Cultura

2 mayo, 2016

Ciclo Habrá Música: autogestión y compromiso

Ante los resguardos del circuito musical porteño frente a las nuevas propuestas, un grupo de bandas emergentes se juntan y se organizan para crear sus propios espacios y enfrentar los nuevos duros tiempos. Todos los miércoles de mayo y junio en Circe – Fábrica de arte.

Durante los miércoles de mayo y junio bandas de rock, pop, jazz, bolero, folklore y otros estilos desfilarán por el escenario de Circe-Fábrica de Arte (Córdoba 4335, CABA). La variedad de géneros es una de las patas principales del Ciclo Habrá Música que busca diversificar las homogéneas propuestas festivaleras de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante la charla con Notas, Pablo Boyé, guitarrista de Sobreviento, banda que se presenta este miércoles, habló de cómo el actual contexto político afecta a las bandas emergentes y de las dificultades para encontrar espacios que crucen la línea y dejen de lado las gastadas fórmulas que tanto gustan al mercado. La gestión colectiva, según el músico, es la herramienta con la que cuentan.

– ¿Cómo surgió la idea de hacer el Ciclo Habrá Música?

– El ciclo empieza el año pasado como una iniciativa de Sobreviento, la banda a la que pertenezco, para presentar Cielo y Caer, nuestro primer disco. A la vez era la excusa para tocar con otros músicos con los que teníamos ganas de compartir escenarios pero con los que era difícil encontrar espacios, por la diversidad de géneros y estilos.

En esta nueva edición ampliamos el horizonte y convocamos a otros músicos y artistas para la organización del evento. La idea es que se geste desde lo colectivo para que sea un espacio de visibilidad para bandas emergentes manteniendo la idea de la no etiqueta en cuanto a género y estilo. Queremos que exista esa convivencia de estilos diferentes.

– ¿Cuáles son las bandas que participan en esta segunda edición del ciclo?

– En este ciclo van a participar Jorger que es un trío que fusiona rock con el jazz, está Moly que es una joven cantante y compositora que podría encuadrarse dentro de lo que es el rock pop, el Bolerazo que es una banda de boleros con una impronta muy particular y Full Chamba, que combina el pop con cosas de hip hop y rock.

Están Joaquín Sombielle y Heli Moriya, un dúo que mezclan la canción popular con lo que es el jazz fundamentalmente y va a estar Aimé Cantilo, una cantante, compositora y guitarrista que oscila entre el blues, el funk y el rock. Está también Cepa, que es una banda de rock difícil de encasillar que va a estar haciendo un acústico, Micaela Vita y Juan Saraco, cantante y guitarrista de Duratierra, y Santiago Callegari, un compositor y guitarrista que también hace cosas de jazz y rock.

– Hablabas de dificultades para encontrar espacios, ¿cuáles son esas dificultades con las que se encuentra una banda emergente?

– Hay muchas. En particular en el contexto de la Capital Federal hay muchísimos artistas, lo que está buenísimo, pero también hay un circuito bastante complejo en el cual uno se ve todo el tiempo tratando de hacer arreglos que no sean en perjuicio para el músico y que a la vez sean lugares para tocar que estén buenos, que haya buen sonido, que estén en condiciones para el público.

También las dificultades tienen que ver con el hecho de que estamos en un contexto político, económico y social difícil para los músicos y la cultura en general. Ese contexto tiende a que la gente trate en reducir en lo posible el consumo cultural, ese ocio no indispensable, como dicen algunos medios. Entonces eso hace que sea dificultoso crear un espacio para que la gente venga a ver algo con una propuesta distinta a la gran mayoría de festivales.

– ¿Cómo pueden afectar el mercado o la industria a una banda que recién empieza?

– Estamos lejos de eso. Está en otro plano. Al mercado le importa lo que ya viene vendiendo hace un montón de tiempo y sabe que funciona. Tampoco es nuestro plan entrar en ese mercado y empezar a sonar en la radio y tranzar con sellos discográficos. Tiene que ver con una mirada de cómo generar esos espacios.

– ¿Por qué creen que juntándose con otras bandas van a afrontar mejor esas dificultades?

– Porque solos tenemos un techo y a la vez es más difícil sortear todas esas barreras o trabas que venís encontrando. La idea de juntarse y tratar de armar algo colectivo tiene que ver con la posibilidad de sostenerlo entre todos y de no depender de otros en cuanto a lo organizativo.

La otra es tener la suerte o la oportunidad de pegarla solo y hacer tu propia movida, pero creemos que el valor está en que podamos encontrarnos y generar cosas en común. Porque eso nos enriquece en lo artístico pero también en la capacidad organizativa, para armar una fecha, compartir públicos, herramientas, experiencias. La posibilidad de ser nuestros gestores y de ser inteligentes de cuándo, cómo tocar.

– Ustedes insisten en la idea de un ciclo sin etiquetas, ¿a qué se refieren?

– Nos pasa, con el género que hacemos con Sobreviento, que somos una banda de rock pero nos cuesta decir qué tipo de rock hacemos. Y si a veces vamos a una fiesta o a un festival de hard rock somos medios livianos, pero en un ciclo de cantautores somos más pesados. Estamos en los márgenes de algunos géneros y eso hace que no podamos etiquetarnos. Si bien hacemos rock, lo hacemos en un sentido amplio.

La movida festivalera siempre trata de encasillar, como también los ciclos de cantautores o de cualquier estilo de música. Nosotros creemos que está bueno que exista un espacio común donde haya una banda de boleros, otra de pop y otra de rock, donde haya una banda de jazz y después toque un dúo de folklore.

Es también una propuesta de una cierta incomodidad para el que viene a escuchar ¿Por qué después de una banda de bolero tengo que escuchar a otra banda de bolero? ¿Qué pasa si me encuentro con algo que me saca del lugar común y me produce una cierta incomodidad y quizás encuentro algo que no esperaba? O puedo encontrar ese lazo común de por qué hay una banda que hace un género tan distinto a la otra y están compartiendo la misma fecha. Va por ese lado, de sortear esas etiquetas del mercado o los festivales que todos tenemos todo el tiempo.

– Más allá de que son artistas que vienen recorriendo el under de Capital Federal, ¿qué otra cosa los acerca a las otras bandas?

– Hay una mirada común puesta en buscar cosas nuevas. No sé si todos estamos haciendo cosas nuevas, eso no lo podemos saber ahora. Pero sí hay un laburo comprometido con la música, no solamente nos juntamos a ver qué pasa.

Hay una experimentación en distintos niveles, desde lo estético, lo musical, lo sonoro. Hay también como una búsqueda auténtica que tiene que ver con laburo, compromiso y calidad. Lo común está puesto por ahí. No es que hay una cosa en común. Tiene que ver con la manera de encarar el laburo.

Santiago Lecuna – @santirayado

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