Mundo Gremial

5 noviembre, 2015

Sobreseyeron a dirigentes de ATILRA Rosario en causa por el asesinato de Héctor Cornejo

La justicia de la provincia de Santa Fe declaró el sobreseimiento para Víctor Vega y Edgardo Barbero, referentes de la seccional Rosario de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), ahora disuelta, en la causa por el asesinato de Héctor Cornejo.

La justicia de la provincia de Santa Fe declaró el sobreseimiento para Víctor Vega y Edgardo Barbero, referentes de la seccional Rosario de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), ahora disuelta, en la causa por el asesinato de Héctor Cornejo.

Ambos estaban procesados por “homicidio y lesiones en riña” y por “tenencia y portación de armas de guerra”, a partir de los sucesos ocurridos en diciembre de 2008 cuando desde la comisión nacional de ATILRA enviaron a una patota a reprimir a la seccional local.

Desde la fiscalía de la causa explicaron el viernes 23 de octubre que no existían los elementos suficientes para determinar que los acusados hubiesen incurrido en las acciones por las que se les inició la causa judicial.

Además de Víctor Vega y Barbero, la medida implica a Ángel Tardini, trabajador lácteo; Raúl Cazón, quien estuvo seis meses detenido y había ido al acto frente a la sede gremial con una de las organizaciones solidarias; y Carlos Ghioldi, militante mercantil que estaba en la concentración.

La muerte de Cornejo ocurrió cuando se produjo el desembarco de ATILRA en la ciudad durante un acto de repudio a la conducción nacional del gremio por la represión de los trabajadores de SanCor llevada a cabo el 27 de noviembre, mientras estaban dentro de la empresa.

En esa ocasión aproximadamente 300 personas lideradas por Héctor Ponce, secretario general del gremio, ingresaron en la planta de la industria de lácteos y reprimieron a los obreros que conformaban la comisión interna.

El grupo nacional que fue parte del conflicto desatado el 3 de diciembre de 2008 estaba compuesto por barras bravas y trabajadores que buscaban silenciar las críticas que propinaban desde Rosario. Se trató de cerca de 900 personas que armadas con palos, piedras y armas de fuego se enfrentaron al grupo local con las fuerzas de seguridad como espectadoras.

Todo acabó con un saldo de varios heridos y con la muerte de Héctor Cornejo, tesorero de ATILRA Córdoba.

La defensa de la causa fue llevada adelante por los abogados Federico Garat y Antonio Ramos. El homicidio de Cornejo quedó sin juicio, por falta de pruebas y en medio de un proceso judicial muy cuestionado, iniciado por la jueza María Luisa Pérez Vara. En el mismo, por ejemplo, nunca se citó a declarar a los dirigentes de ATILRA Nacional, ni a los barrabravas identificados como parte de la patota que llegó a Rosario aquel 3 de diciembre.

En tanto, la causa por las agresiones del 27 de noviembre de aquel año en SanCor cayó en archivo años atrás. La Seccional Rosario del sindicato fue intervenida, disuelta y casi todos sus activistas despedidos o desplazados mediante «retiros voluntarios»: el saldo también fue la perdida de trabajo para muchas personas.

Quienes salieron ganando en todo el conflicto fueron los dirigentes nacionales, que al no poder remover a la seccional de Rosario a través de las elecciones internas se valieron de las patotas para acabar con la democracia interna.

Leandro Yanson, desde Rosario

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