América Latina

28 marzo, 2016

Argentina se retira de la gestión de Telesur argumentando «pluralidad»

Este domingo se dio a conocer la noticia, a través de declaraciones del ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, que el Estado argentino decidió desvincularse de la señal multiestatal de noticias Telesur. Repudio continental y denuncias de ataques a la libertad de expresión.

Este domingo se dio a conocer la noticia, a través de declaraciones del ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, que el Estado argentino decidió desvincularse de la señal multiestatal de noticias Telesur. Repudio continental y denuncias de ataques a la libertad de expresión.

La primicia la dio el periodista especializado en medios de La Nación, José Crettaz, este 27 de marzo. «El Estado argentino ya no integrará la sociedad propietaria de Telesur, la señal multiestatal de noticias que emite desde Caracas y es manejada por el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro», apuntó el diario.

Lombardi ratificó a La Nación que «acordaron iniciar el trámite correspondiente para dar por finalizada la participación del Estado argentino en Telesur«. Ya en diciembre, el responsable del sistema de Medios y Contenidos Públicos había anticipado que se iba a «revisar» la participación argentina en el canal.

«Nuestro país no tenía ninguna injerencia en los contenidos de la señal ni en su gerenciamiento. Esta determinación va en línea con lo que nos hemos propuesto para los medios públicos en términos de pluralismo y austeridad», añadió el funcionario.

Cabe recordar que inicialmente, la empresa estuvo conformada por cuatro accionistas: el Estado venezolano, con el 51%; Argentina, 20%; Cuba, 19%; y Uruguay, 10%. Esos porcentajes fueron variando con la incorporación de nuevos socios, como Bolivia (2006), Nicaragua y Ecuador (2007). De esta forma, según se publicó en el Boletín Oficial, al 31 de mayo de 2012, Argentina tenía el 14,17% del capital del medio de comunicación.

De acuerdo al convenio de cooperación firmado para la creación de Telesur, la desvinculación de una de las partes debe ser notificada por escrito y por vía diplomática, por lo menos seis meses antes de la fecha de vencimiento. Esa «terminación surtirá efecto a los seis meses contados a partir de la fecha en que la otra parte sea notificada», prevé el convenio.

La salida de la grilla, una iniciativa de Cablevisión

En Argentina, Telesur era una señal de inclusión obligatoria en las grillas de la televisión paga desde la entrada en vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) en 2009 y la resolución 296 de la entonces Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

A pesar de esto, la empresa Cablevisión recién la incluyó en su grilla el 27 de enero de 2014 en el contexto del plan de adecuación del grupo Clarín a la LSCA. No obstante, a partir de la firma del presidente Mauricio Macri del Decreto de Necesidad y Urgencia 267/15, publicado en el Boletín Oficial del 4 de enero de 2016, tanto la AFSCA, como su organismo representativo, el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, fueron disueltos. Con esta acción, la LSCA perdió vigencia.

El 30 de diciembre, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipó la firma de este Decreto, mientras que anunció la elaboración de una nueva norma en su reemplazo, que aún no se presentó. A comienzos de marzo, Cablevisión retiró a Telesur de su grilla.

Por otro lado, y por fuera de la ley audiovisual, Telesur se emite desde 2010 en la plataforma de Televisión Digital Abierta (TDA)  que llega a más del 80% de la población, algo que dejará de ocurrir cuando la desvinculación del Estado argentino se haga efectiva.

Respuesta continental

Al cierre de esta nota, Telesur había publicado un comunicado donde informaba que «estudia respuesta sobre declaraciones de Lombardi». «La multiestatal con sede en Caracas – Venezuela, busca confirmación de las fuentes citadas por La Nación, debido a que no es costumbre de nuestro multimedio replicar información sin ser verificada previamente», añadieron.

Además, informaron que «ante el artículo publicado por el periódico argentino este domingo», la señal ha recibido «múltiples muestras de apoyo de diversas figuras políticas y del público en general, que considera una arbitrariedad del Gobierno del presidente Mauricio Macri la citada medida publicada por La Nación«.

Fernando Vicente Prieto, periodista e integrante del equipo de Comunicación de ALBA movimientos, declaró a Notas que este «es un paso más en el intento por vulnerar los avances en cuanto a la democratización de la comunicación obtenidos en los últimos años por el campo popular».

«Telesur es uno de los pocos medios, sino el único, que informa desde una perspectiva latinoamericana y considera una agenda que no está presente para prácticamente la totalidad de los medios privados que operan en el país», añadió el periodista y denunció además que son los canales privados los que «en este momento están sustentando las políticas de despido y ajuste que promueve el gobierno de Macri»

Prieto informó a Notas que la articulación de movimientos populares a la que pertenece, está trabajando en una declaración conjunta de respaldo a la señal multiestatal, así como también acciones continentales para repudiar esta decisión del Estado Argentino.

«Desde Alba Movimientos consideramos que se trata de un claro avance contra la libertad de expresión, contra el derecho a la información entendido como el derecho de los pueblos a contar con medios de comunicación plurales», apuntó el entrevistado. Y concluyó analizando que esta decisión «es algo que reafirma el camino emprendido en diciembre cuando el gobierno argentino por decreto anuló en la práctica la LSCA, la ley más debatida de la historia argentina que planteó avances en la democratización de los medios y puso límites a la concentración empresaria muy presente en nuestro país».

Los grandes medios contra Telesur

La campaña de difamación contra el canal lationamericano existió desde su fundación. Los principales medios privados del continente comprendieron de entrada los problemas de tener una competencia de tal magnitud. Al día de hoy, todavía La Nación lo señala como «vocero de los los gobiernos populistas que lo financiaron».

El caso no es muy distinto al que sufrió la agencia de noticias cubana Prensa Latina en sus comienzos. Como señaló Rodolfo Walsh en su prólogo de 1969 al libro Los que luchan y los que lloran de Ricardo Masetti, «la guerra desatada contra Prensa Latina invocó el pretexto de que era una agencia oficial. PL era, por supuesto, tan oficial como United Press, Reuters o France Presse: no hay en el mundo una agencia que no responda a los intereses de un Estado nacional, o de un grupo monopolista estrechamente vinculado a ese Estado».

Sin embargo, subrayaba Walsh, «la diferencia consiste en que los países dominantes del mundo occidental prohíben ese lujo a los países dependientes». El gobierno argentino, resolvió aceptar esa prohibición.

Santiago Mayor – @SantiMayor

Foto: RT en Español

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