Batalla de Ideas

5 noviembre, 2015

Vargas Llosa: el anti-peronista macrista

Por Lucas Villasenin. Los abanderados de la ofensiva intelectual de la derecha en América Latina son Mario Vargas Llosa, Fernando Henrique Cardoso y Andrés Oppenheimer. Los tres han salido a celebrar fervientemente el resultado obtenido por Cambiemos en Argentina como la punta de lanza para terminar con el «populismo» en el continente.

Por Lucas Villasenin. En el mes de mayo un editorial del Financial Times titulaba: «Los rebeldes latinoamericanos giran hacia el pragmatismo» y analizaba las medidas tomadas por los gobiernos de Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador. En aquélla ocasión el diario La Nación en su editorial se atrevía a responderle: «¿Cuánto de real tiene la aparente ‘conversión’ del populismo?, se pregunta el Financial Times. Nada. Se trata de un presunto cambio de rumbo sin convicción ideológica, forzado por circunstancias a las cuales nos han conducido los mismos gobiernos populistas».

Desde el diario conservador se remarcaba que no había que confiar en ellos en lo más mínimo y que el pragmatismo y populismo al ir de la mano conducen al fracaso. En los hechos, el editorial era una crítica a los grupos empresariales aliados a esos gobiernos.

El dato a resaltar es la «falta de convicción ideológica» atribuida a los gobiernos «populistas» que solo buscarían «perpetuarse en el poder» como si ese «populismo» no tuviera ninguna convicción de fondo y fuera puro oportunismo. Se trataba de «ir por todo» pues ni siquiera había ideas sólidas con las cuales confrontar.

El reciente resultado electoral en Argentina acelera los tiempos de los debates. Tres son los hechos cruciales que habrá en lo que queda del 2015 en América Latina. El primero y más inmediato es el posible triunfo (o no) de Mauricio Macri en Argentina. El segundo tiene lugar en Venezuela con la elección de diputados para la Asamblea Nacional el 6 de diciembre. Y el tercero, que será una consecuencia directa de los dos anteriores, tiene que ver con el devenir del gobierno de Dilma Rousseff en Brasil agobiado por los ataques derechistas.

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Una ofensiva reaccionaria y neoliberal

Los abanderados de la ofensiva intelectual de la derecha en América Latina son Mario Vargas Llosa, Fernando Henrique Cardoso y Andrés Oppenheimer. Los tres han salido a celebrar fervientemente el resultado obtenido por Cambiemos en Argentina como la punta de lanza para terminar con el «populismo» en el continente.

Vargas Llosa fue quien mejor expresó las consecuencias retrógradas de lo que implicaría un triunfo de Macri en el ballotage. En su reciente nota Una esperanza para la Argentina -publicada el último lunes en La Nación– el Premio Nobel de Literatura señala que los recientes resultados electorales «han abierto la posibilidad de que el país que fue algo así como el faro de América Latina salga de la decadencia económica y política en que está hundido desde hace más de medio siglo y recupere el dinamismo y la creatividad que hicieron de él, en el pasado, un país del primer mundo».

El intelectual peruano hace elogios de esa Argentina a la que luego llama «república oligárquica» que era defectuosa y elitista pero mejor que lo que vino después. ¿Será aquella Argentina de los pactos comerciales con Gran Bretaña que subordinaban a la economía nacional la que nos encauzara cómo «faro de América Latina»? ¿en Argentina no se conquistaron derechos sociales luego de aquellos gobiernos oligárquicos que permitan ser reivindicados? ¿o será aquella Argentina sin libertades democráticas en dónde se aplicaba el fraude patriótico de dónde debemos partir para conquistar los derechos que aún están pendientes?

Para Vargas Llosa la oportunidad para los argentinos y las argentinas estaría en que con Macri hay una «alternativa al peronismo» que vendría a ser «el sistema que ha conducido al empobrecimiento y al populismo más caótico y retardatario al país más culto y con mayores recursos de América latina». Quizás, el frustrado candidato a presidente de Perú en 1990, no esté enterado de los vínculos del candidato de Cambiemos desde el primer día que «entró en política» con los sectores de derecha de aquél «sistema».

¿Estará al tanto de la relación de la familia Macri y sus empresas con el menemismo? ¿Sabrá del apoyo del ex-presidente -también «peronista»- Eduardo Duhalde a su candidatura en el 2003 y actualmente? ¿Cuánto conocerá sobre rol que juegan figuras como Cristian Ritondo que le permitieron al macrismo el acceso al aparato del «peronismo» en la Capital Federal y que ahora apuesta a ganarlo en la provincia de Buenos Aires?

Para el colmo de la hipocresía Varga Llosa, quien reconoce que el peronismo es una «entelequia indescifrable», parece tener la certeza de que el mismo es comparable con los casos del nazismo en Alemania y el fascismo en Italia. En Argentina tendríamos la enfermedad de que a la vez de ser uno de «los países más cultos» habríamos caído en la enfermedad de las «ideologías populistas y totalitarias». Según él, los golpes militares y las dictaduras ayudaron a mantener viva esa «ilusión peronista».

El manual pseudo-liberal e intelectualista no lo lleva jamás a preguntarse ni qué es el peronismo para la mayoría del pueblo argentino ni porque se lo reivindica ante las dictaduras. La zonzera de Vargas Llosa no es un ataque al peronismo sino no podría defender consecuentemente a Macri.

Este bombardeo es un ataque al pueblo argentino que encuentra en el imaginario del peronismo muchas de las conquistas que la ideología de Vargas Llosa promete pero jamás ha cumplido en nuestro país y en el continente.

Hay que ganar la batalla de ideas

En Argentina la lucha por la democracia y las libertades civiles no las dieron quienes llamaron a terminar con el «estatismo» que él propone. La lucha por esas banderas tuvieron en su vanguardia a muchos peronistas que dieron la vida en las calles, en las fábricas y en las universidades.

En el imaginario popular no se reivindica al peronismo solo por ser un partido político o por sus formas de gobierno que han cambiado a lo largo de la historia. La mayoría del pueblo argentino -se reivindique o no peronista- está a favor de los derechos sociales conquistados en el primer gobierno de Juan Perón y que el Partido Justicialista acompañado por empresarios como Macri e inspirados en la ideología neoliberal de Vargas Llosa han destrozado en la década de 1990.

Del otro lado de la trinchera el filósofo brasilero Emir Sader en su artículo titulado La crisis del pensamiento crítico latinoamericano sostiene que hay una «relativa ausencia de la intelectualidad crítica» en este momento de duros enfrentamientos políticos en el continente. Acertadamente señala que «queda un amplio marco de argumentos y de propuestas a ser asumidos por la intelectualidad de izquierda» para enfrentar a las nuevas fisonomías de la derecha. Sader sostiene que «el que pierde la batalla de las ideas está destinado a la derrota política. No merecemos perder ni la una ni la otra».

Sí algunos dirigentes políticos de estos procesos latinoamericanos han cometido el error de generar las condiciones para que «el cambio» y «la libertad» queden del lado de Macri, no menos han hecho muchos intelectuales progresistas para que Vargas Llosa pueda seguir apropiándose de aquellas ideas. Esta batalla lejos del pesimismo derrotista tiene muchos combates pendientes pero no puede ignorar que si los deseos de Vargas Llosa, Oppenheimer o Cardoso se concretan en los próximos meses estaremos en peores condiciones para darla. Derrotar a las ideas neoliberales y conservadoras en las urnas se trasforma así en una necesidad inmediata.

@villaseninl

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