Europa

16 noviembre, 2015

Francia conmocionada

A pocas horas de los sangrientos atentados que transcurrieron en la noche parisina, cualquier análisis sobre las causas o implicancias profundas de los ataques sería imprudente. Sin embargo, incluso sin que ni siquiera se tenga una cifra exacta de víctimas fatales, ya existen numerosas repercusiones de lo acontecido por parte de los medios y la clase política francesa.

A pocas horas de los sangrientos atentados que transcurrieron en la noche parisina, cualquier análisis sobre las causas o implicancias profundas de los ataques sería imprudente. Sin embargo, incluso sin que ni siquiera se tenga una cifra exacta de víctimas fatales, ya existen numerosas repercusiones de lo acontecido por parte de los medios y la clase política francesa.

“Sin precedentes”

Tales fueron las palabras del presidente François Hollande en su primera declaración apenas pasada la medianoche. De hecho se trata de la serie de atentados más brutal en toda Europa luego del ataque del 11-M en Madrid que dejo 194 muertos. Frente a la excepcionalidad de la situación, el gobierno francés decretó en la madrugada misma el Estado de Urgencia (análogo al Estado de Sitio argentino) y anunció un endurecimiento de los controles fronterizos.

El Estado de Urgencia implica, además de la movilización del ejército, la prohibición de todo tipo de manifestación en la vía pública, la posibilidad de designar zonas de no circulación y por supuesto la baja de restricciones para las detenciones por parte de la policía. La figura del Estado de Urgencia, a pesar de que surge de una ley votada en 1955, tiene muy poco historial de uso en Francia. Sólo se aplicó durante la guerra de Argelia y en una ocasión en 2005, cuando fue decretado por el entonces presidente Chirac frente a las revueltas en los suburbios parisinos.

Reivindicación

Poco antes del mediodía del sábado apareció en los medios franceses el comunicado de la organización Estado Islámico adjudicándose los ataques. En un texto de pocos párrafos, este grupo reivindica el ataque contra “la capital de la perversión y la abominación” y lo establece como una respuesta a las incursiones militares de Francia en Medio Oriente.

Las fuerzas de seguridad francesas trabajan para identificar la red que planificó el atentado y colaboran con ellos sus pares de los países vecinos, a fin de rastrear los movimientos de la organización jihadista en Europa en los últimos días.

Desde Medio Oriente, llegó también un comunicado del gobierno sirio de Bashar Al Assad donde se repudia enérgicamente los atentados al mismo tiempo que señala que “las políticas erróneas de Francia, contribuyeron a la expansión del terrorismo”.

Según el gobierno sirio, este ataque no puede disociarse del ocurrido hace algunos días en Beirut y llama a “la unidad de todos los esfuerzos internacionales para combatir este flagelo”.

Repercusiones y contexto político

Todas las fuerzas políticas en sus respectivos comunicados y declaraciones se apresuraron a expresar sus condolencias hacia los familiares de las víctimas de este hecho inédito en la historia de la Francia de post-guerra.

Por parte del oficialismo, François Hollande brindó algunas palabras donde anunció la “movilización de todas las fuerzas de la república” con el fin de apresar a los implicados en estos hechos. En la declaración del sábado por la mañana, ya con un numero de víctimas mucho más elevado, adjudicó el ataque al Estado Islámico y afirmó: “Francia ha sido agredida de modo cobarde, vergonzoso y violento, y no tendrá piedad con los terroristas”.

Por su parte Nicolás Sarkozy, referente del partido de derecha opositor a Hollande, UMP, expresó su apoyo a “todas las decisiones que van en el sentido de un refuerzo drástico de las medidas de seguridad”. Además, sentó posición para los debates que se vienen en los próximos días, afirmando: “Nuestra política exterior debe aceptar el hecho de que estamos en guerra”.

El partido de extrema derecha Front National (FN) se expreso pasado el mediodía a través de un comunicado leído por su principal dirigente Marine Le Pen. En el mismo el FN saluda los controles fronterizos, pero aclara que deben ser establecidos definitivamente. En consonancia con sus criticas habituales a las políticas de libre circulación del espacio Schengen, Le Pen afirmó: “Sin control de las fronteras no hay ni protección ni seguridad posibles”.

Cabe recordar que estos ataques ocurren en un contexto donde los debates en torno a la crisis migratoria y la política exterior francesa en Medio Oriente ocupan buena parte de la escena mediática. El gobierno del Partido Socialista en las últimas semanas se había mostrado muy crítico de las incursiones militares de Rusia en Siria, por considerar que se trata de una maniobra de defensa y protección al gobierno de Al Assad. En los tribunales de París se desarrolla desde hace algunos meses una investigación en torno a los presuntos ataques perpetuados por el gobierno sirio contra la población civil y en ese marco Francia se ubica como el país más reticente a considerar a Al Assad como un posible aliado para la resolución del conflicto sirio.

Desde los diferentes partidos opositores al gobierno, la opinión en torno a la situación siria se muestra más comprensiva hacia la política encabezada por Rusia. Desde la UMP, insisten en que Francia no puede aislarse y que Rusia debe ser un interlocutor válido para resolver el conflicto. De hecho, Sarkozy se reunió con Vladimir Putin poco después de comenzados los ataques de la fuerza aérea rusa. Muchos referentes del gobierno denunciaron este encuentro como una “diplomacia paralela”.

Pero no solamente por derecha surgen cuestionamientos, la izquierda también se muestra crítica de la política exterior del gobierno francés. El referente del Parti de Gauche (Partido de izquierda), Jean-Luc Mélenchon, se expresó disconforme con el seguidismo del gobierno a la política exterior de Obama y había declarado: “El objetivo no puede ser derrocar a Al Assad a cualquier costo”.

Por su parte, la extrema derecha también se posiciona desde una denuncia severa de la política exterior, enfatizando la laxitud con la cual se afrontan las expresiones islámicas radicales, atacando la política de recepción de inmigrantes promovida por Merkel y Hollande y denunciando una “ideología ‘inmigracionista’ delirante”.

Los buenos números en la encuestas para el Front National de cara a las elecciones regionales, que tendrán lugar el primer domingo de diciembre, dan cuenta de que existe recepción social para el discurso islamofóbico y derechista del partido de Le Pen.

El contexto político francés, sumado los horrorosos episodios del viernes, hace pensar que estos debates seguirán siendo el centro de la vida social y mediática del país.

Manuel Tangorra, desde Toulouse

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