Nacionales

25 noviembre, 2015

Comenzó la transición

Este martes la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, recibió a su sucesor, Mauricio Macri en Olivos. Mientras, los diputados opositores pidieron congelar el Congreso hasta el 10 de diciembre y el Pro boceta sus gabinetes de Nación y Provincia, en un panorama incierto respecto de sus aliados radicales. Sobre tiempos y decisiones.

Este martes la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, recibió a su sucesor, Mauricio Macri en Olivos. Mientras, los diputados opositores pidieron congelar el Congreso hasta el 10 de diciembre y el PRO boceta sus gabinetes de Nación y Provincia, en un panorama incierto respecto de sus aliados radicales. Sobre tiempos y decisiones.

Dieciocho días separan la segunda vuelta electoral del día de asunción del próximo presidente de la Nación. Casi un mes más de la primera vuelta, en la que se definió no sólo quiénes irían al ballotage y en qué condiciones, sino también la gobernación de la provincia más importante del país, Buenos Aires.

El tiempo podrá ser relativo. Mucho, poco. Suficiente o escaso. Pero lo que es seguro es que, en términos políticos subjetivos, para el PRO y el Frente para la Victoria (FpV) cada día pasado y por venir hasta el 10 de diciembre es intenso.

A apenas 72 horas de conocerse el nombre del próximo presidente de la Nación, las incógnitas acerca de cómo una fuerza política con arraigo casi exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires y en algunas fundaciones podría completar la cantidad de puestos clave tanto en el país como en Provincia y sin descuidar su bastión porteño, se empiezan a despejar. Un dato no menor es que el centenario partido que le sirvió de catapulta al conjunto del territorio argentino, la Unión Cívica Radical (UCR), y que especulaba con un real retorno al poder, se vio desplazada.

Usada y descartada dirán unos. Con sorna, otros opinarán que sus fracasadas experiencias como furgón de cola de proyectos ajenos (recordar a Julio Cobos) o el recuerdo aún latente del helicóptero de Fernando De La Rúa, no los motivó lo suficiente a aceptar a cualquier precio formar parte orgánica del gobierno nacional. Lo cierto es que, públicamente, Ernesto Sanz, armador clave del frente Cambiemos por la UCR, adujo motivos personales y un alejamiento de la política para explicar por qué no aceptaría cargos en Nación.

El martes, luego de la decisión de Sanz, radicales y macristas constituyeron una mesa de negociación para analizar el futuro de la alianza. Por los primeros, tomaron la batuta el ex vicepresidente de Cristina Fernández, Cobos, y el gobernador electo de Jujuy, Gerardo Morales.

Puertas adentro y cerradas, se dio la repartija de cuadros del PRO. Allí estuvieron Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Marcos Peña, jefe de campaña del primero. Si bien no están los tres gabinetes definidos en detalle, ya se dieron a conocer algunos de los nombres que ocuparán ministerios y puestos clave.

Una de las primeras en confirmarse fue Susana Malcorra que irá a Cancillería. Actualmente es jefa de Gabinete de Naciones Unidas -nombrada en 2012 por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon- y años atrás ejerció cargos jerárquicos en importantes empresas del sector privado como IBM (1979 -1993) y Telecom (1993 – 2002), donde aplicó el ajuste impulsado por la Alianza en 2001 y despidió a 400 trabajadores. Su rol no será menor, ya que Macri preanunció cambios de peso en las relaciones internacionales que incluyen un fuerte distanciamiento de Venezuela y acercamiento a Estados Unidos.

Quien dirigió la campaña del “cambio” y hombre de confianza de Macri, Marcos Peña será el jefe de Gabinete. A su vez, el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi será “ascendido” a Nación para desplazar a Tristán Bauer al comando de los medios públicos nacionales, aunque, legalmente, su mandato termina en 2017.

Además, un viejo conocido que viene de llevar adelante la cartera de Educación en la Ciudad desde 2009, Esteban Bullrich, ocupará el mismo puesto pero a nivel nacional y se confirmó que uno de los funcionarios de segunda línea de la educación porteña, Alejandro Finocchiaro (actual subsecretario de Políticas Educativas y de Carrera Docente del ministerio de Educación de la CABA), será titular a nivel provincial bajo el comando de María Eugenia Vidal.

Pablo Clusellas será otro de los funcionarios que pasará de la Ciudad a la Nación en el mismo puesto: será el próximo secretario de Legal y Técnica, en reemplazo del que acompañara en la fórmula presidencial a Daniel Scioli, Carlos Zannini.

En Provincia, además de Finnochiaro, hay otros nombres confirmados y varios medios coinciden en que el PRO hará una apuesta por la Provincia destinando personajes de peso allí.  El primero es Cristian Ritondo, que se hará cargo de la desafiante cartera de Seguridad. También Federico Salvai, jefe de gabinete en el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad desde 2008 hasta 2011, posteriormente secretario de Desarrollo Ciudadano y, desde 2013, legislador, migrará hacia la provincia como uno de los pesos pesados de Vidal: será el ministro de Gobierno, para coordinar el área política y de comunicación.

Desde el PRO anunciaron que crearán un nuevo ministerio de Coordinación y Control de Gestión, en el que estará al frente a Roberto Gigante, actual jefe de gabinete del ministro de Hacienda porteño Néstor Grindetti.

Edgardo Cenzón, actual ministro de Espacio Público de la Ciudad, pasará a ocupar otra nueva cartera, de Infraestructura, Transporte y Servicios Públicos, mientras que Santiago López Medrano, actual subsecretario porteño de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, será el nuevo ministro de Desarrollo Social bonaerense.

Desde el riñón de Rodríguez Larreta salió el próximo presidente del Banco Provincia: Juan Curuchet, actual vicepresidente del Banco Ciudad. De la misma entidad financiera será extraído Hernán Lacunza, actual gerente General que pasará a ser ministro de Economía de la Provincia.

El resto de los ministerios nacionales y provinciales son, al cierre de esta nota, aún producto de “trascendidos” e informaciones en off a distintos medios sin confirmación y quedará para futuros análisis un perfil detallado de sus historias y propuestas de gobierno.

Larreta, al menos públicamente, calla y otorga. En la Ciudad no hay transición y el aparato de gestión macrista tiene ocho años funcionando, con lo cual es de esperarse que la mayoría de los cuadros dirigentes salgan de allí. Qué tan resentida quedará su estructura de gobierno es algo que está por verse.

Mientras acomodan sus tableros, los integrantes del futuro bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados ya solicitaron que se suspenda la sesión especial convocada por el oficialismo para el jueves, cuyo tema central es la creación de Yacimientos Carboníferos Fiscales como Sociedad del Estado y de alguna forma intentan frenar toda iniciativa del FpV hasta el 10 de diciembre en el Congreso.

Tres días después de ser electo, el futuro presidente fue a Olivos y le dio a Clarín otra tapa deseada: “Cristina rechazó colaborar con Macri para la transición”. El miércoles, Vidal se reunirá con Scioli para ordenar la transición bonaerense.

Los días corren y los casilleros a llenar cada vez son menos. Empresarios, miembros de fundaciones, economistas de larga data en la historia reciente argentina, funcionarios porteños, algunos radicales y hasta ex candidatos y aliados de Sergio Massa, todos esperan con el teléfono abierto las 24 horas del día. Tic tac. El 10 de diciembre está a la vuelta de la esquina.

Julia de Titto – @julitadt

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