Derechos Humanos

21 marzo, 2016

La huelga de Villa Constitución contada por los servicios de inteligencia

Cuando el archivo del Departamento de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires pasó a manos de la Comisión Provincial por la Memoria, se inició un trabajo de organización de los documentos. Entre ellos se destaca el legajo que corresponde a la infiltración de la huelga en Villa Constitución en 1975.

Cuando el archivo del Departamento de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) pasó a manos de la Comisión Provincial por la Memoria, se inició un trabajo de organización de los documentos. Entre ellos se destaca el legajo que corresponde a la infiltración de la huelga en Villa Constitución en 1975. A 41 años de esa lucha, Notas reconstruyó la historia a partir del informe de inteligencia.

La represión en Villa Constitución entre marzo y abril de 1975 es considerada la antesala de la dictadura. Y los documentos de la DIPBA lo confirman. Muestran, en primer lugar, que el aparato represivo ya estaba en pleno funcionamiento y, paradójicamente, también son un gran testimonio de la solidaridad que despertó la resistencia.

Carlos Sosa, uno de los sobrevivientes de la represión, contó a Página/12: “Teníamos el dato preciso sobre el operativo y no le dimos bola”. Los trabajadores de Villa Constitución hicieron una asamblea el 19 de marzo para organizar un plan de lucha y pedir que se reabra el matadero municipal. Sosa ahora sabe que “esa asamblea la filmaron, tenían infiltrados elementos de Inteligencia”.

El jueves 20, Isabel Perón declara que las Fuerzas de Seguridad detectaron un “complot subversivo” destinado a paralizar la industria pesada. Sosa recuerda: “Lanzan el operativo con la Federal, la Prefectura, todo coordinado. Y se declara la huelga general en las tres fábricas metalúrgicas de Villa: Acindar, Marathon y Metcon».

Marzo: primeros días del conflicto

El informe está escrito a máquina y con seriedad burocrática. El agente va llenando casilleros con la información que obtiene. Empieza describiendo el conflicto: “Paralización de la industria grande, mediana y pequeña, con grave injerencia de grupos subversivos” y a continuación describe las causas: “A raíz de la denuncia de complot subversivo que se gestaba en la zona del litoral, se producen por intermedio de las FF.SS. numerosas detenciones, disponiendo a su vez el ministro de Trabajo la intervención de la filial sindical de la UOM”.

El informe funciona como un diario, día por día. La primera entrada corresponde al 21 de marzo donde se anota: “Paralización total de la industria y parcial del comercio”. Y se agrega que los “activistas gremiales” convocan a una asamblea general. “Este acto ha sido prohibido -explica- por la vigencia del Estado de Sitio”, pero la asamblea se hace igual.

El 23 de marzo se informa: “Es muerto a tiros por dos hombres y una mujer el Comisario Inspector Telémaco Ojada, subjefe la Policía. Se desarrollan operativos en busca de los asesinos”. Y un día después que “un grupo guerrillero” intentó copar la Jefatura de Policía.

Las tres fábricas siguen paralizadas. El agente describe: «La situación social de la localidad tiene signos anormales, el comercio abre sus puertas a horas más tardías que las acostumbradas y los bancos desempeñan su actividad a puertas cerradas. Los habitantes en general se hallan atemorizados”.

El pulcro detalle del informe olvida registrar una bomba puesta en la puerta del sindicato ferroviario, donde funcionaba el Comité de Solidaridad con los trabajadores detenidos. También oculta el apriete y persecución a los familiares y vecinos que colaboraban con los trabajadores en huelga.

Para el 25 el agente informa que se “está gestando un movimiento unificado de todos los gremios” y dos días después que “fue desalojada por la Policía Provincial la planta de Acindar, habiéndose detenido a cerca de 50 activistas”. Ni una palabra sobre José Alfredo Martínez de Hoz, quien en ese entonces era director de la empresa y se preparaba para ser el ministro de Economía de la dictadura.

Ese mismo año Martínez de Hoz se reuniría con Jorge Rafael Videla para mostrarle su plan económico y muchísimos años más tarde sería procesado por el secuestros y desapariciones de obreros de Acindar. En una conferencia de prensa de 1978, «Joe» declararía: “Las guerras nunca se pelean con guantes blancos. Hemos usado con los terroristas los mismos métodos drásticos que ellos habían empleado”.

Abril: el conflicto se extiende y la solidaridad también

A partir del 3 de abril el informe registra las acciones de solidaridad en la Provincia de Buenos Aires. Se centra en la huelga de que realizan los trabajadores de una metalúrgica en San Justo. Mientras tanto, “elementos subversivos pertenecientes a la ORPO (Organización Revolucionaria Poder Obrero) coparon la radioemisora de Villa Constitución lanzando una proclama subversiva”.

Se convoca en La Matanza a una manifestación para el 4 de abril, pero las Fuerzas Federales “impiden la realización de la concentración” y detienen a decenas de manifestantes. En los días siguientes diferentes organizaciones sociales y partidos políticos realizan actos de apoyo a la huelga. En Capital Federal se registra “un atentado con explosivos contra depósitos de la firma Acindar”.

El informe se detiene en abril aunque la huelga duró 59 días. No menciona en ningún lugar a los 30 trabajadores asesinados. Tampoco precisa los traslados de los 300 presos. Lo que sí muestra el informe, en sus más de 30 páginas, son los comunicados de todo el arco político revolucionario de la época. El Partido Socialista de los Trabajadores pide la libertad de los presos y la devolución de la sección de la UOM intervenida, el Ejército Revolucionario del Pueblo grita: “Viva la lucha popular de Villa Constitución”, la Coordinadora Estudiantil Antirepresiva pedía: “Por un 1° de Mayo obrero y combativo”.

Los escribas de la Inteligencia también guardaron las copias de las resoluciones que iba tomando el Comité de Lucha. En una de ellas se dejaba constancia: “Son interminables las adhesiones de gremios e instituciones que nos hacen llegar su solidaridad y apoyo concreto”. Esos lazos de fraternidad en la clase trabajadora serían uno de los objetivos principales de la dictadura cívico-militar que iniciaría 11 meses después.

Juan Mattio – @juanmattio

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