Economía

26 mayo, 2016

Del lápiz a la empanada: teoría social y económica de Cambiemos

El gobierno nacional lanzó un spot donde llama a trabajar todos juntos para construir la Argentina, tomando el ejemplo de una empanada. Décadas atrás Milton Friedman había partido de un ejemplo similar para explicar el libre mercado.

El gobierno de Mauricio Macri lanzó hace algunos días el “spot de la empanada”, como comenzó a ser conocido el video difundido desde Presidencia de la Nación. En él, una voz en off relata las etapas y procesos necesarios para que una empanada llegue a la mesa, desde quien cría las vacas para producir la carne, quien produce y siembra el trigo, hasta quien se encarga de transportar estos bienes o producir el horno o sartén donde se cocinará el mencionado alimento. El final del spot incluye al actual presidente dando muestras de que “todo es posible juntos”, retomando un latiguillo clásico desde la campaña hasta esta parte sobre las potencialidades de los argentinos “trabajando juntos”.

Dejando de lado un primer análisis sobre la estrategia comunicacional que busca instalar la alianza Cambiemos desde el 10 de diciembre, que incluye entre otros elementos al perro Balcarce en el sillón de Rivadavia o el contacto espontáneo del jefe de Estado con algún habitante de estas tierras a la vera de una ruta, hace falta ir un poco más allá, tomando en cuenta algunos discursos puestos a circular y que el spot deja de manifiesto.

Milton y Mauricio

Hace ya algunas décadas, en un corto video llamado “El Poder del Mercado: Historia de un Lápiz”, el economista y principal exponente de la escuela de Chicago, Milton Friedman, apelaba a las mismas ideas que los creativos de Cambiemos: todos los procesos y pasos necesarios para crear un bien, en este caso un lápiz, desde quien corta la madera hasta quien produce el grafito o lo pega.

El foco en este caso era exponer las virtudes del mercado autorregulado y el sistema de precios librado a la relación entre oferta y demanda. Posiblemente desde la mano invisible de Adam Smith en “La riqueza de las naciones” que nadie exhibía con tanta claridad los puntos centrales de una teoría económica.

Quizá la ventaja de Friedman fue exponer aquellos pliegues que Cambiemos pretende sino ocultar, que pasen medianamente desapercibidos. Veamos: en primer lugar el mercado como mecanismo fundamental de la sociabilidad, asignador de recursos de manera eficiente, y él mismo autosuficiente si es regulado por alguna mano invisible. En el spot de la empanada, el Estado solo aparece como subsidiario del mercado, aquel que en este caso garantiza una ruta en buen estado con alguna obra de infraestructura (aun no ejecutada). Como paso siguiente aparece esta aparente paz y armonía, la nula conflictividad que acompaña un proceso productivo y de intercambio guiado por estos preceptos. Desconocemos en este punto las complejidades y las violencias ocultas, derivadas de mostrar cómo se producen los componentes de una computadora o celular.

La sociedad en ambos casos es presentada como una mera sumatoria de individualidades, y en donde la vinculación entre quienes la integran está mediada exclusivamente por las lógicas del intercambio mercantil, la mercancía como punto de inicio de cualquier vínculo social. Cualquier otra forma de intercambio, así como lazo de solidaridad (en el sentido amplio del concepto) entre pares queda excluido de la ecuación. “El imperio de la libertad, la igualdad, la propiedad y Bentham”, como sostuviera Karl Marx en el tomo I del Capital. Libertad e igualdad entre aquellos que suscriben contratos de intercambio, libertad e igualdad entre aquellos, ahora ciudadanos, en la esfera pública.

En este camino, una de las mayores ausencias es aquella vinculada a cualquier atisbo de conflictividad, algo que para la teoría económica dominante no es más que ruido o interferencia, un elemento que no entra en las modelizaciones teóricas. Al mercado y al país (que funciona como análogo) lo construimos entre todos, aunque el poder se distribuya y se ejerza de forma diferencial, al igual que los beneficios.

Bajo un modelo ahistórico y natural, plausible de ser aplicado en la esfera de cualquier análisis y de cualquier sociedad (negando el carácter contextualmente situado de cualquier construcción), el ideal del libre mercado que Friedman detalla en el video tiene como correlato un sujeto típico-ideal que funciona como su contraparte fundamental, el homo economicus y la teoría de la acción racional instrumental. Un sujeto que mediante la persecución de su interés privado y vía su accionar egoísta lleva a un equilibrio general del mercado, constituyendo la piedra de toque para el bienestar de toda la sociedad. El análisis de los exhortos por parte de Cambiemos a que cada uno se centre en su propia actividad para “sacar a la Argentina adelante”, quedan a cargo del lector o lectora.

El sociólogo Pierre Bourdieu, en uno de sus últimos combates contra el neoliberalismo, llegó a afirmar que todas estas aseveraciones sobre las cuales se construye la teoría económica del libre mercado, partiendo del homo economicus, constituyen un monstruo antropológico, una operación mediante la cual quien estudia estos procesos pone en la cabeza de los agentes que estudia las consideraciones y construcciones teóricas que él tuvo que elaborar para explicar sus prácticas.

Un lápiz y una empanada, el reino del libre mercado y la sociedad de individuos mediados exclusivamente por vínculos mercantiles. Un discurso que busca desterrar cierta lectura de la política como conflicto de interés y disputa de poder, pero también naturalizar desigualdades. Esas desigualdades que, a pesar de todo, continúan aflorando, y ese mercado, y ese campo de lo económico, donde capital y trabajo libran su batalla fundamental.

Leandro Navarro – @navarro_lean

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