Nacionales

8 enero, 2016

«Las medidas contra el nacrotráfico tienen mucho que ver con lo que hizo Uribe en Colombia»

El periodista y diputado provincial de Santa Fe, Carlos del Frade, dialogó con Radio Sur para analizar la fuga de los tres detenidos en la cárcel de General Alvear. Su mirada sobre el nacrotráfico y un análisis que va más allá de esta persecución televisada.

El periodista y diputado provincial de Santa Fe, Carlos del Frade, dialogó con Radio Sur para analizar la fuga de los tres detenidos en la cárcel de General Alvear. Su mirada sobre el nacrotráfico y un análisis que va más allá de esta persecución televisada.

– ¿Hay preocupación en Santa Fe por la búsqueda de los tres prófugos de la cárcel de General Alvear?

– Hay mucha más expectativa que preocupación. La realidad es que la gente de las grandes ciudades de la provincia (Santa Fe, Rosario, Rafaela) sigue el caso más como si fuera una novela o un reality que otra cosa. Igualmente la preocupación está en las localidades donde los propios jefes comunales salieron a advertir a la población que no se mueva de sus casas. No obstante, no se ve un clima de preocupación generalizado.

– A través de los medios se puede ver un gran despliegue de fuerzas de seguridad y está la promesa que hizo el presidente Mauricio Macri desde Mar del Plata de «ir contra el narcotráfico a fondo».

– Si, a mi esas cuestiones me resultan muy interesantes de analizar porque me parece que las medidas que se están tomando tienen mucho que ver con lo que hizo Álvaro Uribe en Colombia a partir de 2002 cuando se desarrolló el llamado «Plan Colombia». Fue una inversión que hizo EEUU en ese país con el objetivo cacareado, dicho por los medios, de «combatir al narcotráfico» y hoy Colombia -14 años después- sigue siendo el primer exportador de cocaína de América hacia Europa.

En realidad lo que se generó fue una gran inversión para reprimir a la muchachada joven, en los barrios, para que hicieran negocios los narcos por un lado y después la explotación de la flora original para las grandes multinacionales de medicamentos por el otro.

Estas cuestiones son muy interesantes tenerlas en cuenta. Álvaro Uribe volvió a la Argentina el año pasado, justamente para dar unos seminarios de parte del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para generar esta plataforma, esta matriz ideológica, esta coordinación de las fuerzas, la participación en los territorios provinciales de fuerzas nacionales.

Hoy en Santa Fe lo que está pasando es que no se está pudiendo coordinar nada. Hay muchos celos. Hay mucha preocupación por saber si realmente los que están hoy a cargo de las fuerzas tanto provinciales como nacionales buscan acabar con el delito a mostrarse para la tribuna.

– Que todo este caso sea tan televisado, donde se muestran permanentemente policías en distintos lugares, surge la pregunta de hasta qué punto eso es real o una puesta en escena que distrae de otros problemas.

– A mi me da la sensación de que a esta altura -por lo que estuve charlando con muchas personas- la permanencia con vida de estos tres muchachos no le conviene a prácticamente ningún sector político de la Argentina.

Pero más allá de esa cuestión, que puede tener un desenlace fatal, lo que hay que analizar es que el negocio de la efedrina es internacional. Que fue producto de las legislaciones que aplicaron en su momento EEUU, Canadá y México y que pusieron a la Argentina como importadora y proveedora de efedrina a partir de 2006 cuando México declaró la negativa y la clausura de la importación de esa droga. Justamente para abastecer a los carteles mexicanos en la fabricación de metanfetamina.

Así que este negocio está mucho más allá de estos muchachos y de los tres asesinados en General Rodríguez en 2008. Esto tiene que ver con las causas que ya están tramitándose en la justicia federal de Buenos Aires y Rosario desde hace años donde se repiten los nombres y donde hay cosas que no se investigaron como funcionarios aduaneros, judiciales, de Prefectura, de Gendarmería, fábricas de medicamentos, importadores farmacéuticos.

Toda esa gente sigue con su negocio. Por eso esta anécdota tremenda que se está viviendo por televisión es, fundamentalmente, gente que va a ser desplazada del negocio pero el negocio sigue porque es multinacional.

– ¿Habló el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz?

– Lifschitz por ahora no habló. Habló el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, un hombre que viene del radicalismo, muy bien intencionado que en su momento denunció fuertemente al narcotráfico marcándole la cancha a la Federal y fundamentalmente a la Gendarmería que quería echar a los policías provinciales de la propia provincia.

Pullero salió a decir que eso era imposible porque tenían que darle protección a la gente de esas localidades que ustedes ahora están viendo en los canales de televisión.

Así que ahí se ve la total falta de coordinación que, me da la sensación, es absolutamente funcional a cualquier tipo de negocio ilegal sea el nacrotráfico, el lavado de dinero, la trata de personas. Eso se está poniendo de manifiesto hoy en la provincia.

– Se están ofreciendo dos millones y medio de recompensa para los tres fugados ¿qué opinión te merece eso?

– Imagino que en este momento la desesperación por encontrarlos y agarrarlos ha generado este tipo de cosas. Se demuestra así la ausencia de eso que llaman «inteligencia» de las fuerzas de seguridad. Porque si eso pasa con estos tipos, imaginémonos con los delincuentes de guante blanco que manejan millones de dólares.

 

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