América Latina

15 enero, 2016

Guatemala tiene un nuevo presidente

Jimmy Morales asumió como nuevo presidente de la República de Guatemala. Se trata del décimo jefe de Estado constitucional desde que en 1986 se iniciara el período democrático en el país.

Jimmy Morales asumió como nuevo presidente de la República de Guatemala. Se trata del décimo jefe de Estado constitucional desde que en 1986 se iniciara el período democrático en el país.

Conocido por una larga trayectoria en la comedia televisiva, el primer mandatario guatemalteco tuvo una corta incursión por la política que derivó en el sorpresivo triunfo en las elecciones presidenciales de 2015.

El nuevo presidente asume en un complicado escenario, con escándalos de corrupción que salpican a las principales autoridades ejecutivas (recordemos que el ex presidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidente Roxana Baldetti, están encarcelados por los casos de defraudación aduanera conocidos como “La Línea”). El conocimiento de los hechos de corrupción había provocado en 2015 masivas movilizaciones, reclamando la renuncia de los principales funcionarios del Estado.

La desigualdad económica como matriz

Guatemala es el reflejo de la enorme desigualdad derivada de la estructura económica: es el país de América Latina y el Caribe con mayor índice de desnutrición crónica infantil; la situación deficitaria del sistema de salud reclama una reforma financiera y legal; y finalmente, el sistema educativo opera como un eslabón más de la cadena de desigualdades, con carencias en la formación docente y falta de inversiones en infraestructura.

Uno de los escollos de la administración es el sistema tributario, que posee la menor carga de América Latina. El sistema impositivo del Estado está sostenido por una clase media en detrimento de los sectores más concentrados de la economía nacional, que gozan de privilegios y exenciones millonarias aun cuando duplicaron su riqueza en los últimos años.

Otro problema central para los países de Centroamérica es el fenómeno de las migraciones, fuertemente subordinado a la política de Estados Unidos, que la concibe bajo la rúbrica de asuntos de seguridad nacional. En ocasión de la presencia del vicepresidente norteamericano, Joe Biden, el nuevo mandatario guatemalteco aprovechó para solicitar el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para los migrantes de su país.

Sin embargo, cabe resaltar que en el discurso de asunción, Morales no habló de desigualdad social ni detalló cómo resolver los problemas mencionados. Mucho menos hubo una mención al modelo económico, ni una referencia a los problemas estructurales. De hecho, el gabinete exhibe un fuerte componente empresarial y la presencia de funcionarios del ex mandatario Pérez Molina, lo que desalienta cualquier esperanza de modificaciones en la estructura económica.

La polémica por los derechos humanos

El discurso de asunción de Morales fue llamativo por el pedido de unidad a toda la población guatemalteca, en lo que se consideró como un guiño a los sectores militares denunciados recientemente por crímenes de lesa humanidad.

El pasado 6 de enero, la Fiscal General, Thelma Ariadna, sorpresivamente emitió una orden de captura contra militares retirados acusados de estar involucrados en crímenes de lesa humanidad cometidos en la guerra de contrainsurgencia durante la década de 1980. Finalmente 14 ex militares fueron apresados por el Ministerio Público, que incluyó el pedido de cese de inmunidades de Edgar Ovalle, electo diputado y brazo derecho de Jimmy Morales.

El encarcelamiento de los ex militares desató la polémica en el país. Días antes de la jura de Morales, el jefe del Estado Mayor de la Defensa y número dos del Ejército, Alfredo Sosa Díaz, acudió ante la Corte de Constitucionalidad para reclamar la eliminación del artículo 8 de la Ley de Reconciliación Nacional. Dicho artículo impide, ante una eventual amnistía a delitos políticos, la impunidad en casos de genocidio, desaparición forzada y crímenes de lesa humanidad por convenios internacionales y estándares éticos humanos.

Guatemala representa uno de los casos paradigmáticos del terrorismo de Estado. La lucha interna en dicho país se encarnizó tras el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua en 1979, cuando el gobierno de Lucas García se propuso arrasar con la base social de la guerrilla, tanto rural como urbana, lo cual condujo a la matanza de poblaciones enteras y el exilio de alrededor de un millón de personas.

Algunos analistas consideran que en Guatemala aun no se recupera el sentido de lo colectivo, resquebrajado por la guerra interna y por una democracia que aún no superó el mote de transición. Lo que finalmente reduce la democracia al voto electoral. Esto explicaría, en parte, la contradicción entre una ciudadanía movilizada que votó contrael  viejo sistema político y la persistencia de un entramado de alianzas en el gobierno de Jimmy Morales, ligado a servicios de inteligencia heredados del ex presidente Pérez Molina, viejos militares y sectores económicos concentrados.

Diego Rach – @tre393

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