Cultura

16 diciembre, 2015

El miércoles se queda corto: Luminaris

En Notas – Periodismo Popular entendemos que, en los tiempos que corren, no siempre se dispone de dos horas para ver una buena obra cinematográfica. Por eso te acercamos, semana a semana, los mejores cortometrajes al alcance de un click. Hoy: Luminaris, de Juan Pablo Zaramella.

En Notas Periodismo Popular entendemos que, en los tiempos que corren, no siempre se dispone de dos horas para ver una buena obra cinematográfica. La realidad es que no hace falta tanto tiempo para ver qué historias tienen para contar realizadores de todo el mundo y por eso te acercamos, semana a semana, los mejores cortometrajes al alcance de un click. Hoy: Luminaris, de Juan Pablo Zaramella.

La luz en el cine es, como en toda área de la vida (humana y no tanto) una parte fundamental del proceso técnico. Sin embargo, en Luminaris de Juan Pablo Zaramella, este componente esencial de toda forma viviente que tenga lugar en nuestro planeta, cobra un sentido creativo bastante peculiar (y, sin dudas, bello).

Todas las mañanas las personas que componen la historia de este cortometraje se levantan y ponen en marcha su rutina. Se preparan el desayuno, se ponen sus trajes y emprenden el camino a sus trabajos en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, lo fundamental de esta comunidad es que la luz, más allá de sus funciones habituales como lo son la iluminación y la razón de la fotosíntesis, tiene un factor magnético que empuja las acciones tanto de personas como de artefactos. Como un engranaje gigante, cada rayo de luz empuja físicamente a las personas a través de las calles y avenidas. En ese mundo tiene lugar nuestro protagonista, quien trabaja en una fábrica de bombillas eléctricas junto a una bella operaria, aunque el hombre tiene ambiciones mucho más grandes que las que lo atan a su tarea.

Zaramella comenzó a darle forma a este corto en la residencia creativa que tuvo la oportunidad de tomar en Francia en el año 2008. La técnica que tiñe todo el trabajo y lo hace tan particular y poderoso visualmente se llama pixilation y generalmente se realiza con muñecos y maquetas. Sin embargo, y con todo el esfuerzo que conlleva, el director logró llevarlo a cabo con personas y en locaciones reales por lo que el tiempo de rodaje se extendió por casi dos años. Cada escena que vemos fue rodada toma a toma y cuadro a cuadro por separado (pensemos que un segundo se compone de 24 a 30 cuadros).

El protagonista de nuestro corto está decidido a dar con una fórmula que lo llevará a potenciar ese trabajo casi robótico que lo tiene atado a su banquillo en la fábrica de bombitas. Para hacerlo debe eludir la mirada de su jefe y lograr que su compañera de cadena de montaje no lo descubra, a pesar de estar más concentrada que él en la tarea. De la casa al trabajo y del trabajo a casa es la consigna que parece acatar nuestro héroe mientras estudia las fórmulas.

El cortometraje no pasó desapercibido. Además de numerosas menciones en festivales y exhibiciones alrededor del mundo, esta obra que tiene como inspiración principal el tango Lluvia de estrellas de Osmar Maderna fue nominado a los Óscar en la categoría Mejor Cortometraje Animado en 2011.

Ivan Soler – @vansoler

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