Mundo Gremial

23 octubre, 2015

«La unidad de la CGT es una estrategia defensiva»

En el marco del documento publicado por distintos sindicatos en pos de la reunificación de la CGT, Radio Sur entrevistó a Jorge Duarte, periodista especializado en temas gremiales. La unidad como bandera para defender un modelo sindical y los lugares de poder.

En el marco del documento publicado por distintos sindicatos en pos de la reunificación de la CGT, Radio Sur entrevistó a Jorge Duarte, periodista especializado en temas gremiales. La unidad como bandera para defender un modelo sindical y los lugares de poder.

– ¿Qué significa el encuentro sindical realizado en el Hotel Castelar el miércoles pasado? ¿Realmente es un paso hacia la unidad de la CGT?

– Hay un principio de acuerdo entre cuatro de los cinco sectores importantes de la CGT, lo que no es poco.

El miércoles lo presentaron en sociedad con el documento que firmaron 24 dirigentes. Fundamentalmente el sector del moyanismo, es decir la CGT Azopardo; el barrionuevismo, CGT Azul y Blanca; y después el grupo de los «Gordos» y los «independientes».

Este último es un grupo de sindicatos importantes, con peso, mucho manejo de caja y muchos afiliados que hasta ahora venía jugando en la CGT de Antonio Caló pero desde hace un tiempo vienen negociando por esta nueva unidad. Fundamentalmente de cara al próximo gobierno y más pensando en lo práctico que en lo ideológico con el eje en los históricos reclamos de la CGT.

A saber: el sostenimiento del modelo sindical, la caja de las obras sociales, lugares de toma de decisión en lo que tiene que ver con el mundo del trabajo y después hablamos del manejo fundamental del humor social que es algo que han tratado de mantener los sindicatos desde la década de 1950 hasta ahora.

– ¿El humor social?

– Si, esto de plantarle o poder marcarle la cancha a un gobierno con un paro o una movilización cambiando un poco el clima que se vive en la sociedad.

Es algo que por ahora el kirchnerismo pudo neutralizar bastante bien. De hecho soportó una cantidad de paros que se fueron sosteniendo a lo largo de los años sin que le haya hecho mella. Lo que no había sucedido anteriormente en Argentina.

Si uno se acuerda de la cantidad de paros que le hicieron a Alfonsín, eso tuvo una merma en su capacidad de acción muy importante.

– Es verdad que hubo muchos paros, sin embargo hace rato que no se ven ¿esto fue una decisión de llevar tranquilidad en el último tramo como un gesto para el próximo gobierno?

– Yo creo que hay ahí dos cosas. Por un lado se encontraron en un tramo final de un gobierno que se va, después de 12 años, con una imagen positiva importante. Un gobierno que logró neutralizar las medidas de fuerza porque, a pesar de haber sido contundentes con el respaldo de los sindicatos de transporte, no tuvieron repercusiones ni en los reclamos ni en un cambio de postura del gobierno hacia quienes encabezaron la protesta.

Por lo tanto se encontraron neutralizados con un gobierno que respondía siempre de otra manera. Les pedían cambios en Ganancias y el gobierno subía el mínimo vital y móvil. Se encontraban en un diálogo donde ninguno se sacaba ventaja pero los gremios se desgastaban en una disputa que no podían ganar.

Desde ahí hubo un cambio de estrategia que se plasmó en el documento de este miércoles. Se intenta empezar a buscar un consenso entre todos los sectores sindicales para que no les vuelva a pasar esto de estar fraccionados y puestos a un costado de la mesa de decisión.

Porque la verdad es que ni los oficialistas ni los opositores pudieron estar en un lugar preponderante a la hora de decidir política ni plantar reclamos en los últimos dos o tres años.

– Hay que recordar que muchos de estos dirigentes pasaron ya por varios gobiernos.

– Si, muchos. El otro día haciendo un relevamiento de 26 grandes gremios, uno encuentra que la cantidad de años que pasa un sindicalista en el secretariado general da 22 de promedio. Con salidas que se apresuran por muertes o escándalos judiciales.

La renovación sindical es prácticamente nula. Si no se mueren o judicializan los popes se quedan eternamente en el cargo. Evidentemente esto da que los tiempos sindicales y los de la política no son los mismos.

Por eso saben manejar gran parte de su relación con los políticos que están en el poder. En ese sentido encontraron en este canal de diálogo entre distintos grupos de la CGT la posibilidad de marcarle la cancha al próximo presidente y sostener los pilares que hasta ahora los mantuvieron.

El otro día uno de los voceros de Moyano, Abel Frutos que es el líder de Panaderos y secretario gremial de la CGT Azopardo, salió a pedir que el próximo gobierno corte con el tema de facilitar inscripciones gremiales a los sindicatos de base que están surgiendo en las distintas actividades. Habló de 600 gremios a los que este gobierno les dio una inscripción y que ahora le disputan el unicato sindical a los gremios cegetistas.

Por ahí viene la mano también de lo que está sucediendo ahora. Cuidar el poder, cuidar el modelo sindical que es la base que sostiene todo este armado, las cajas de las obras sociales una de las fuentes de recursos más importantes.

Y después el entramado de política e ideología que está en un segundo plano. Porque los dirigentes sindicales que surgen fundamentalmente de la mano del peronismo tienen ese pragmatismo de primero mantenerse en el poder y después alinearse ideológicamente como mejor les convenga.

– Entonces este acercamiento tiene más que ver con una postura defensiva y no juntarse, por ejemplo, para ir por el reclamo de ganancias.

– Creo que Ganancias va a terminar decantando porque fue distorsivo. En el corto o mediano plazo se va a resolver y ellos lo saben. Pero me parece que lo fundamental, efectivamente, es defensivo.

La idea es cuidar lo que tienen. Evitar que se avance con el cambio de Ley de Asociaciones Sindicales que está tambaleando desde hace tiempo en la Corte Suprema. Además evitar que haya procesos judiciales que avancen. Esto es importante porque si uno ve la mesa sindical que se juntó este miércoles todos tienen varias causas pendientes y tienen miedo que un nuevo gobierno, con el aire que te da llegar al poder, reactive uno de esos expedientes.

Por eso en principio se ve como una estrategia defensiva y los demás reclamos que están en la agenda de la CGT desde hace tiempo, mayormente van a tener que resolverse porque son de sentido común.

Eso lo saben, pero no saben hasta donde puede llegar un nuevo gobierno en cambiar las reglas sindicales o activar causas judiciales.

 

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