Derechos Humanos

22 abril, 2016

Motín en el Instituto de Menores “Manuel Rocca”

El pasado sábado 16 de abril, en horas de la noche, el Centro Socioeducativo de Régimen Cerrado “Manuel Rocca” -también llamado Instituto de Menores- se convirtió, nuevamente, en epicentro de violencia, desesperación y caos.

“Nuestro amo juega al esclavo
de esta tierra que es una herida
que se abre todos los días
a pura muerte, a todo gramo”

El pasado sábado 16 de abril, en horas de la noche, el Centro Socioeducativo de Régimen Cerrado “Manuel Rocca” -también llamado Instituto de Menores- se convirtió, nuevamente, en epicentro de violencia, desesperación y caos.

En cuanto a los hechos es poco lo que aún se conoce. Se presume que el motín comenzó alrededor de las 22 y duro varias horas más. Todo empezó cuando los jóvenes alojados en el sector 4, lograron salir de sus celdas sorteando al personal de seguridad. Una vez libres dentro del Instituto; comenzaron a realizar desmanes.

Adolescentes encerrados, enfrentamiento interno, quema de colchones, libre circulación de cuchillos, alcohol y drogas son algunas de las escenas que se vivieron en el interior del edificio.

En paralelo, en el exterior del edificio se ubicaron efectivos de las fuerzas de seguridad. Al comenzar la mañana del domingo, y luego de 10 horas de frustradas negociaciones, agentes de la Policía Federal y personal del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) ingresaron por la fuerza y recuperaron el control del Centro. En lo inmediato, se clausuró el Rocca, dos jóvenes fueron trasladados al Hospital Álvarez -fuera de peligro- y el resto de los adolescentes reubicados en los Centros de Régimen Cerrado “San Martín”, “Belgrano” y “Agote”.

Para entender lo ocurrido hay que tener en cuenta tres circunstancias, algunas recientes y otras no tanto.

La primera de ellas, simple y fundamental, es que se trata de adolescentes marginados privados de su libertad. El conflicto, la violencia y la tensión, no son más que consecuencias inevitables en toda institución de encierro, donde los jóvenes más vulnerables de la sociedad conviven por varios meses sometidos al control burocratizado del sistema penal juvenil. El cual debido a las internas por el manejo de poder entre el personal de seguridad y las autoridades nacionales complica aún más la situación de los jóvenes y los ubica, literalmente, en el “medio” de la puja.

Asimismo, a pesar de que en el último tiempo mucho se ha avanzado en el reconocimiento de derechos, y en especial en entender a los adolescentes como sujetos de derecho, son pocos los integrantes de la Justicia que actúan en concordancia con el nuevo paradigma. En la mayoría de los casos, el joven es sinónimo de objeto de tutela. Y, ante la falta de opciones y alternativas en la comunidad, la privación de la libertad se convierte en la única vía para materializar el derecho a la educación, la salud y la vivienda. Sumado a esto, la escasa y rudimentaria interacción entre el Poder Judicial, los Ministerios Públicos y el Poder Ejecutivo conlleva a la ineficacia en la defensa y materialización de los derechos de la infancia.

Finalmente, la tercera circunstancia es la actuación de las autoridades de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Nación (SENNAF). Si bien en la últimos años se realizaron avances puntuales en la materia, faltó decisión ejecutiva para lograr la modificación estructural de los dispositivos socioeducativos de la justicia penal juvenil y, aún más allá, repensar la resolución de conflictos en menores de 18 años. La gestión actual agudizó esta crítica al dar de baja el convenio con Proyecto 30 de Madres de Plaza de Mayo -línea fundadora-, que nucleaba a la gran mayoría de los talleres socioeducativos allí dictados. Los cuales, junto a la asistencia a la escuela, constituyen una de las herramientas primordiales para los adolescentes detenidos.

Al analizar el episodio del sábado con los elementos aportados -privación de libertad de adolescentes marginados, justicia penal juvenil burócrata e ineficacia del Poder Ejecutivo- se entiende el por qué de la reacción de los jóvenes. El motín en Centro Rocca no fue un hecho aislado, fue una consecuencia esperable de la actual situación del sistema penal juvenil.

El domingo los jóvenes allí alojados fueron trasladados. Algunos al San Martín, otros al Agote -abierto de urgencia, pues desde la muerte de Diego Borjas en diciembre de 2014 permanecía cerrado- y el resto al Belgrano, destinado sólo para jóvenes de entre 18 a 21 años. Para el futuro se requiere una fuerte autocrítica de todos los actores del sistema penal juvenil; es necesario más interacción entre ellos, embarrarse los zapatos y acompañar a los pibes y pibas. Mientras tanto, cada vez más encierro, cada vez… menos derechos.

Santiago Ferrando Kozicki

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