América del Norte

9 octubre, 2015

¿Qué hará el gobierno de EEUU frente a los bombardeos rusos en Siria?

El gobierno de Rusia conquistó todos los titulares cuando decidió ser el primer país en tomar una acción directa contra el Estado Islámico. La mayoría de los dirigentes políticos de las grandes potencias se mostraron en desacuerdo con los bombardeos rusos a Siria. EEUU se encuentra en una encrucijada.

El gobierno de Rusia conquistó todos los titulares cuando decidió ser el primer país en tomar una acción directa contra el Estado Islámico. La mayoría de los dirigentes políticos de las grandes potencias se mostraron en desacuerdo con los bombardeos rusos a Siria.

Uno de los principales opositores es el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien denunció que el verdadero objetivo de los ataques eran los grupos rebeldes moderados sirios -opositores tanto al EI como al presidente Al-Asad y apoyados por el gobierno norteamericano-. Sin embargo, el pasado martes, miembros de alto rango del Pentágono mantuvieron una reunión con sus pares rusos para establecer una cooperación.

Según declaraciones del viceministro de Defensa ruso, Anatoli Antónov, el acuerdo, por lo menos en principio, consiste en coordinar acciones entre las respectivas fuerzas aéreas en el espacio sirio. Además, anunció una segunda reunión que se celebraría en los próximos días, mediante una videoconferencia.

“Pero sería mejor que nuestros colegas nos hicieran una visita para que nos sentemos aquí, en el Ministerio de Defensa, y hablemos cara a cara”, aclaró Antónov, y agregó que le gustaría que los Estados Unidos despliegue “todo el potencial” en la lucha contra el Estado Islámico.

La posición que adoptará la administración de Obama no parece tan clara. Si bien mantiene reuniones con Rusia, sostiene, junto con dirigentes europeos, que es necesario aumentar el apoyo a los grupos rebeldes moderados sirios. La contracara de esto es que estos grupos luchan para derrocar a quien es el presidente de Siria desde el año 2000, Bashar Al-Asad. Este mandatario es, además, un aliado del gobierno ruso.

Este jueves, los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN se reunieron para discutir qué accionar llevar adelante. En una rueda de prensa previa a la reunión, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, señaló que existe «una renovada necesidad de iniciativas para encontrar una solución política a la crisis en Siria, porque a largo plazo no hay una solución militar». Además agregó: «Pido a Rusia que juegue un papel cooperativo y constructivo en la lucha contra el ISIS, que no siga apoyando al régimen de Bashar Al-Assad, porque ese apoyo no es una contribución constructiva para una solución política pacífica y duradera en Siria».

Otro Estado que alzó la voz en relación al accionar de Rusia es Turquía, quien denunció que los aviones rusos invadieron su espacio aéreo. Desde Moscú respondieron que se debía a un error, pero el gobierno turco parece no aceptar estas explicaciones: “Nuestras buenas relaciones con Rusia son obvias. Pero podrían perdernos. Si Rusia pierde a Turquía, perdería mucho”, declaró el presidente Recep Tayyip Erdogan. Este tema también es un punto en el debate de la OTAN.

A la hora de definir sus pasos a seguir, el gobierno norteamericano tendrá que encontrar consenso internacional, pero también construirlo al interior de su propio país. A medida que Putín avanza en sus intervenciones bélicas, la conducción de la Casa Blanca recibe fuertes presiones de la oposición. Los republicanos acusan a Barack Obama de ser muy “blando” y dejar que Rusia avance sobre sus aliados.

En puertas a un año electoral, las presiones internas serán definitorias a la hora de definir la política exterior.

Marina Gamba – @marinagambaa

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