además, porque desnuda como ningún otro la trasnacionalidad del terrorismo de Estado y la importancia de la hegemonía regional para las derechas de ayer y de hoy.

Juan Mattio – @juanmattio

Los datos aportados en esta nota fueron sistematizados en el especial Plan Cóndor – Una asociación ilícita para la desaparición de personas que realizó el Centro de Estudios Sociales y Legales.

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