Educación y Ciencia

28 septiembre, 2015

Pasó la luna roja y gigante ¿Cuándo veremos la próxima?

Este domingo por la noche se pudo apreciar en Argentina y gran parte del mundo la combinación de una súperluna, con un eclipse y la llamada «blood moon» (luna sangrienta). Este fenómeno se produce por la conjunción de un eclipse de luna en simultáneo con el momento en que el satélite se encuentra más cerca en su órbita alrededor de la Tierra.

Este domingo por la noche se pudo apreciar en Argentina y gran parte del mundo la combinación de una súperluna, con un eclipse y la llamada «blood moon» (luna sangrienta). Este fenómeno se produjo por la conjunción de un eclipse de luna en simultáneo con el momento en que el satélite se encuentra más cerca en su órbita alrededor de la Tierra.

Si bien los eclipses lunares (que suceden cuando se da un alineamiento entre el Sol, la Tierra y la Luna) no son algo infrecuente, si es extraño que coincidan en paralelo con la llamada «súperluna».

Este último fenómeno se debe a que la órbita de la Luna alrededor de la Tierra no es circular, sino elíptica; es decir que su distancia con nuestro planeta varía entre un máximo de 406.700 kilómetros -lo que se denomina apogeo- y un mínimo de 356.400 kilómetros -catalogado como perigeo-.

Ahora bien, no todos los perigeos son iguales ya que las distancias mínimas y máximas entre la Luna y la Tierra varían incluso día a día por la influencia, entre otros factores, del Sol.

Así es como todos los años suelen ocurrir entre tres y cinco súperlunas al coincidir una luna llena o nueva con el momento de los perigeos más cercanos. En 2014 fueron cinco, igual que en 2015. El año próximo habrá cuatro y se estima que la mayor súperluna de este siglo se podrá observar el 6 de diciembre de 2052, cuando se ubique a una distancia de 356.429 kilómetros de la superficie terrestre.

Eclipse de Luna

¿Pero por qué el color rojo?

Si bien es raro que haya una súperluna que coincida al mismo tiempo con un eclipse lunar, esto no explica porque el satélite adopta ese color rojizo cuando, en principio, debería desaparecer por entrar en el cono de sombra de la Tierra.

Según la información difundida por el Planetario de Buenos Aires, «durante un eclipse lunar, la atmósfera terrestre (y fundamentalmente su capa más baja y densa, la tropósfera) refracta algo de luz solar hacia el interior del cono de sombra».

La mayor parte de esa luz refractada «corresponde a las longitudes de onda del rojo y el naranja», por eso en el momento pleno del eclipse, «la Luna se tiñe de bonitos tonos rojizos y anaranjados».

Por su parte Diego Bagú, director de gestión del Planetario de La Plata, apuntó que «Se trata de un efecto físico: lo que ocurre es que cuando la luz atraviesa la atmósfera, ésta dispersa mucho más la luz azul que la roja. La atmósfera actúa como un filtro y la que sigue camino a la Luna es primordialmente la luz roja, por eso se ve de color rojizo. Es algo similar a lo que ocurre en los atardeceres y amaneceres».

Habrá que esperar para volver a verla

Luego del fenómeno de este 27 de septiembre, no podremos volver a observar la conjunción de un eclipse lunar con una superluna hasta 2033. La última vez que este extraño posicionamiento de los tres cuerpos celestes tuvo lugar fue en 1982.

De esta forma concluyó también el ciclo de cuatro “lunas de sangre” que comenzó el 15 de abril de 2014; tuvo su segunda manifestación el 8 de octubre de 2014; la tercera, el 4 de abril de 2015 y la última, este domingo.

 

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