Mundo Gremial

23 diciembre, 2015

Papá Noel también trabaja en carro

Luego de jornadas de vacunación y entregas de libretas sanitarias, los carreros se reunieron para comentar su problemática a los vecinos y vecinas platenses, con el fin de despejar inquietudes y romper mitos sobre el trabajo cartonero y la tracción a sangre.

Luego de jornadas de vacunación y entregas de libretas sanitarias, los carreros se reunieron para comentar su problemática a los vecinos y vecinas platenses, con el fin de despejar inquietudes y romper mitos sobre el trabajo cartonero y la tracción a sangre.

“Por un navidad carrera”, dice un pasacalles que cuelga de dos carros desde el cordón de la Plaza Moreno, frente al municipio platense. En cada esquina de la zona, hay una remera azul que referencia a los cartoneros encolumnados en la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores (FACyR). Reparten volantes y hablan con vecinos y vecinas de la ciudad para comentarles la problemática y hacer eco de sus consignas: “Trabajar en carro no es delito”, “sin inclusión social no hay reciclado” y “si nos tocan a uno nos tocan a todos”.

Pastor, carrero de Villa Montoro, es el primero en estacionar su carro. Su caballo es uno de los más hermosos y gordos, con largas chuzas que se mueven con el leve viento de la primera mañana. Al bajar prende el primer Melbour y entabla conversación con los demás integrantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) La Plata, que ordenan volantes, ceban los primeros mates y organizan metódicamente la jornada. Al rato empiezan a llegar carreros de Altos de San Lorenzo, del barrio el Mercadito y San Carlos, y estacionan sus carros en fila india.

Victor y Pastor cubren el semáforo de 12 y 53, mientras que Rodrigo y Elena se ocupan del semáforo de 12 y 54. Le comunican a los vecinos y vecinas de la ciudad el problema de ser denunciados y perseguidos cotidianamente por las sociedades protectoras de animales, bajo la bandera del bienestar animal y la no tracción a sangre, quitándoles el caballo y dejándolos con el carro varados en el medio de la ciudad.

“Si a nosotros nos sacan el caballo no nos queda otra fuente de ingreso en nuestra casa y muchas veces nos pasa que no terminamos de pagar un caballo que ya nos lo sacan las sociedades protectoras en complicidad con la policía”, cuenta Federico, carrero de Altos de San Lorenzo, mientras reparte volantes de la FACyR en la esquina de 12 y 53.

Elena tiene 73 años y se mete entre los autos con una facilidad increíble. No hay persona que no le acepte el volante o que zafe de bajar el vidrio. Puede que al conductor le enternezcan los ojos celestes y el cabello blanco de esa mujer, o todo lo contrario: también tiene una lengua filosa a la hora de hablar que, por diversas razones, logra hacerse escuchar. “Para nosotros es muy importante porque queremos que nos dejen laburar, queremos pedirle que deroguen la ordenanza municipal para poder trabajar tranquilos. Y queremos que el pueblo se entere lo que estamos haciendo”, dice la mujer más conocida por ‘la loca Elena’, histórica referente cartonera de la ciudad.

Una mujer de pelo lacio y ojos claros, que lleva de tiro una enorme valija, se acerca a los carreros y comenta que los caballos allí presentes están mal herrados, flacos, enfermos, sobrepasados de sol y que no se puede llevar a cabo el trabajo del reciclado con los caballos en esas condiciones. “Están bien alimentados y bien herrados”, responde en tono cordial un integrante del MTE La Plata, y agrega que realizan cursos de herrado y vacunación en los barrios. Tampoco están sobrepasados de sol, es temprano aún y el calor no ataca de una manera estrepitosa. De todas maneras, los caballos toman agua de un balde que Victor llena cada tanto.

Luego de un rato de discusión, la mujer, que dijo haber trabajado en una asociación para la Defensa del Animal, finaliza la charla con muestras de apoyo hacia los carreros y se olvidó, al parecer, que por momentos valoró más la vida del caballo que la de un ser humano. Tomó su enorme valija y cruzó a la vereda de enfrente a esperar los colectivos que trasladan pasajeros hacia Aeroparque.

“Hoy gracias a la Federación tenemos las libretas, los veterinarios que nos curan los animales. Esto es necesario para nosotros”, cuenta Federico, quien ya recibió la libreta para su caballo el domingo 13, junto a los demás carreros de Altos de San Lorenzo. Sin ir más lejos, el día domingo se llevó a cabo una jornada de vacunación en Villa Montoro. Allí un grupo de veterinarios se ocupó de la desparacitación y el cuidado de los animales, a la vez que a los carreros se les otorgó un carnet de afiliados a la FACyR, que intenta ser una muestra de que son trabajadores que no maltratan a sus caballos, que les dan los cuidados básicos y necesarios para su bienestar y que además tienen una libreta sanitaria.

“Es una manera de identificar a aquellos que salen a trabajar y sacarlos de esa bolsa en la que se los mete, de que todos los carreros maltratan a sus caballos, o que salen a robar”, comenta Lautaro Tombesi, integrante del MTE La Plata.

Por una navidad carrera

Los carreros y carreras no quieren motos, según cuentan en la ronda mientras gira un mate dulce para pasar el hambre. Para manejar una moto es necesario un registro y para conseguirlo hace falta rendir un examen. Para sorpresa de muchos, una gran parte de los carreros no sabe leer ni escribir.

“Hay 1500 caballos en la ciudad de La Plata, si cambiamos esa cantidad por 1500 motos va a ser una situación caótica. Además, la moto tiene costos que no tiene el caballo, por eso nosotros no es que nos aferramos al trabajo en carro, por ahora lo defendemos porque es el único medio por el cual los compañeros pueden salir a trabajar”, expresa Rodrigo Bernales, integrante del MTE La Plata, en alusión a la nota publicada en el diario El Día sobre el canje de motos por caballos para erradicar la tracción a sangre en la capital bonaerense.

Pasadas las diez y media de la mañana, la segunda tanda de panfletos se terminó y los carreros deben emprender la vuelta. Hace tres horas que los caballos están en actividad y tienen que descansar. Federico, sincero y emotivo, se despide y deja su carta para la navidad carrera: “Que todo aquel que no tenga un trabajo estable, la pueda pasar bien y que sus chicos tengan lo que necesiten. Ahora a esperar un nuevo año y si todo está peor habrá que organizarse y volver a esta plaza por lo nuestro”.

Federico sube al carro con sus dos hijas y su esposa Paula y el caballo arranca al trote y desde la plaza se ve como flamea la bandera de la FACyR que cuelga de su carro.

Marcos Lede Mendoza, desde La Plata – @pichulede1

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