Nacionales

12 enero, 2016

Corrientes: crece el río Paraná y se esperan más inundaciones

Luego de la crecida del Río Uruguay, Paraguay y Paraná permanecen evacuadas y autoevacuadas casi 40 mil personas en Chaco, Santa Fe, Formosa, Corrientes y Entre Ríos. Por la crecida del Río Paraná, más de 400 familias siguen fuera de sus hogares en Corrientes, principalmente en las ciudades de Goya y Perugorría.

Luego de la crecida del Río Uruguay, Paraguay y Paraná permanecen evacuadas y autoevacuadas casi 40 mil personas en Chaco, Santa Fe, Formosa, Corrientes y Entre Ríos. Por la crecida del Río Paraná, más de 400 familias siguen fuera de sus hogares en Corrientes, principalmente en las ciudades de Goya y Perugorría, y allí el nivel del río se mantiene estable, aunque en un rango de evacuación. También la inundación alcanza las ciudades de Paso de la Patria e Itatí.

“Hace más de un mes estamos viviendo con agua en nuestras casas, ahora nos llega a las rodillas”, comenta una vecina del Barrio Quinta Ferrer, en la ciudad de Corrientes, mientras recorre un camino alternativo para llegar a las familias que están atrapadas por las aguas del Paraná.

La problemática de las inundaciones en el litoral argentino afecta año a año a miles de familias, casi siempre las más humildes, que ven como recrudece la embestida de las aguas de forma cada vez más reiterada y con un Estado cada vez menos presente. Además, las reiteradas lluvias y las crecientes cada vez más emergentes que provocan las inundaciones están ligadas al modelo productivo. La situación tiende a empeorar, y no alcanza con planes de contingencia y reposición de colchones.

“Hace falta una situación estructural para que las familias no tengamos que sufrir cada vez más seguido la crecida del río que es nuestra fuente de trabajo”, apunta Julio, vecino del barrio la Tosquera.

En Corrientes, a orillas del Río Paraná, las casas bajo el agua y los botes navegando entre las calles se han vuelto una postal lamentable durante los meses de verano. Aun así, las soluciones por parte del Estado provincial y municipal son insuficientes o inexistentes ante la situación de “emergencia climática”.

Desde el 23 de diciembre son varias las familias que viven con el agua dentro de sus casas, expuestos a enfermedades y sin posibilidades de trabajar. “Hace más de un mes estamos viviendo con agua en nuestras casas, ahora nos llega a las rodillas. Hubo una semana entre las fiestas que bajó un poco y después de una fuerte tormenta volvió a subir. Tenemos dos piezas que alternamos y ahí alzamos todo, ahí también dormimos. En una de esas piezas duerme mi hijo con la mujer y mi hija con dos hijos, en la otra pieza duermo con mi marido y dos hijos”, dijo Isabel.

Este año se suma una nueva problemática: no son pocos los niños y niñas que tuvieron que pasar noches internados por beber el agua corriente. “Los caños están pinchados y bajo agua”, dice María mientras muestra el lavarropas que compró hace sólo dos meses con mucho esfuerzo y ya no sirve más. “Nadie del gobierno se acercó a decirnos qué hacer. Nuestros hijos tienen erupciones en el cuerpo, diarrea”, expresa Viviana del barrio Itatí.

Las familias evacuadas en escuelas, capillas y salones de usos múltiples que funcionan como refugios son mínimas en comparación a las que por distintos motivos no pueden abandonar sus hogares. La mayoría de estas familias vive de fabricar ladrillos, son carreros o malloneros.

“El agua tapó nuestro patio, y no estamos pudiendo trabajar, toda la producción está bajo agua; los vecinos no pueden salir con los carros porque las calles están totalmente tapadas por el agua”, expresa tristemente un ladrillero del barrio Quinta Ferrer.

El panorama no es alentador ya que los puertos superiores continúan en etapa de crecimiento. No obstante, por el momento no aumentó el número de evacuados. El Río Paraná, en el hidrómetro de Corrientes, registró el lunes 11 de enero a la noche una altura de 7,46 metros estacionado. Sin embargo, Paso de la Patria marcó 7,77 metros en crecimiento y también en ascenso en Itatí con 7,64 metros. Esto indica que en la capital correntina el máximo de crecida se espera para el fin de semana. “Mi nena de tres años cada vez que llueve se descompone del miedo de que el agua siga subiendo”, comenta María con preocupación por el pronóstico de lluvia en los próximos días.

En los barrios ribereños, las familias que fueron evacuadas en diciembre, siguen fuera de sus casas. Las zonas con más complicaciones son los barrios Itatí, Quinta Ferré, Sol de Mayo, Punta Taitalo, La Tosquera, Río Paraná, Galván, Caridi y Virgen de los Dolores, entre otros. Muchas no se han ido por preocupación de perder lo poco que consiguieron trabajando, exponiéndose todo el tiempo a las crecidas y las enfermedades que eso genera.

El municipio difunde que está asistiendo a las familias pero “eso no está sucediendo, mi bebé tiene sarpullido en el cuerpo y lo único que tengo para darle es ibuprofeno para calmarle el dolor; acá nunca vinieron del municipio a ver cómo estábamos y qué necesitamos”, comenta Sandra, del barrio la Tosquera, mientras intenta dormir el bebé.

En muchos de los lugares donde los vecinos se niegan a abandonar sus hogares, “no se puede cruzar para ir a las casas, el camino está cortado y tienen que pedir a los vecinos que le dejen pasar por sus terrenos para llegar a sus hogares. El agua llega a las rodillas”, relata Rita Verón, del barrio Quinta Ferré, quien junto a vecinos autoconvocados acercó donaciones.

Como esta, hay distintas iniciativas de vecinos autoconvocados y organizaciones sociales para asistir a las familias afectadas. “En estos días haremos asambleas vecinales para reclamar al gobierno que mejore la situación en los barrios para que no tengamos que sufrir con cada crecida del río y con las lluvias”, explica Damián del grupo de vecinos autoconvocados que está asistiendo a los barrios desde el 24 de diciembre. Además están acercando a los vecinos recomendaciones sobre medidas preventivas, como consumir agua y alimentos seguros, prestar atención a las condiciones higiénico-sanitarias, y estar atentos a enfermedades relacionadas.

“El agua se va a ir, pero a nosotros nos queda toda la basura”, apunta Delgado, vecino del barrio Itatí, mientras el agua cubre sus rodillas. Para los próximos días se espera que siga subiendo el río. Y también la realización de asambleas vecinales para exigir mejoras estructurales a las instituciones responsables, para que esto no siga pasando.

Constanza Aceto, desde Corrientes

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