Economía

23 mayo, 2016

El aumento en el precio de los alimentos y la organización de los consumidores

Los recientes boicots a los supermercados del 7 de Abril y del 10 de Mayo ayudaron a evidenciar la significativa alza en los precios de los productos alimenticios. La mirada del economista y referente de Patria Grande, Itai Hagman y la vicepresidenta del Centro de Educación al Consumidor, Paloma Bokser.

Los recientes boicots a los supermercados del 7 de Abril y del 10 de Mayo ayudaron a evidenciar la significativa alza en los precios de los productos alimenticios. En este marco, desde el programa radial Bajo Consumo de Radio Sur 88.3 dialogaron con el economista y referente de Patria Grande, Itai Hagman, y con la vicepresidenta del Centro de Educación al Consumidor, Paloma Bokser.

El modelo en el que se encuentra inmersa la cadena de producción, distribución y venta de alimentos implica que existen determinados eslabones de concentración de los productos que son sumamente determinantes a la hora de formar el precio final de los alimentos que consumimos. A su vez, la manera en que la Argentina (un país exportador de alimentos) es capaz de vincularse comercialmente con el resto del mundo, influye en los precios que esos mismos alimentos pueden tener el mercado interno.

Durante los últimos meses se ha dado en nuestro país un notable salto inflacionario, que abarca, entre otros, al transporte y los servicios de provisión energética. Asimismo, los alimentos que consumimos a diario no han estado exentos de este proceso, con aumentos que en algunos productos superaron el 40% en lo que va del año.

Para Itai Hagman, “esto se relaciona directamente con las decisiones de política económica que ha tomado el nuevo gobierno”. En este sentido, “un claro ejemplo es la brutal devaluación (cercana al 50%) que sufrió la moneda respecto al dólar cuando en diciembre pasado se liberó el mercado cambiario. Esta medida tuvo un impacto directo en los precios de los alimentos, tanto en los vinculados a insumos importados, como en aquellos precios internos que compiten directamente con los de exportación”.

Al respecto, Bokser opina que “tanto la devaluación como la quita de retenciones al sector agrícola ganadero impactan en que el empresariado tenga más ganancias vendiendo en el exterior. Lo que se pretende es tener la misma ganancia en la Argentina que lo que tiene la carne cuando uno la exporta. Entonces esto también es una puja al alza de los precios locales”.

La estrategia de control inflacionario.

Uno de los estandartes que llevaron al triunfo de Cambiemos fue la promesa de una reducción de la inflación, cosa que no solo no ocurrió, sino que la mayoría de las medidas económicas que se han tomado han llevado a un aumento de la misma.

Entonces, ¿cuál es el plan que tiene el gobierno para frenar la inflación? La solución vendría de la mano de lograr un cierre de paritarias con bajos aumentos (del orden del 20% o menos), lo cual pondría un freno en el consumo. Sin embargo, a partir de las luchas de los trabajadores, las paritarias han tenido, en buena medida, cierres por encima de lo planeado por el gobierno, lo que no le permitió llegar a la meta propuesta.

Para Hagman, “lo que nos tiene que importar a nosotros es cómo se relaciona la evolución de los precios con la evolución de los salarios y esa es la trampa discursiva en la que nos mete el gobierno cuando nos dice apuntar a una meta de inflación del 25%. Si la vía es reducir el salario, aunque lo logren, no necesariamente eso es bueno para el conjunto de los argentinos”. En ese sentido, “cuando uno tiene que pagar los alimentos, o cualquier otra cosa que consume, mucho más caro, ese dinero se está aplicando al aumento de la rentabilidad de quien está del otro lado. Y quien está del otro lado son los grandes conglomerados productivos y comerciales, que distribuyen los productos en la argentina, que se están haciendo de una ganancia extraordinaria a través de estas políticas del gobierno”, sentenció.

La pelea contra la suba de precios.

Cabe entonces la pregunta sobre qué puede hacer el consumidor para enfrentar esta suba enorme en los precios de los alimentos que debe llevar a la mesa familiar. Las demostraciones de boicot a la compra en los supermercados han tenido una enorme adhesión en todo el país. Sin embargo, para Bokser “el hecho de que los consumidores nos abstengamos de consumir, de comprar un día, no está atentando contra las grandes ganancias de los supermercados, porque un día de pérdida de ventas no les repercute». «Es un gesto simbólico y un empoderamiento de la ciudadanía, de tomar conciencia de que somos parte de las ganancias del empresariado, y que no vamos a tolerar que sigamos teniendo estos precios tan altos”, dice. En ese punto, recordó que desde el Centro de Educación al Consumidor se está solicitando una quita del IVA a los productos de la canasta básica, y la constitución de una Mesa de Transparencia de la cadena de valor.

Finalmente, enfatizó sobre la importancia de la organización de los consumidores, tanto en la realización de compras comunitarias en mercados mayoristas, como en el consumo a través de actores de la economía social y solidaria y en torno a ferias de compra directo al productor. Este último mecanismo ha tenido un crecimiento enorme en los últimos meses, con un gran número de ferias y cooperativas de consumo que posibilitan el contacto directo entre consumidor y el pequeño productor, quién también sufre las consecuencias de un modelo que lo asfixia.

José Douhart

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