América Latina

8 enero, 2016

Brasil: «El conservadurismo del Congreso sólo puede ser derrotado por la movilización popular»

Por Bruno Pavan y José Coutinho Júnior. Los diputados Jandira Feghali (PCdoB), Wadih Damous (PT) e Ivan Valente (PSOL) analizan el escenario político brasilero, el proceso de impeachment y las maniobras de Eduardo Cunha para permanecer en la Presidencia de la Cámara de Diputados.

Por Bruno Pavan y José Coutinho Júnior*. Los diputados Jandira Feghali (PCdoB), Wadih Damous (PT) e Ivan Valente (PSOL) analizan el escenario político brasilero, el proceso de impeachment y las maniobras de Eduardo Cunha para permanecer en la Presidencia de la Cámara de Diputados.

El escenario político brasilero y los hechos diarios del Congreso Nacional han superado cualquier trama de novela. Impeachment, maniobras políticas, aliados que se vuelven enemigos, y viceversa, están cotidianamente en las noticias. Para analizar la coyuntura actual, Brasil de Fato entrevistó a tres diputados que se oponen a los retrocesos del Congreso: Ivan Valente (PSOL), Jandira Feghali (PCdoB) y Wadih Damous (PT).

Los tres creen que la presencia de Eduardo Cunha (PMDB) en la Presidencia de la Cámara de Diputados avergüenza al país, que el proceso de impeachment (juicio político) abierto por él es un acto oportunista y que, para resistir las medidas conservadoras en el parlamento, es necesario que haya presión de los movimientos populares en las calles.

– ¿Cómo evalúan los procesos actuales en la Cámara, como el pedido de impeachment a Dilma Rousseff y las maniobras de Cunha en la Comisión de Ética?

Ivan Valente: – Las maniobras de Cunha tienden a llegar a un límite que causa un gran impacto en la opinión pública. Es una figura que no puede permanecer al frente de una de las cámaras, aún más luego de ser acusado de corrupción explícita. En relación al impeachment, existe un clima de crear una mayoría en la Cámara para apoyar la renuncia de la presidente. La pulverización de la base aliada al gobierno puede generar una inestabilidad muy grande, se no hay movilizaciones fuertes en las calles.

Jandira Feghali: – El proceso en curso es una vergüenza para el Parlamento, desconoce la Constitución y golpea el Estado Democrático de Derecho. Asistimos a una intento de, sin ningún fundamento, avanzar con el impeachment, sin el proceso previsto por la Constitución y por la ley. Es, verdaderamente, un golpe. Sobre el Consejo de Ética, es inmoral lo que está ocurriendo. Un golpe dentro de otro golpe. Maniobra detrás de maniobra para alejar, interrumpir o dificultar los trabajos del cuerpo colegiado. Es inaceptable.

Wadih Damous: -Tanto en relación con el impeachment como en la presentación contra el presidente de la Cámara en el Consejo de Ética, Eduardo Cunha hace maniobras, se bula de la Nación, pisotea la Constitución, desconoce la reglamentación interna. El diputado no reúne ninguna condición moral ni jurídica de permanecer al frente de la Cámara.

El impeachment es un proceso que integra una tentativa de golpe de Estado, no ya en los moldes clásicos del pasado, sino ahora en una nueva modalidad de golpe parlamentar, teniendo en cuenta que no hay ningún motivo para su procesamiento.

– El año 2015 estuvo repleto de propuestas conservadoras y quita de derechos por parte de la Cámara. ¿Cómo revertir esta situación?

Ivan: – La pauta conservadora en la economía tuvo el apoyo del gobierno con el ajuste fiscal. La tercerización paso en la Cámara y, en el campo de los derechos civiles y democráticos, tuvimos una ofensiva muy fuerte de sectores conservadores. Esas pautas revelan la base de sustento que da energía a Cunha, la fidelidad que aún tiene en la Cámara después de tantas denuncias y desgastes. Esa composición del Congreso es muy de derecha y no hubo por parte del gobierno el objetivo de formar una contra-presión en las calles para enfrentar esas bancas.

Jandira: – Cuando analizamos la composición de la Cámara de Diputados, en esta nueva legislatura, ya esperábamos dificultades. Una mayoría conservadora tomó el lugar de sectores representativos de la sociedad, que quedaron sub-representados.

Pero incluso así, no imaginábamos que la situación llegaría a este punto. Para combatir este descompás entre representantes y representados es necesario, en primer lugar, disputar posiciones y divulgar ampliamente las arbitrariedades y los prejuicios que esas pautas encierran.

Muchos resultados nefastos que pasaron por la Cámara consiguieron ser revertidos por el Senado Federal, como fue el caso de la votación de la financiación de las campañas. El camino es éste, resistir, ganar apoyo para una pauta más avanzada y denunciar las tentativas de retroceso.

