Medio Oriente

5 enero, 2016

Vuelve la violencia a la frontera entre Líbano e Israel

Este lunes, la frontera entre El Líbano e Israel fue lugar de una nueva escalada de violencia, en uno de los periodos más convulsos que atraviesa la región. Fuerzas israelíes bombardearon localidades civiles en busca de posiciones usadas por miembros de Hezbollah, en represalia a una emboscada que combatientes de su brazo armado tendieron ese mismo día contra una patrulla militar israelí.

Este lunes, la frontera entre El Líbano e Israel fue lugar de una nueva escalada de violencia, en uno de los periodos más convulsos que atraviesa la región. Fuerzas israelíes bombardearon localidades civiles en busca de posiciones usadas por miembros de Hezbollah, en represalia a una emboscada que combatientes de su brazo armado tendieron ese mismo día contra una patrulla militar israelí.

Este episodio es el último eslabón de una cadena de golpes y contragolpes que la organización político militar y las fuerzas armadas israelíes han protagonizado desde el mismo final de la guerra que los enfrentó en 2006, expresando el inestable y siempre volátil equilibrio sobre el que ambos bandos miden mutuamente sus fuerzas.

Semilla de discordia

El ataque del lunes tuvo como escenario la disputada región conocida como las “Granjas de Sheeba”, territorio libanés ocupado militarmente por Israel desde que su ejército se retirara del resto del país en el año 2000. Sin embargo, el ataque también se deduce como una represalia que el grupo se ha tomado por el asesinato de uno de sus comandantes, Samir Kuntar, durante un bombardeo de la aviación israelí contra el vecindario en el que se encontraba alojado en Damasco, capital de la vecina Siria.

Para la inteligencia israelí, Kuntar jugaba un rol clave en establecer y consolidar las bases logísticas y de cuadros militares para abrir un nuevo frente en los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967, que ha sido escena de incontables enfrentamientos. Sentenciado a estar preso de por vida tras encabezar un ataque en una localidad israelí en el año 1979, Kuntar fue liberado en 2008 como parte de un intercambio de prisioneros entre Israel y Hezbollah, pasando entonces a formar parte de las filas del grupo como un comandante de renombre.

Desde su posición, Hezbollah ha sostenido que en tanto Israel no se retire de las Granjas de Sheeba, considerara que su enfrentamiento con Tel Aviv por “garantizar la total liberación del Líbano” no habrá cesado.

La persistencia de Israel en mantener la ocupación de estos territorios en su frontera norte se enmarca en la creación de zonas de contención ante posibles amenazas, permitiéndose establecer bases desde donde presionar a sus rivales regionales siempre que el Estado israelí perciba que el status quo cambie en formas que no le favorezcan.

Israel ha manifestado en reiterados ocasiones la intención de anexar estos territorios y ha sostenido una política de colonización condenada en reiteradas ocasiones por organismos internacionales.

El fuego vecino

Hezbollah ha reconocido públicamente su participación en la guerra civil siria desde el año 2013, interviniendo a favor del gobierno encabezado por Bashar al Assad, a menudo volcando la balanza a favor de las fuerzas gubernamentales en batallas claves a lo largo del país. El mismo secretario general del movimiento, Sayyed Hassan Nasrallah, ha proclamado que la presencia del grupo en Siria busca contener la expansión de este conflicto al mismo Líbano, lo cual amenazaría la integridad misma de este país asentada en un delicado equilibrio entre sus diferentes comunidades religiosas.

El fortalecimiento de sus actividades, en coordinación con fuerzas especiales iraníes, es leído desde las cúpulas israelíes como una peligrosa alteración de un equilibrio de fuerzas en la región que hasta ahora les favorecía. Este conflicto en silencio, con dimensiones de una verdadera guerra fría regional, se ha encontrado detrás de incidentes anteriores.

Una sucesión de eventos similares se desencadenó en enero de 2015, cuando un helicóptero israelí atacó a un vehículo que transportaba a seis miembros del grupo y a un general iraní perteneciente a las fuerzas de elite de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Este grupo de oficiales, al tiempo que prestaban asesoría a las fuerzas gubernamentales sirias, se encontraba planificando las mismas tareas que fueron encomendadas luego a Kuntar. Poco más de una semana después, una patrulla israelí fue atacada en el mismo territorio donde tuvo lugar el incidente de este lunes.

Israel no cesa de ver en la actividad de Hezbollah una potencial punta de lanza que debe ser anulada en el hipotético caso de un conflicto mayor con Irán. A su vez, percibe en la posible caída del gobierno sirio encabezado por Bashar al Assad un golpe desestabilizador para la capacidad de acción del grupo, como para la influencia regional de Teherán. Por estas razones es que ha prestado también apoyo logístico a algunas de las facciones armadas opositoras sirias que operan sobre la frontera sirio-israelí.

En un escenario regional de alta volatilidad, donde cada actor político y militar hace sentir su peso en pos de mantener o modificar (según sea el caso) a su favor el equilibrio de fuerzas actual, hasta un incidente aparentemente menor puede devenir en una espiral de violencia.

Julián Aguirre – @julianlomje

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