Batalla de Ideas

2 diciembre, 2015

Shock o el arte de sentirse gobierno sin serlo aún

Por Juan Manuel Erazo. Los vaivenes programáticos durante la campaña y las respuestas evasivas/alegres ante preguntas claves para la agenda política, generan un clima de incertidumbre para todos aquellos que se preguntan cómo serán los primeros días de Macri en el gobierno.

Por Juan Manuel Erazo. Los vaivenes programáticos durante la campaña y las respuestas evasivas/alegres ante preguntas claves para la agenda política, generan un clima de incertidumbre para todos aquellos que se pregunten cómo serán los primeros días de Macri en el gobierno.

Observando el turbulento contexto regional e internacional, la conformación tecnócrata empresarial de lo que será el próximo Gabinete de Ministros, la sed revanchista de los sectores más conservadores (La Nación y su polémico editorial son un claro ejemplo) y la fuerte presión de los grupos económicos concentrados, podemos especular que las medidas a tomar por el próximo gobierno no auguran beneficios para los sectores populares, quizá todo lo contrario.

Ahora bien, partiendo de esta especulación (casi certeza), la pregunta es ¿cómo se implementaran esas medidas? Considerando el resultado escueto en las elecciones (menos de 700 mil votos de diferencia), una mayoría opositora en el Congreso (centralmente del FPV) y ciertos pisos de conciencia en la clase trabajadora para no aceptar un ajuste en términos estrictos, podemos suponer que la aplicación de medidas políticas y económicas regresivas va a estar marcada por cierto “gradualismo”.

No obstante, como decía Maquiavelo (y en Cambiemos hay varios seguidores) algunas medidas impopulares se deben aplicar al principio del mandato para ir a los papeles lo antes posible. La versión marketinera del siglo XXI sería lo que Clarín ya denominó “un shock” de medidas. En palabras de Marcos Peña, futuro Jefe de Gabinete, «va a ser impresionante, los diarios no van a saber qué información poner primero en la tapa». Quizá pongan las que quieran y como quieran. Quizá sin ser gobierno, el macrismo ya está aplicando su política de shock.

Shock político

La agenda política de Mauricio Macri tiene anotada varios puntos que parecen ser determinantes para el presidente electo. Por un lado, propone “modernizar” el Estado, es decir, llevarlo hacia una nueva versión de república, gerencial y despolitizada. Para esto plantea la creación de un nuevo Ministerio de Modernización de la Nación, con Andrés Ibarra a la cabeza. Este habla de “Capital Humano” en vez de trabajadores estatales o de “Ciudad inteligente” en vez de urbanización.

Además, Patricia Bullrich y Eugenio Burzaco ya trabajan en la creación de una agencia federal contra el crimen organizado con eje en el combate del “narcotráfico”, ese enemigo abstracto que para los sectores más conservadores se materializa en las villas y no en los palacetes del Nordelta. Al decir del periodista Carlos Del Frade, el narcotráfico es como una copa invertida, se descubre por abajo y se encubre por arriba.

Sumada a estas dos, son cientas las transformaciones (quien dice, regresiones) que el macrismo quiere generar en materia de legislación y estructura estatal. Para esto es necesario que el kirchnerismo deje de gobernar desde ahora. Así se dieron los pedidos de renuncia de Alejandra Gils Carbó como procuradora general de la Nación y de Alejandro Vanoli a la cabeza del Banco Central con el argumento de que son “militantes” y no funcionarios.

Así se dio también el pedido de cerrar las sesiones ordinarias del Congreso hasta que asuma el nuevo gobierno, algo que Cambiemos (en alianza con el Frente Renovador y Progresistas) no pudo lograr en la práctica, ya que el FPV garantizó el quórum con Claudio Lozano, Víctor De Gennaro, Antonio Riestra (UP), Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Pablo López (FIT), Victoria Donda (Libres del Sur) y Alcira Argumedo (Proyecto Sur). Por ahora el camino de “cesantear” al kirchnerismo antes del 10 de diciembre no estaría dando sus frutos, por el contrario le da más aire y más prensa.

Shock económico

Apertura comercial, disminución del Estado, endeudamiento externo y reducción salarial. Esa es la receta a seguir por los economistas de la nueva gestión, los empresarios al poder. Como un perro que ve a su amo acercarse con el plato de huesos, los mercados ya babean y sin esperar un segundo saltan y atacan: los bienes de consumo masivo e insumos intermedios registraron alzas del 10% al 40% en las últimas dos semanas.

El shock inflacionario provocado por las medidas adelantadas por Macri y sus economistas (megadevaluación, tarifazo y eliminación de retenciones), busca como chivo expiatorio al actual Gobierno Nacional. ¿Tendrá éste alguna responsabilidad? Quizá haber permitido que en 12 años de gestión el sueño de una burguesía nacional comprometida culmine en la pesadilla de ver a los mercados aun envalentonados. Tal vez no haber avanzado en reformas estructurales que limiten el poder de los grupos económicos concentrados.

Mientras tanto, los medios hegemónicos disfrazan la problemática con notas que hacen eje en la cara que tendría que estar en el próximo billete de 500 pesos, sin preguntarnos por qué en un futuro no muy lejano vamos a necesitar un billete de ese valor. A pesar de que el perro ataca el plato, el amo lo acaricia, y le promete más comida.

Shock internacional

El triunfo del macrismo en Argentina es la gran oportunidad que tiene el imperialismo norteamericano de reconfigurar el mapa regional a favor de sus intereses. Esto explica por qué Mauricio Macri pide tan fervientemente aplicar la cláusula democrática a Venezuela y marginarla del Mercosur.

Por el contrario, no denuncia la situación social en México donde las fuerzas de seguridad del Estado en conjunto con grupos paramilitares asesinan periodistas y estudiantes casi cotidianamente, o la represión a los campesinos en Paraguay donde gobierna su socio y magnate Horacio Cartes.

«El Mercosur tiene que avanzar en los convenios con la Unión Europea y converger para una alianza con el Pacífico y aumentar el intercambio en general», plantea como esquema. Allí la idea de soberanía y las propuesta del ALBA que levanta Venezuela, no cuajan. Y fiel a su política, lo que el macrismo no puede embellecer de amarillo, lo excluye.

El canciller español, García Margallo, ya se reunió con el presidente electo y habló de llevar la «relación al nivel que siempre se tuvo». Hollande (quien bombardea Siria de manera indiscriminada) felicitó a Macri y se comprometió a «profundizar» el vínculo bilateral. Es que Mauricio Macri ya tiene su posición internacional marcada desde antes de mirar el mapa mundi: ya sabe que hay que mirar hacia el norte. Y agachar la cabeza.

Al igual que en la terapia de shock, estamos antes una inducción deliberada de ataques con el fin de lograr una reacción imprevista de apaciguamiento del paciente, o en este caso de los sectores populares. Son tantos golpes, tan seguidos, que pueden parecer invisibles. Pero allí están.

@juanchivasco

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