Damous: – Eso sólo va a revertirse con el tiempo. Algunos proyectos fueron aprobados, otros no, y tenemos que continuar trabajando para que no sean aprobados. Todo eso es el legado maldito de Eduardo Cunha: pautas bombas, proyectos que agreden los derechos y garantías individuales. Es una herencia maldita.

– ¿Qué pueden hacer los diputados de izquierda frente a ese conservadurismo creciente en la Cámara?

Ivan: – Hemos hecho un enfrentamiento directo en el proceso de casación de Cunha. Su debilitamiento fue lo que permitió enfriar el impeachment. Pero la insatisfacción social continúa. Lo que nosotros podemos hacer es resistir, pero precisamos del apoyo de los movimientos sociales y populares, porque en el parlamento la correlación de fuerzas es extremadamente desfavorable. Basta ver sólo lo que está ocurriendo en el Consejo de Ética de la Cámara. Hasta los medios de comunicación conservadores han mostrado de lo que es capaz de hacer Cunha.

Jandira: – Tenemos que trabajar unidos en el Parlamento y junto al pueblo, en las calles. Ocupar los espacios públicos con movimientos sociales, sindicatos y sociedad civil no organizada es fundamental para denunciar los intentos de retroceso y concientizar a la población sobre esos riesgos. Cuando existe esta movilización y la sociedad se manifiesta, vemos una posibilidad efectiva de combatir los ataques a los derechos ya conquistados.

Damous: – Nosotros hemos resistido y tomado una serie de actitudes, como denuncias en la Cámara y en la sociedad. Pero tenemos un margen muy estrecho porque hay una gran articulación conservadora en Brasil, comenzando por los grandes medios, pasando por el parlamento y por Eduardo Cunha. Nuestro papel es de resistencia y de intentar parar esos proyectos pero, muchas veces, no lo conseguimos por la amplia mayoría que ellos tienen.

– ¿Qué impacto tiene este tipo de actuación de la Cámara para la sociedad y la forma en la que es vista la política?

Ivan: – Hay un desgaste global del parlamento brasilero con el mantenimiento de Eduardo Cunha. Se transformó en un villano nacional pero, al mismo tiempo, es útil a la derecha por causa del impeachment. Él se benefició de las vacilaciones del PT y del oportunismo de la derecha, lo que le dio algo de sobre-vida.

Jandira: – Tiene un impacto muy negativo, porque la actitud de algunos contamina a todos. No es raro escuchar frases como “son todos ladrones”, “la política es cosa de gente corrupta”. Esto es lamentable, porque la política es un instrumento de la democracia, una herramienta de transformación social. La imagen del golpismo evidente, del “vale todo”, sólo interesa a los que no toleran el régimen democrático. El Parlamento no es ni puede ser así. Es necesario revalorizar la política, las personas precisan ver en la política un camino para la superación de problemas, dificultades sociales, de mejora de la vida del ciudadano.

Damous: – Eso sin dudas, compromete la visión del Congreso en la sociedad. Tengo la certeza de que si hiciéramos una investigación de cómo la sociedad evalúa el parlamento, el resultado va a ser el peor posible. Claro que hay otros problemas y la política nunca estuvo bien vista en Brasil, pero Cunha llevó eso a niveles nunca vistos. Su permanencia en la Presidencia de la Cámara está volviéndose un escándalo internacional.

– ¿Cuál es el papel de la sociedad y los movimientos populares organizados en este escenario? Que se debe hacer fuera del Congreso para enfrentar un golpe institucional y la quita de derechos?

Ivan: – El papel de los movimientos sociales progresistas y de izquierda es avanzar contra el ajuste fiscal, contra Cunha, las tercerizaciones, las privatizaciones. El papel de esos movimientos es vital para frenar cualquier ofensiva de la derecha. Y es importante que sea un movimiento voluminoso, para sensibilizar a amplias camadas de la sociedad. No alcanza con decir que grandes entidades están en al calle, sino mostrar una real capacidad de movilización. Eso tendría un impacto importantísimo en el rumbo del Congreso y en la coyuntura nacional, impidiendo ese oportunismo político.

Jandira: – El PCdoB defiende una amplia movilización contra los golpes en curso. Golpe institucional, golpe contra los derechos, golpe contra la tolerancia y contra la ciudadanía. Tenemos que ocupar las calles y las redes para hacer frente a la militancia del odio y, poco a poco, hacer prevalecer una pauta orientada al desarrollo económico y social.

Damous: La sociedad civil tiene que entender que no puede dejarse contaminar por el veneno de los grandes medios, que acaba moldeando consciencias, y entender que sin democracia no estamos en el camino correcto para los cambios. Por más que no guste el gobierno o que se piense que el gobierno es malo, lo que está en juego hoy es la legalidad.

* Artículo publicado originalmente en Brasil de Fato. Traducción: Natacha Guala

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